La científica que trabaja para poder comunicarse con extraterrestres

La científica que trabaja para poder comunicarse con extraterrestres

Sheri Wells-Jensen trabaja para dos de los proyectos de búsqueda extraterrestre más prestigiosos del mundo. En esta charla con MDZ, la lingüista da consejos para contactarse con civilizaciones de otros planetas.

Facundo García

Facundo García

¿Deberíamos tratar de contactarnos con los extraterrestres? ¿Y si son hostiles y nos aniquilan? La doctora Sheri Wells-Jensen está a favor del acercamiento. La especialista integra el directorio de METI (Messaging Extraterrestrial Intelligence) y también trabaja en SETI (Search for Extraterrestrial Intelligence), dos de los proyectos más importantes en relación a la búsqueda de posibles amigos en el cosmos. Además, coordina la Especialización en Lingüística en la Universidad Estatal Bowling Green (Ohio, EE.UU). 

La suya no es una tarea sencilla. Hace un par de años, nada menos que el físico Stephen Hawking advirtió sobre esta idea de mandar mensajes al espacio. "Deberíamos quedarnos callados -previno el científico-. Un día podríamos recibir una señal procedente de un planeta como Gliese 832c, pero hay que tener mucho cuidado de no responder. Si lo hacemos, podrían ser mucho más poderosos y nos darán el valor que nosotros damos a las bacterias".

Wells-Jensen disiente: no cree que el silencio sea la solución. "Me involucré en METI y SETI porque tengo la esperanza de que encontremos otra especie sensible y pensante en el transcurso de nuestra vida. ¡Qué dicha si eso pasa! Obvio, a lo mejor ocurre dentro de siglos, o nunca. Pero somos humanos, y una de nuestras marcas de identidad es que somos capaces de mantener la esperanza".

Sheri Wells-Jensen en la entrada del SETI Institute.

Los investigadores del METI se concentran en transmitir mensajes al espacio exterior, en tanto que los del SETI se dedican a detectar posibles comunicaciones provenientes del cosmos. Para hacerlo utilizan esos enormes radiotelescopios que se mostraban en la película Contacto (Zemeckis, 1997). En general, los envíos se dirigen a sistemas solares relativamente cercanos que puedan tener planetas similares a la Tierra. 

-¿No cree que es peligroso darnos a conocer frente a un universo que podría ser hostil?

-La humanidad es una especie joven, y no tenemos noción de lo que puede haber ahí afuera. Imaginate una niña chiquita, que apenas está aprendiendo a caminar. Está parada en un pasillo y duda ante una puerta que tiene enfrente. Lo único que sabe es que está sola en ese pasillo. ¿Debería abrir esa puerta? ¿Y qué si del otro lado hay algo espantoso? Es cruel despreciar sus miedos; pero, honestamente, a ella le están faltando datos. Ni siquiera sabe a qué le tiene miedo o lo que podría ganar. Las humanas y humanos somos como esa niña. La perspectiva conservadora es esperar: no hacer nada. Pero no podemos seguir siendo una niña que se queda quieta en el pasillo sideral. Somos gente aventurera. Siempre lo hemos sido. Vemos una lucecita y allá corremos para ver qué es. Movemos piedras, escalamos montañas y sí, desde luego, enviamos mensajes a las estrellas. Y no porque sea sensato, sino porque así es como somos

Jodie Foster entre radiotelescopios, durante una escena del film Contacto.

-En caso de que los aliens existan: ¿habrá forma de pedirles, por ejemplo, que no nos coman?

-Supongo que no hay modo de intentar eso sin caer en algún grado de ambigüedad. Lo mejor que podemos hacer para mostrar que somos buenos habitantes del cosmos es empezar a comportarnos como personas decentes. Por ejemplo, dejar de destruir nuestro propio planeta. Tratarnos con respeto, no matarnos entre nosotros. Porque son las acciones las que nos definen. Si nos encontrara otra civilización, ellos podrían decirse: "Oh, esta es otra especie joven. A veces son buena onda y otra veces insoportables". Es así. No podemos controlar cómo somos percibidos. Pero mientras más tratemos de ser buena gente, más posibilidades tendremos de que capten nuestro lado positivo.

Charlas del futuro

Hace cuatro décadas que los radiotelescopios empezaron a enviar mensajes al cielo. El mismísimo Carl Sagan era un entusiasta de estas iniciativas -y de hecho participó del proyecto SETI-. Pero el "correo espacial" no era un concepto nuevo: las primeras transmisiones de radio y televisión ya estaban viajando por el universo, e innumerables contenidos se han propagado hacia el infinito desde entonces. En algún perdido rincón de la galaxia, una inteligencia muy distinta a la nuestra podría recibir, por ejemplo, una canción de Arjona o un discurso de Hitler. Esa primera impresión podría ser catastrófica.

Para solucionar tales malentendidos existe la Xenolingüística: la rama de la Lingüística que se ocupa de estudiar a qué estrategias apelará la especie humana para hacerse entender frente a civilizaciones de otros mundos. Eso implica pensar "fuera de la caja". Los extraterrestres podrían tener tamaños impensables por lo grande o lo pequeño y/o captar lo que los rodea con sus propios parámetros. En ese sentido, tal vez Wells-Jensen corra con ventaja, porque el hecho de ser no vidente la ayuda a saber que, de acuerdo a las circunstancias, el mapa de lo real puede variar drásticamente.

-¿Cuál es, según tu criterio, el próximo "gran paso" que le espera a la Xenolingüística?

-Deberíamos analizar de dónde viene el lenguaje humano. Otra punta sería mirar alrededor, para entender mejor a los seres vivos que están acá. ¿Qué hemos aprendido sobre la forma en que los delfines, los primates, los pájaros, los gatos y los perros perciben el mundo? ¿Cómo podemos conectar con ellos? ¿Y qué clase de lenguajes tenemos acá en la Tierra? Actualmente, hay unas 7000 lenguas vivas. Estamos perdiendo muchas a un ritmo pavoroso. Las estimaciones más conservadoras dicen que dentro de cien años se habrá perdido la mitad de esos idiomas. Otros dicen que desaparecerá el 90%: es decir que un lenguaje muere cada dos semanas. Con cada idioma que desaparece se nos escapa información preciosa sobre cómo nos comunicamos.

Los seres de otros planetas podrían ser muy diferentes a nosotros. Imagen: www.alexries.com

-¿Es posible que exista alguna barrera infranqueable que nos impida "conversar" con los extraterrestres?

-Sí, seguro. Una de las teorías del surgimiento del lenguaje es que hubo una mutación abrupta, no lógica, que nos dio la habilidad de hablar y pensar como lo hacemos. Si ese proceso abrupto siguió un camino alternativo en el caso de los alienígenas, quizá nunca lleguemos a aprender su idioma, y a lo mejor ellos tampoco podrán comprender el nuestro. O podría ser que tengan otro concepto del tiempo, e incluso podrían poseer una fonética o una cultura radicalmente distintas. Ponele que tienen dos lenguas, tres gargantas: nos sería imposible imitar sus sonidos sin algún tipo de aparato. O sus cuerpos podrían ser muy extraños, lo que los haría entender el entorno de forma rara. Sin embargo tiene que haber algunas cosas básicas en común. Si ellos han desarrollado tecnología, podremos mostrarles la nuestra. Es probable que utilicen números o algún tipo de matemática, y tal vez ya se les ocurrió ponerle nombres a los objetos y a los procesos. Esto último nos daría sustantivos y verbos. Eso ya es algo. Propongo que arranquemos con mensajes simples, como "1,2,3,4,5,6", para luego ver cómo avanzamos.

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