Activismo ciudadano: Maradona, aborto y cambio climático en un clic

Activismo ciudadano: Maradona, aborto y cambio climático en un clic

Además de poner en lo más alto a la palabra "confinamiento", el año de la pandemia determinó que la tecnología también fuera la vía para canalizar pedidos, propuestas y reclamos sociales de todo tipo. La ciudadanía marcó presencia en forma virtual pero igual se hizo escuchar.

Rubén Valle

Rubén Valle

#Maridaje > Musicaliza la columna de hoy Max Richter con Andante loops

 

Con el brindis de fin de año aún resonando, lo primero que seguramente muchos -bah, la humanidad toda para no escaparle- hicieron fue apretar el F5 de reiniciar con la expectativa puesta en que el 2021 no sea una versión mejorada del 2020 sino todo lo contrario, es decir nada que se le parezca ni remotamente.

Como este #Wok llega en un nuevo año puede que suene desfasado sumarse a la ola de balances que imponen las fechas, así que el recorte que se expondrá acá no llevará ese nombre. Digamos que es un repaso que sirve para mostrar otras de las tantas caras de este país siempre tan afecto a ver la grieta en el ojo ajeno. 

Lo cierto es que en este período en que el mundo se dio vuelta como una media gracias al virus global, a pesar del obligado aislamiento el activismo ciudadano en su versión virtual no solo no se detuvo sino que se multiplicó. 

A través de WhatsApp, redes sociales y correo electrónico, miles de argentinas y argentinos pudieron sortear el confinamiento (la palabra del año, según bendijo la RAE) para proponer nuevas causas de compromiso social o apoyar otras tantas con las cuales se buscó, busca y buscará que a nuestros representantes se les active la sensibilidad, la empatía o se les caiga una buena idea para mejorar la calidad de vida de sus representados. 

Datos de Change.org certifican que en 2020 esa popular plataforma de peticiones adicionó en Argentina unos 3.250.000 usuarios lo que sumó 11,2 millones de personas (un tercio del padrón electoral) que con una firma apoyan los más variados reclamos, propuestas y proyectos.  

Esto representa, según la organización, un 40% más respecto de otros años, siendo las mujeres y los jóvenes los principales actores de este fenómeno tecnosocial

Este espacio, creado en Estados Unidos en 2007, canaliza desde las posiciones pro o anti aborto cuando el Congreso aún no definía, la idea de humanizar protocolos del covid para personas con necesidades especiales, el reclamo de justicia para el chico asesinado por un grupo de rugbiers, proyectos para eliminar las bolsas de plástico o proteger a los animales callejeros, campañas varias contra la violencia de género, el cambio climático o el cuidado del agua, hasta pedidos de cambio del nombre de una calle o una plaza para ser rebautizada como Diego Maradona o solicitar que el Metrotranvía llegue a Luján, entre otros tantos ejemplos de un listado amplísimo y sustancioso.  

Durante el año de la peste, la plataforma registró 33 millones de firmas en nuestro país vinculadas a la creación de 25.000 peticiones. Unos 4 millones de personas firmaron peticiones regularmente al menos una vez al mes. El dato saliente es que el 75% de esas rúbricas fueron mujeres, mientras que la franja de los 16 a los 24 años es la que más creció en el segmento joven.

La plataforma capitalizó más de 200 respuestas de referentes con poder de decisión, gobernadores, intendentes, legisladores nacionales y provinciales, concejales, que se hicieron eco de las demandas populares y ofrecieron algún tipo de respuesta. La mayoría de estas peticiones, también hay que decirlo, no siempre llegan a buen puerto pero al menos sirven para instalar un debate que no muere en el terreno virtual. 

Dado el nivel del consolidación de la tecnología en la vida cotidiana de los argentinos, tanto para el teletrabajo como para el cursado a distancia, todo indica que la participación ciudadana por medio de herramientas virtuales seguirá en franco ascenso.

La realidad epidemiológica nos marca que, pese a contar con una vacuna, todavía nos espera un largo tiempo para resistir en las trincheras. Por lo tanto, el activismo ciudadano deberá seguir buscando la forma de canalizar sus ideas y demandas por vías alternativas. La peor reacción siempre será la indiferencia. 

#Solapa

Rabia, de Bob Woodward (Roca editorial, 448 páginas, $1.199)      

  • Bob Woodward, autor también del exitoso Miedo: Trump en la Casa Blanca, cubre con este libro el momento exacto en que el presidente fue advertido de que la epidemia de la Covid-19 iba a ser la mayor amenaza a la seguridad nacional de su presidencia. El experimentado autor nos traslada al Despacho Oval justo en el momento en que el presidente, en enero de 2020, levanta la cabeza y oye que la pandemia podría alcanzar la dimensión de la gripe española de 1918, que mató a 675.000 estadounidenses. A lo largo de 7 intensos meses, en sus 17 entrevistas con Woodward, Trump ofrece al lector un fiel autorretrato que es en parte negación y en parte un belicoso intercambio. 

#PostaPodcast

  • Grupo de riesgo, a cargo de Alejandro Lingenti, Pablo Strozza y Hernán Ferreirós. Estos reconocidos periodistas culturales que publican en algunos de los más importantes medios argentinos también son especialistas en cultura rock. Juntos también supieron conducir Mal elemento, un programa de culto de la FM Rock and Pop y ahora en "versión podcast" vuelven a poner en común fanatismos, conocimiento y gustos personales para darle forma a un proyecto que suena como la banda más ajustada. Por Spotify.  

#AbroHilo

 

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?