El "autocirco" y otros tantos ejemplos del virus de la resiliencia

El "autocirco" y otros tantos ejemplos del virus de la resiliencia

Para todos aquellos que no tienen la posibilidad del teletrabajo o de hacer "home office", el aislamiento fue un duro golpe laboral del que hubo que levantarse con fuerza de voluntad, ingenio y creatividad. Algunos encontraron una solución coyuntural y a otros tantos se les despertó una vocación.

Rubén Valle

Rubén Valle

#Maridaje > Musicaliza esta columna Foehn Trio con Gnossienne Nº1

 

La imagen sería más o menos esta: parados en el filo del precipicio, las opciones son dos: saltar al vacío o volverse y caminar hacia tierra firme. La pandemia de coronavirus, un escenario que hace unos pocos meses no imaginábamos ni en el peor o mejor cuento de Ray Bradbury, obliga a todos aquellos que no pueden seguir haciendo lo suyo a distancia -tecnología mediante- a reinventarse. Dejar atrás esa aciaga visión del precipicio y buscar alternativas, ser creativos y encontrar en la crisis una oportunidad que quizás estaba al alcance y no se aprovechaba porque no era el momento. 

Ahora es el tiempo indicado para quien cree que, si bien es importante una ayuda coyuntural como la del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), esta no alcanza para proyectarse más allá de la cuarentena

La resiliencia, palabra que hace unos pocos años ni nos sonaba, define la capacidad de los seres humanos para adaptarse positivamente a las situaciones adversas. Nunca más apropiado este contexto de emergencia sanitaria para activar esa imprescindible adaptación y salir adelante. Para graficar esto, comparto aquí en un puñado de ejemplos que los periodistas nos vamos topando en el día a día y que nos revelan que, más allá de encuestas y estudios sociológicos, son muchos los que están decididos a no dejarse vencer por virus, crisis, mala suerte u otras versiones del infortunio

Cirqué XXI es una compañía de circo que por la cuarentena había quedada varada en Merlo, San Luis. Allí recibieron el apoyo y la contención de los vecinos y las autoridades. ¿Cómo devolvieron tanto afecto? Nada menos que creando un nuevo rubro: el autocirco y dando funciones gratuitas. Con la escenografía natural del viejo y añorado autocine, pero montando su show sobre un escenario, mostraron su arte ante un público que concurrió en auto y que para devolver risas o aplausos tocaba bocina o encendía sus luces. Un éxito de todo punto de vista que, ante las perspectivas de que el Covid-19 llegó para quedarse, ya que les dará una posibilidad laboral concreta y sin violar los protocolos de seguridad. Como no se cobró entrada, a cambio se pidió un alimento no perecedero, con lo cual más solidaria no podría haber resultado esta inédita experiencia. “Fue un mimo al alma y una esperanza: la de poder sobrevivir con lo que sabemos hacer. Lloramos todos de emoción después de la función”, dijo Fabián López, del staff circense, tras el show.  

Don Julio, restorán topísimo de Palermo y cita obligada para cualquier turista que quiera saborear en vivo y en directo la mítica carne argentina, le encontró la vuelta a seguir en actividad y no despedir a su personal: mutó en carnicería. A unos metros de su local (uno de los 50 mejores restaurantes del mundo y donde alguna vez saborearon sus carnes Bill Clinton, Angela Merkel y Al Pacino, entre tantos), donde se ubica su cámara frigorifica, ahí empezó a vender a través del delivery algunos de los cortes que lo hicieron famoso. Pero en eso de reinventarse también entra la opción de "volver" mejores, por eso el equipo aprovecha el aislamiento para hacer cursos de inglés, de vinos y de bromatología. 

Aquí en Mendoza, en condiciones normales (qué lejano suena eso hoy) la empresa Todo Eco era una pyme que se dedicaba a confeccionar bolsas de tela. Frente al mazazo económico que asestó la cuarentena, se vio obligada a seguir produciendo para mantener las fuentes laborales. Y lo hizo con creatividad. Con los mismos insumos y para los mismos clientes de antes (bodegas, supermercados, industrias), empezó a fabricar barbijos para distintas funciones y desde entonces sus máquinas no detienen el ritmo. “Tenemos capacidad de adaptación. Somos una empresa flexible, que se adapta a las necesidades existentes y sentíamos que no podíamos estar de brazos cruzados”, reconoció Patricia Velázquez, una de las dueñas.

Ana Paula es una salteña de 19 años que se quedó sin trabajo culpa de la pandemia del coronavirus y se anotó para cobrar los $10.000 del IFE. Cuando los cobró, la joven tomó la mejor decisión posible: abrió su propio emprendimiento, una verdulería en la puerta de su casa. Los vecinos la premiaron transformándose inmediatamente en sus fieles clientes. Por ahora, su apuesta va viento en popa y ella sueña con abrir un local con más comodidades. 

Milena Fuhr es una decoradora y event planner porteño que tiene una empresa con su nombre desde hace varios años. Tras superar el golpe inicial que significaba no poder salir ni hacer lo suyo, digamos organizar eventos sociales y corporativos, pensó cómo volver al ruedo, de otra forma lógicamente. Y lo hizo a través de algo que ya existía, la "party box", que consiste en llegar hasta la puerta del cliente con la decoración necesaria para una fiesta, con instrucciones y tutoriales de cómo aplicar uno mismo esos elementos decorativos. 

Fátima Tachile, de Candelaria, Misiones, es fotógrafa. Pero, ¿quién se va a sacar fotos en medio del aislamiento social o con la proliferación de teléfonos con súper cámaras? Ella, sin embargo, le encontró la vuelta. Ahora se dedica al diseño digital: tarjetas de cumpleaños, banners, souvenirs, cartelería, videos, remersas impresas, etcétera. Siempre con la imagen como base, pero innovando a la fuerza, la mujer reconoce que logró salir a flote. 

Gabi es docente de nivel inicial desde al menos hace tres décadas y tiene su propio jardín maternal, Girasoles. Aunque lo define como "el amor de mi vida”, el confinamiento social la dejó de un día para otros sin niños ni jardín. O, lo que es lo mismo, sin trabajo. Así fue como su hobbie devino en su nueva fuente de ingresos: la fabricación de mantas nórdicas a las que vende con la su propia marca: Cobijarte. Mientras espera la vuelta de los pequeños, explora el fascinante mundo de la lana natural. 

El popular escritor Hernán Casciari, uno de los más hábiles a la hora de crear nuevos formatos y opciones para mostrar su trabajo, volvió a la lectura de sus cuentos que ya venía haciendo en teatros, la radio y la tevé, pero ahora lo ofrece vía streaming con el plus de un delivery de comida sin cargo. Y si no se quiere la cena, te da otra opción -y al mismo precio-: recibir uno o dos de sus libros. En su web www.hernancasciari.com el autor de Charlas con mi hemisferio derecho explica el mecanismo. "Media hora antes te llega el link para ver el show por YouTube. Casciari empieza puntual... ¡y podés pedirle cuentos en directo!", propone el mentor de Orsai.  

A este puñado de ejemplos se suman numerosos casos que no llegan ni a microemprendimientos y están más cerca del honesto rebusque o el manotazo de ahogado, como pueden ser la elaboración de empanadas, la fabricación de tapabocas o la venta casa por casa de bolsones de frutas y verduras o de bolsas de residuos. Medios absolutamente válidos todos de pelearla, ganarse el peso lícitamente y dejar atrás ese síndrome de la cabaña que no será el virus de moda pero que nos puede llevar puestos como el insaciable Covid.   

#Solapa

Aramburu. El crimen político que dividió al país. El origen de Montoneros, de María O'Donnell (Planeta, 384 páginas, $950)

  • Buenos Aires, 29 de mayo de 1970. Tienen veintipocos años. Se presentan a plena luz del día disfrazados de militares en la casa de Pedro Eugenio Aramburu. Uno de ellos, Fernando Abal Medina, le dice: “General, usted viene con nosotros”. Aramburu no ofrece resistencia: cree que, en el Día del Ejército, lo buscan sus camaradas. Tres días más tarde, en una quinta en Timote, provincia de Buenos Aires, esos jóvenes, constituidos en tribunal revolucionario, lo sentencian a muerte. Por el golpe de 1955 contra Juan Domingo Perón, por la prohibición del peronismo, por los fusilamientos de civiles y militares y por el robo del cadáver de Eva Perón. Lo ejecutan y guardan su cuerpo: no lo entregarán hasta que aparezca el de Evita. Así nace Montoneros, una organización de la que nadie había oído hablar, que pondría en jaque al poder cívico-militar de esos años. María O’Donnell ahonda con una mirada nueva en este caso que aún despierta preguntas incómodas.  

 #ElResaltador

La lucha en Chile: contra el virus y la desigualdad

  • "Millones de chilenos no van a permitir que este virus bloquee la posibilidad de derrotar la epidemia de la pobreza, la injusticia, la mentira, la represión cotidiana. De hecho, este virus maligno ha desnudado con más nitidez la desigualdad... Espero que la indignación no disminuya cuando salgamos de esta emergencia. Pero también espero que los que han protestado con mayor valentía y vehemencia en el pasado reciente reconozcan ahora que existe un rol para el Estado y las instituciones en la gestión de un país y que ese rol va a seguir siendo necesario durante el largo proceso de profundización de nuestra democracia. Chile ha ido demostrando, al confrontar los desafíos que trajo la pandemia, disciplina, solidaridad, madurez, paciencia, tolerancia, que nos van a ayudar mucho en los meses venideros para retomar la lucha por un mundo mejor".

{ Ariel Dorfman, escritor chileno radicado en Estados Unidos, en Página/12

#Tuiteado

 

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