La situación del coche eléctrico en América Latina

La situación del coche eléctrico en América Latina

El auto eléctrico, aunque de forma menos potente que en Europa, va dando pasos hacia adelante en su integración dentro del mercado automovilístico de América Latina.

Esto se desprende al analizar los datos de ventas de los últimos meses, los cuales colocan a Colombia a la cabeza en el sector. Una iniciativa básica para proteger el medio ambiente y que marcará las opciones de movilidad de aquí a pocas décadas.

El coche eléctrico en América Latina
Como decíamos, Colombia es el país que puede presumir de haber vendido una mayor cantidad de vehículos 100 % eléctricos dentro de América Latina. Esta cifra llegó, durante el año 2018, a las 390 unidades. Le siguen, aunque de lejos, México con 201
autos de este tipo vendidos, Ecuador con 130 y Chile con 129. Sin duda, el hecho de que en Colombia se hayan vendido casi el doble de autos eléctricos que en su inmediato perseguidor, México, se debe a las políticas de rebajas fiscales que el Gobierno de Bogotá ha implantado durante los últimos tiempos. Estas permiten acceder a las últimas tendencias en carros eléctricos con fuertes beneficios en materia de impuestos, lo que los convierte en una opción más atractiva para el usuario a pesar de que los precios sigan siendo bastante altos. Esto queda aún más patente si se echa un vistazo a los datos de ventas del primer
semestre de 2019. Hasta junio, y según datos de Andemos (Asociación Nacional de Movilidad Sostenible de Colombia), se vendieron un total de 320 coches eléctricos en el país, lo que supone un crecimiento del mercado del 154 %. Aunque sea un objetivo ambicioso, los autoridades públicas prevén que, dentro de dos décadas, haya más autos eléctricos que de combustión circulando en América Latina.

Los problemas a los que se enfrenta el coche eléctrico en América Latina

Resulta curioso que en un continente que alberga el 85 % de las reservas mundiales de litio, mineral indispensable para la fabricación de las baterías de los vehículos eléctricos, los vehículos de este tipo gocen de tan poca implantación y estén disponibles a precios tan desorbitados. La falta de infraestructuras para su extracción y de industria para su explotación llevan a los países del continente a tener que comprarlo a naciones extranjeras, entre las cuales China es la auténtica líder.
Pero, además, resulta innegable que los conductores de este tipo de vehículos se topan con el problema que supone cargarlos. Y es que, aunque abundan las gasolineras, hay muy pocas estaciones de carga para vehículos eléctricos. La mayoría de los propietarios deben disponer de garajes con instalaciones específicas a las que poder conectar su carro para recargar las baterías cuando no lo están usando. Todo esto se une a los problemas tradicionales del coche eléctrico (escasa autonomía y velocidad, alto precio de reparaciones, etc.), los cuales aún no han sido solucionados plenamente por el sector, para ralentizar su integración en el parque automovilístico latinoamericano. Aunque, a tenor de los datos, se trata de una tendencia que puede cambiar próximamente.

 

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