¿El primer condenado a muerte de la pandemia?

¿El primer condenado a muerte de la pandemia?

La vida de Walter Barton iba a terminar el martes próximo en una cárcel de EE.UU. A último momento pospusieron su ejecución. Ahora tiene unos días para salvar el pellejo: si no lo consigue, lo espera una inyección letal.

Facundo García

Facundo García

El covid-19 está afectando muchas rutinas en Estados Unidos, pero parece que todavía no es obstáculo para la pena de muerte. Tras cinco juicios, Walter Barton (64) fue sentenciado a morir por inyección letal el próximo martes. El tipo jura que es inocente. Por eso, sus abogados pidieron -y consiguieron- que su ejecución se posponga un mes y se vuelvan a analizar las evidencias.

Le quedan cuatro semanas. Si finalmente lo matan, será la primera ejecución en ese país desde el estallido de la pandemia. Los responsables de liquidarlo se pondrán barbijo, lo atarán a una camilla y procederán. Hasta habrá público. Los obstáculos, en realidad, son otros.

Como se dijo, Barton jura que es inocente. Repite que él no mató a Gladys Kuehler (81). La trama es así: la mujer regenteaba un estacionamiento para casas rodantes en la localidad de Ozark (Missouri); era uno de esos barrios de trailers donde viven los pobres en EE.UU. El 9 de octubre de 1991 fue encontrada en una casilla, violada y con 52 puntazos.

A Barton lo habían echado del lugar hacía dos semanas

Así son los barrios de casas rodantes en EE.UU. Foto: BBC.

Pistas

Cuando lo capturaron, la Policía descubrió que el hombre tenía pequeñas manchas de sangre en la ropa. Los peritos de aquella época sostuvieron que las gotas venían del ataque con un cuchillo que él había efectuado. 

Pasaron cinco juicios. En todos Barton se declaró inocente. Y cuatro de los procesos se cayeron por irregularidades. 

Si le dio 52 cuchillazos a la víctima, ¿por qué su ropa estaba tan "limpia"?

Finalmente fue encontrado culpable de asesinato en 2006, pero desde entonces la defensa reclama por nuevas pericias sobre la ropa del acusado, utilizando nuevas tecnologías. Una de sus tesis es atendible: si le propinó 52 cuchillazos a su víctima, ¿cómo es que sus prendas no estaban empapadas de restos hemáticos?

Además, de todos los jurados que le dictaron sentencia, al menos tres miembros presentaron escritos legales en los que afirman que hoy dudan sobre el veredicto que dieron. "Si hubiéramos tenido más datos antes de decidir la condena, los hechos podrían haber sido diferentes", coinciden.

Y es una pesadilla, porque la evidencia que se encontró después del juicio va en contra de las pruebas en que se basó la condena— ha comentado Frederick Duchardt Jr., el abogado del reo, quien aparte sostiene que su defendido padece problemas psiquiátricos por un golpe que sufrió en la juventud.

Cuenta regresiva

Missouri es uno de los 29 estados -la Unión tiene 50- que todavía aplica la pena de muerte. Amnistía Internacional y otras organizaciones han pedido que no inyecten a Barton. Le solicitan al gobernador, el republicano Mike Parson, que interrumpa la ejecución. 

Como sucede en la novela Ejecución inminente, la cuenta regresiva está en marcha. En las últimas horas se informó que la Justicia se tomará 30 días más para evaluar de nuevo las evidencias, aunque trascendió que "no ven ninguna novedad" en el caso. O sea que la existencia de Barton, que se planeaba interrumpir el martes, tendrá una coda llena de ansiedades.

Numerosos activistas se quejan de que mientras las visitas a la cárcel local están suspendidas a causa de la pandemia, ese protocolo se quebrará para montar un espectáculo punitivo. Si finalmente se produce la ejecución, se permitirá el ingreso de gente: estos asistentes van a estar divididos en varias salas, para que los defensores del sentenciado no se mezclen con los demás interesados en verlo perecer.

 

 

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