Alejandro Frías: "Ediciones Culturales ganó relevancia en la cultura mendocina"

Alejandro Frías: "Ediciones Culturales ganó relevancia en la cultura mendocina"

El ex director del sello editorial perteneciente al gobierno provincial repasó los principales hitos de su gestión, su relación con la comunidad literaria y el futuro que espera para la repartición que ahora está incluida en el Ministerio de Turismo y Cultura.

Nicolás Munilla

Nicolás Munilla

Ediciones Culturales Mendoza es el sello editorial que pertenece al gobierno de la provincia. Creado por la Ley 5864 en 1992, tiene como objetivo principal la difusión de la literatura local y de otras manifestaciones escritas o relacionadas con las letras.

Sin embargo, esta consigna no siempre se cumplió y Ediciones Culturales atravesó muchos altibajos en sus 27 años de existencia, con períodos de esplendor en los que publicaba importantes obras de reconocidos autores mendocinos y nuevas promesas que enriquecían el panorama literario provincial, y otros en los que no pasaba de ser una mera oficina oscura que apenas se limitaba a la actividad mínima o incluso menor.

“La idea matriz cuando comenzamos en 2015 era activar el sello Ediciones Culturales y darle visibilidad después de una etapa mediocre, generando una política orientada a la literatura con el Estado ofreciendo un servicio real a los escritores”, explicó su ex director Alejandro Frías, que en los últimos cuatro años se ocupó de restablecer un área marginada en la gestión cultural pública.

Según Frías, bajo su dirección se intentó “cubrir todos los aspectos y ámbitos donde la literatura se ve involucrada para su difusión”, instituyendo cuatro ejes principales: la publicación de libros, la apertura de espacios comerciales literarios, la difusión de los títulos y la generación de guías de actividades para el uso de las obras las escuelas.

Respecto a la publicaciones, Ediciones Culturales editó en cuatro años casi 100 títulos provenientes de una extensa variedad de géneros, desde narrativa, poesía y dramaturgia hasta deporte, historia y ciencia. Buena parte de esos textos se reunieron en las colecciones Jarilla Somos (narrativa), Cactus (poesía), Flor de Chañar (literatura infantil), De Arte y Manos, aunque otros títulos se editaron por fuera de los grupos.

Una apuesta fundamental en la resignificación de Ediciones Culturales fue la Colección Manos, según el ex funcionario: “Además de publicar a las grandes letras, nos enfocamos en la escritura literaria como un hecho social y de contribución para determinados grupos y sectores. Un ejemplo es el libro Soy Ana Clara, que cuenta la experiencia de una mujer de Tunuyán cuya parálisis no le impidió vivir con felicidad, como también los textos de pibes internos en penales, de pacientes del Pereyra o alumnos de la escuela del barrio San Martín. Es la cristalización en un libro que se traduce en un mínimo granito de arena para el cambio de la sociedad”. 

En cuanto a la visibilidad de las letras mendocinas, tanto dentro como fuera de la provincia, Frías señaló como punto fuerte la política de territorialización y federalización que caracterizó a la Secretaría de Cultura, con la apertura de las cuatro sucursales de Librería Pública Gildo D’Accurzio y la participación de Mendoza en las ferias del libro de Buenos Aires, La Habana y Las Piedras (Uruguay), como otras tantas en el interior del país.

En ese marco, ponderó el cambio que significó la presencia mendocina en la Feria del Libro porteña: “Pasó de estar en un pabellón destinado a las provincias e instituciones, con una impronta más turística y promocional, a otro donde comparte sitio con las pequeñas y grandes editoriales; es decir, dejó atrás un formato semiactivo para lograr una agenda muy cargada en un espacio de literatura importante”.

Otro hito del sello editorial estatal fue la inserción de la literatura provincial en las escuelas mediante la coordinación con los programas curriculares, bajo la serie ‘Algo está pasando’. “Antes dependía más de la voluntad de los autores que de una acción concreta del Estado, por lo que el año pasado organizamos unas jornadas de capacitación para docentes en las que surgieron programas de actividades con libros de autores mendocinos, tanto nuestros como de otras editoriales. Con ‘Algo está pasando’ apuntamos a que las obras lleguen a los establecimientos educativos con una compañía pedagógica en formato de guía de trabajo”, detalló Frías en diálogo con MDZ.

Relación con comunidad literaria mendocina

Tal como ocurre con otras expresiones artísticas, la comunidad literaria mendocina está constituida por una multiplicidad de puntos de vista y opciones estéticas, éticas y de género literario. Dentro de ese contexto, la ex Secretaría de Cultura cosechó elogios y críticas, ya sea desde opiniones fundadas y relativamente objetivas, hasta diferencias por cuestiones ideológico partidarias que más de una vez causaron cierta controversia especialmente en las redes sociales.

Al hacer un balance de estos últimos cuatro años, Frías consideró que “en general, me voy con el apoyo y el reconocimiento de gran parte de esa comunidad, teniendo en cuenta que es la primera vez que se trabaja tan intensamente y en conjunto con los escritores de los departamentos y dándoles apoyo continuo”. 

“Hay otra parte que se mantuvo indiferente por cuestiones ideológicas, lo que es absolutamente respetable, y después están quienes se han expresado en contra”, señaló. En este último caso, diferenció entre “los escritores y escritoras que me criticaron con argumentos reales” y “los chicaneros que en las redes sociales buscaban gratuitamente la aprobación de la tribuna”.

Feria del Libro: fortalezas y flaquezas

Quizás el evento más importante que organiza Ediciones Culturales sea la Feria del Libro, una apuesta anual que repercute en la cultura mendocina. Al igual que en las gestiones pasadas, cada edición entre 2016 y 2019 contó con defensores y detractores: ya sea por su ubicación física, su grilla de actividades o la temática propuesta, la feria literaria más relevante de la provincia siempre quedó en el foco de la discusión.

“Un gran acierto fue la federalización de la Feria, llevándola a departamentos donde nunca había pasado un evento de ese tipo, como La Paz, Santa Rosa y Tupungato, con programaciones que incluían más actividades locales gracias al trabajo conjunto con los municipios y autores. También se le dio más visibilidad a los expositores, haciéndolos partícipes y ofreciéndoles más espacios a los que se integraron editoriales locales y foráneas”, expresó Frías respecto a los aspectos positivos que favorecieron a la feria provincial. 

De todas formas, el ex titular de Ediciones Culturales reconoció que “todavía quedan cosas por resolver”, al señalar que “es necesario revisar el formato feria porque la concentración de tantas actividades atenta contra la participación de la gente”. En este punto, sin embargo, sostuvo que se trata de una causa “inevitable”, ya que “Mendoza tiene mucha oferta literaria y todos tienen derecho a estar en la Feria, desde el escritor que publica un libro de autoayuda hasta el que edita su primer libro o el que dicta un taller. Hay que buscar un equilibrio”.

Un cuestionamiento que aún perdura es la utilización del Espacio Cultural Julio Le Parc. Frías reconoció que él mismo fue uno de los primeros críticos que la Feria del Libro se realice en ese sitio pero, con el tiempo, su parecer cambió y ahora lo considera el lugar ideal: “Concentra cinco salas más ocho aulas, por lo que no hay contingencia climática que suspenda actividad; además posee un gran predio exterior y una importante playa de estacionamiento y, pese a lo que digan algunos, tiene el plus de estar a solo ocho cuadras del centro”.

El futuro del sello

Alejandro Frías renunció a la dirección de Ediciones Culturales el 9 de diciembre con el cambio de gobierno, y a criterio de los que saben, dejó una vara muy alta que implica un importante desafío para su sucesor que designará la ministra de Turismo y Cultura Mariana Juri. “El sello tuvo un crecimiento importante tanto cuantitativa como cualitativamente, ganando relevancia dentro de la Secretaría de Cultura y en la actividad cultural de Mendoza. Espero que este trabajo sea el puntapié inicial para darle continuidad y otra trascendencia a la actividad literaria mendocina”. 

“No se trata solamente de lo que hice yo al frente de Ediciones Culturales en estos cuatro años, sino de honrar a aquellos que hace casi tres décadas tuvieron la lucidez de crear un sello propio que tiene muy pocos antecedentes en otras provincias”, concluyó.

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