Villero, peronista y exiliado: la dura vida del primer muerto por coronavirus en Argentina

Villero, peronista y exiliado: la dura vida del primer muerto por coronavirus en Argentina

Guillermo Abel Gómez fue un militante peronista de Villa Soldati que, por sus labores solidarias en el barrio, terminó secuestrado y torturado en la última dictadura. Se exilió en Francia muchos años, regresó al país, pero este año volvió a Europa a visitar a su hija y allí contrajo el virus.

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El primer muerto por coronavirus en el país tuvo una vida claramente marcada por los movimientos sociales, políticos y militares del último siglo ya que fue militante de la corriente villero peronista de los años '70 y sufrió en carne propia la represión de la dictadura al punto de tener que exiliarse en Europa.

La primera víctima fatal en Argentina de la pandemia que puso al mundo entero en alerta es Guillermo Abel Gómez, quien durante gran parte de su vida vivió en Francia, pero había regresado a nuestro país desde donde este año realizó una visita exprés a Francia y allí contrajo el virus.

Gómez pasó su juventud en Villa Soldati. Allí realizaba actividades con los más desposeídos, pero ésto le costó ser víctima de la represión de la última dictadura, régimen en el que fue secuestrado y torturado. Esto le hizo tomar la decisión de exiliarse en Francia junto a su compañera Nelly y su pequeña hija.

"Fue amigo de mi papá y compañero de militancia. Guillermo viajó a visitar a su hija nacida en el exilio en Francia y al regresar a Argentina se convirtió en la primera víctima fatal de coronavirus en Argentina", contó Diego Molinas en diálogo con Crónica.

Molinas aprovechó la ocasión para reflejar parte de la vida de Gómez, de su pareja y de todo lo que atravesaron juntos. "Están juntos desde la dictadura, compartieron ese momento de dolor. A Nelly la secuestraron primero que a Guillermo. Él trabajaba como recolector de basura, se presentaron en su trabajo y ahí lo llevaron". 

Diego Molinas contó la historia de Guillermo ya que éste fue amigo de su padre.

"Juntos atravesaron todo ese martirio, el exilio, y ambos encuentran el fallecimiento en Argentina, con el mal sabor de la muerte pero que se matiza con la dignidad de haber vuelto a la patria luego de sufrir tanto en Francia, donde los dos no tuvieron posición de privilegio, donde hombro con hombro se bancaron.", contó Molinas.

El hombre también quiso contar como fueron las últimas horas de Gómez, denunciando la desidia por parte del sistema de salud. "Llegó de Francia y comenzó a sentirse mal. Él tenía varios problemas de salud, era diabético, tenía insuficiencia renal, contaba con una situación delicada producto de una vida compleja".

Guillermo Gómez falleció en el Hospital Argerich de Buenos Aires

"Comenzó con síntomas y recurrió al servicio médico de la ciudad de Buenos Aires. Fue en varias oportunidades, lo regresaron a su casa, llamaron al 107 que no llegó y, en una escena dolorosa pero que marca las características de esa generación, su amigo Luis se lo cargó a las espaldas. Él relata que pensó que al decir que venía de Francia y tenía fiebre, la ambulancia iba a venir rápido, pero fue al revés", continuó.

Molinas detalló el deficiente procedimiento asistencial que derivó en la muerte de Gómez, pese a los esfuerzos del amigo que acudió en su ayuda. "Luis llamó a un taxi y lo llevaron al Argerich, donde estuvo cinco horas en un pasillo hasta que alguien lo vio. Ya no parpadeaba, la cabeza se le caía. Quedó internado con un diagnóstico de neumonía y posterior a la muerte se hizo visible que tenía coronavirus", finalizó.

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