Inseguridad en Luján: ¿el blanco preferido de los delincuentes?

Inseguridad en Luján: ¿el blanco preferido de los delincuentes?

Todas las semanas llegan a esta redacción comentarios sobre la cantidad de robos que hay en Luján de Cuyo. En este año atípico, muchos vecinos opinan que los ladrones han vuelto con más fuerza que nunca. Sin embargo los números invitan a pensar el problema desde otros matices. Algunas reflexiones.

Facundo García

Facundo García

La inseguridad no es solo una percepción, eso está claro. De todas formas, hay que tener en cuenta que se trata de un fenómeno que depende de varios factores; fruto de una combinación de causas que incluye a las políticas públicas, la situación económica, la historia y las relaciones sociales de cada lugar. En ese sentido, Luján de Cuyo es un caso interesante. Desde que las actividades se reanudaron, muchos vecinos insisten en que el crimen volvió "peor que antes". Pero, ¿es así? ¿por qué tantas personas están alarmadas?

Si se toman los registros oficiales, Luján no tiene más delitos que otros departamentos. Aquí hay que hacer una aclaración: en general, las cifras de robo no son del todo fiables por el simple hecho de que no todas las víctimas de un asalto lo denuncian. Sin embargo, los homicidios sí suelen quedar asentados. Y aquí aparecen datos contundentes.

En 2019 -que fue un año con más hechos de inseguridad que este- Luján registró 8 muertes por homicidio, menos de la mitad respecto a los que registró Las Heras (20), seis menos que Godoy Cruz y dos menos que Maipú. Es decir que al menos en lo que respecta a la violencia extrema, no se trata de un lugar especialmente riesgoso si se lo analiza frente a la media de la zona.

Si se analizan los hurtos en el mismo lapso, se registraron 1.307 dentro de territorio maipucino, contra 1.563 de Las Heras, 1.658 de Godoy Cruz y 2.759 de Ciudad. La tendencia se repitió en 2020. "Hay días enteros en que no tenemos un solo robo agravado", confirma a MDZ una fuente que conoce la diaria en las calles. 

¿Entonces?

Todo lo anterior no impide que algunas personas estén angustiadas ante lo que interpretan como un cambio en el modo de vivir que identificaban con ese departamento. Una preocupación legítima, qué duda cabe. La tranquilidad de antaño, las puertas abiertas para que circule el aire, las siestas bucólicas: todo eso quizá forme parte del pasado, y no solo en Luján.  

Este diario contó recientemente casos como el de María de la Cruz (50), que vive sobre calle Gobernador Ortiz (Vistalba). Estaba tomando una clase por zoom y un grupo de delincuentes ingresó a su casa bajando la puerta a patadas. O la experiencia de Luis Arias, del barrio Will-Ri, que dice que desde 2019 se produjeron al menos 40 sustracciones de ruedas de auto en su zona.

"Los ladrones rompieron una pared de construcción en seco y se llevaron hasta la pava"

Graciela Montón (64), por su parte, se mudó hace poco y confiesa que no esperaba encontrarse con algunos inconvenientes. "En nuestro primer mes acá en Barrio Sol y Tierra -detrás de El Olimpo-, nos robaron la bomba de la pileta, luego más cosas del patio y hace algunas semanas entraron a la casa y se llevaron todo lo que pudieron: televisor, computadoras, monitores, hasta la pava".

Para entrar a lo de Graciela, los cacos rompieron una pared de construcción en seco. "Hasta sé dónde fueron a vender mis cosas", se queja; y remata: "ahora estoy pensando en comprarme un perro".

Otros factores

Como se ve, lo que sí tiene una presencia fuerte en Luján son los robos domiciliarios y de neumáticos. Se trata de una zona que, en muchos aspectos, ha ingresado en la modernidad sin modificar su arquitectura. "El tipo de vivienda que hay acá -cuenta un policía- no siempre está lista para integrarse con la rutina de una gran ciudad. Hay mucho cierre con tela romboidal, cercos pequeños. Eso es una tentación para los chorros".

Los ladrones analizan previamente sus vías de escape. La presencia de fincas y campos hace que los delincuentes huyan por ahí y los efectivos policiales tengan dificultades para alcanzarlos en sus vehículos. Las calles Sáenz Peña y Guardia Vieja, en especial, se han poblado con barrios privados que están rodeados de terrenos por donde es fácil escabullirse.

Otro factor es un fenómeno llamado "desplazamiento del delito". Años atrás, la Comisaría 11 -que se ubica en el centro del departamento- concentraba la mayoría absoluta de los hechos delictivos. Hoy el crimen se movió a otras zonas. "Si vos blindás un lugar -desarrolla el agente consultado- los chorros se mudan a otro. Y al vecino que vive en un barrio históricamente tranquilo le llama la atención que empiece a haber robos. Eso aumenta el stress".

Efecto pandemia

La llegada del coronavirus también ha introducido modificaciones en la seguridad lujanina. Por protocolo, cada vez que hay un policía con síntomas se aísla a varios compañeros que trabajan con él, y eso puede estar afectando la operatividad en los últimos días.  

Con el aumento de contagios, se resienten los patrullajes y la capacidad de perseguir sospechosos. La Salud, como se ve, no es solo un asunto sanitario

Por lo demás, todas las fuentes consultadas coinciden en un punto: el fenómeno de la inseguridad en algunas zonas de Luján tiene gran visibilidad, entre otras cosas, porque la llegada a los medios que tiene un vecino de Vistalba no es la misma que la de uno de Ugarteche. El delito es delito en todas partes, eso está fuera de discusión. Pero la capacidad de motorizar reclamos sobre este asunto no es igual en todos lados. 

  • Para aportes y comentarios, puede escribir a fgarcia@mdzol.com
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