Morosidad: un problema que amenaza con profundizar la crisis del consumo
Según datos del Banco Central y entidades privadas, la morosidad aumenta tanto en el sistema bancario como no bancario.
La capacidad de pago de los hogares y las empresas argentinas muestra señales crecientes de deterioro. Tanto los datos del sistema financiero, como los relevamientos de entidades privadas, consultoras y cámaras sectoriales reflejan un fenómeno cada vez más extendido: el aumento de la morosidad en créditos bancarios, tarjetas de crédito, préstamos de billeteras digitales o en instrumentos comerciales como los cheques.
El fenómeno se consolidó durante 2025 y se profundiza en el inicio de 2026, en un contexto de tasas de interés elevadas, pérdida de poder adquisitivo y una expansión del crédito al consumo que ya muestra sus límites.
Mora bancaria récord
De acuerdo con datos del Banco Central (BCRA), el sistema financiero cerró 2025 con un índice general de irregularidad del 5,5% en los créditos al sector privado. Sin embargo, el deterioro es mucho más marcado cuando se analiza el financiamiento a las familias.
Mientras que la mora en préstamos a empresas se ubicó en apenas 2,5%, el nivel de incumplimiento en créditos otorgados a personas físicas trepó al 9,3%, lo que implica que casi una de cada diez familias con financiamiento enfrenta atrasos superiores a 90 días.
El incremento de la morosidad se explica principalmente por el atraso en el pago de préstamos personales, tarjetas de crédito y créditos prendarios, líneas que crecieron con fuerza durante el último año a medida que los bancos expandían su cartera hacia el consumo. De hecho, el crédito al sector privado registró un crecimiento real del 36,9% durante 2025, impulsado por la expansión de los préstamos a familias.
Pero en un mercado donde el crédito no sirvió como palanca de desarrollo, sino como recurso de última instancia para palear la falta de dinero, los informes del sistema financiero muestran que la morosidad acumuló 14 meses consecutivos de aumento. En ese período, los indicadores superaron los picos observados durante la pandemia, la crisis financiera internacional de 2008 e incluso el deterioro registrado en 2019.
El deterioro se concentra en los préstamos de consumo. Los créditos personales presentaron sus niveles de irregularidad cercanos al 12%, mientras que en tarjetas de crédito la mora rondó el 9,3%, el valor más alto desde que existen registros sistemáticos en el sistema financiero.
Más endeudados
El crecimiento del financiamiento también amplió la cantidad de personas endeudadas. Según los registros del sistema financiero, hacia fines de 2025 unas 20,4 millones de personas tenían algún tipo de crédito activo con bancos o entidades no financieras, frente a 18,7 millones un año antes. Esto implica que el porcentaje de adultos con algún tipo de financiamiento pasó del 55% al 60,6% en apenas doce meses.
La expansión del crédito funcionó en gran medida como un mecanismo para sostener el consumo frente a la pérdida de poder adquisitivo. Sin embargo, esa estrategia ahora comienza a reflejar tensiones en la capacidad de pago.
Las billeteras virtuales concentran la mayor morosidad
El deterioro es aún más marcado fuera del sistema bancario tradicional. Las entidades no financieras —fintech, billeteras virtuales y empresas de crédito al consumo— muestran los niveles de mora más elevados.
En este segmento, la irregularidad alcanza el 22,8% y llega al 24,6% en las billeteras virtuales, lo que implica que prácticamente uno de cada cuatro préstamos digitales registra atrasos.
Este tipo de financiamiento suele concentrarse en hogares de menores ingresos y en créditos de bajo monto. En préstamos inferiores a un millón de pesos, por ejemplo, la mora supera el 15%.
Cheques rechazados
Otro costado crítico de la morosidad es la de cheques rechazados fruto del deterioro en la cadena de pagos. Datos del Banco Central muestran que en enero de 2026 se incrementó tanto la cantidad como el monto de cheques rechazados por falta de fondos en un 100% interanual, aunque se redujeron 15% en comparación con diciembre de 2025.
El volumen de cheques rechazados por falta de fondos se ubicó en 101.836 por un monto nominal de $310.290 millones y experimentó un incremento de 108,5% y 199%, respectivamente en enero, comparado interanualmente.



