Créditos UVA: el nuevo frente que abrió la pandemia

Créditos UVA: el nuevo frente que abrió la pandemia

El panorama económico inaugurado por el coronavirus impacta de lleno en el bolsillo de los deudores. ¿Tendrán en cuenta los bancos esta nueva coyuntura? La palabra de algunos abogados y la respuesta de los jueces mendocinos ante el pedido de medidas cautelares.

Facundo García

Facundo García

Los que se metieron en créditos por Unidad de Valor Adquisitivo (UVA) ya la veían difícil antes de la pandemia. Con la llegada del Covid-19, la desesperación subió otro escalón. Por eso desde que se aplicó el aislamiento obligatorio -el 20 de marzo- los Tribunales mendocinos han recibido diferentes pedidos legales para evitar que el problema siga creciendo. Y lo más preocupante es que no está claro si los bancos quieren resolver el conflicto o mantener deudores eternos.

Se sabe: el asunto de los UVA recae en buena parte sobre los bancos públicos. Pero también participan privados, que -si se evalúan antecedentes- no ofrecen ninguna garantía de razonabilidad de cara al futuro.

Va un ejemplo: el 1 de abril, ya en pleno aislamiento, el Banco Central emitió la Comunicación A 6949, destinada a bancos y otras entidades financieras. En ella se explicaba que ante la emergencia sanitaria las cuotas entre abril y junio debían pasar al final de los créditos. Vale decir que lo que había que pagar en esos meses se trasladaba a la cola del plan.

Pues bien: más de un banco desoyó la directiva. Este diario pudo acceder a un expediente en el que una jubilada denuncia no solo que no le postergaron esas obligaciones, sino que le enviaron amenazas judiciales para que pagara inmediatamente. En plena pandemia.

"Es imposible pagar en estas condiciones"

El abogado Sergio Catania confirma el dato. "Hemos presentado varias medidas precautorias por casos como este. Y de cinco, hemos obtenido cuatro respuestas favorables", cuenta.

En el caso de esta jubilada, pidió $200.000 pesos, y hoy debe más de 1 millón; con una erogación mensual que le resulta insostenible, ya que gana la mínima. "Sencillamente —dice Catania— es imposible que esta señora pueda pagar en esas condiciones".

En sintonía, lo que se está logrando con la presentación de medidas precautorias es poner un techo a la escalada, en vistas a una solución definitiva.

Un adversario astuto

Otro ejemplo de insubordinación bancaria está en el famoso freno del 35%. Se supone que desde febrero los bancos tenían que implementar criterios especiales para los deudores que afrontaban cuotas equivalentes a esa proporción dentro de su economía familiar. En criollo: si los Pérez estaban dedicando más del 35% de su ingreso a devolver el crédito, el banco tenía que ponerse en contacto y armar un plan de pago sostenible

Muchos bancos ignoraron esa norma. Otra muestra entre varias: uno de los deudores UVA que se presentó en Tribunales por estos días percibe un salario de 48.000 pesos pero remolca una cuota 44.000 por mes. Y nadie lo contactó para ver cómo seguirá pagando sin arruinar su existencia.

Una y otra vez, al conversar con los letrados surge la idea del "esfuerzo compartido". Los que representan a los deudores denuncian que los bancos están cargando todo el desbarajuste económico sobre la espalda de los que sacaron el crédito.

Gloria Cichinelli, que representa a varias "víctimas" de los UVA, calcula que desde que estalló la pandemia las consultas se duplicaron. Y el panorama está lejos de la calma.

"Dentro de los UVA -detalla la abogada- vos tenías préstamos personales, prendarios e hipotecarios. Tomemos los hipotecarios: sacaste dinero para comprar o hacerte una casa. Tengo un cliente que sacó 2 millones 600 mil pesos; los materiales subieron tanto que no pudo construir. Hoy alquila, pero además paga 35.000 pesos por mes de cuota y todavía debe 5 millones de capital. Estos casos extremos necesitan medidas precautorias ya".

Respuesta judicial

Ante las cautelares que se han presentado en las últimas semanas, cada juez adoptó distintos criterios. Algunos instaron a los bancos a mantener la cuota dentro de 35% de los ingresos del hogar. Otros ataron la paga a las expectativas de inflación oficiales que se difundían cuando se adquirió la deuda. Como sea, prácticamente en todos los fallos se está poniendo un coto a las entidades bancarias.

Pero la bomba tiene fecha de estallido...

Sin embargo el conflicto de fondo sigue ahí. Se trata de respuestas provisorias. Y la bomba tiene fecha de estallido: el próximo 30 de septiembre. Ocurre que el gobierno de Alberto Fernández firmó un DNU, el 319, que congeló el valor de las cuotas y las ejecuciones hipotecarias hasta que llegue octubre. Con eso se pateó el tema para adelante. ¿Pero qué pasará cuando el plazo termine?

—Ese día, en teoría, se actualizarán todos los importes que están frizados. Si a esa altura del año no hay una solución judicial, esto se va a poner feo— advierte Cichinelli.

Los préstamos UVA salieron al mercado en 2016, durante el mandato de Mauricio Macri. Desde el gobierno y las publicidades los presentaban como una "oportunidad", ya que las cuotas rondaban inicialmente los valores de un alquiler y el monto se iba a actualizar según la inflación, que se creía iba a bajar.

Ahí estaba la trampa. La unidad UVA se ajusta según el Índice de Precios al Consumidor: la inflación. Y solo en 2019, los aumentos de precio superaron el 50%, cifra que se trasladó directamente al monto que pagaban los deudores.

Hay miles de afectados. Según un relevamiento que hizo el Banco Central a principios de 2020, existe un total de 105 mil deudores hipotecarios UVA, de los cuales 95 mil corresponden a préstamos de hasta 120 mil UVAS y para vivienda única.

 

 

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