ver más

La última radiografía de cómo vivimos los mendocinos

La Encuesta de Condiciones de Vida 2017, realizada por la DEIE, pone en números, datos y porcentajes el cuadro de situación de la provincia. Aquí resaltamos algunos.

La Encuesta de Condiciones de Vida (ECV), realizada el año pasado y publicada en estos días por la DEIE (Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas) representa una más que interesante radiografía de los mendocinos, porque no sólo revela los datos básicos de vivienda, trabajo, salud y educación sino también otras características que nos definen.

Empecemos por lo elemental: el 89% vive en casas, 8,7% en departamentos y el 1,4% en viviendas precarias. La calidad de servicios sigue siendo insuficiente en zonas rurales, donde afecta al 48,6%.

Los hogares de la provincia están conformados, en promedio, por 3,5 personas, siendo en la zona urbana de 3,3 y en la zona rural de 3,9 personas. Un dato llamativo es que el 12,5% de los mendocinos vive solo, es decir en "hogares unipersonales".

En los hogares monoparentales, donde hay un solo cónyuge (padre o madre) con los hijos, la mayoría -el 83%- tiene a la mujer como jefa de familia. Los hogares con jefatura joven, cuyas cabezas tienen 25 años o menos, representan el 2,2%.

Godoy Cruz es el departamento con mayor porcentaje de jefatura envejecida: 53%. Y en 4 de cada 10 hogares hay por lo menos un niño.

En relación a la estructura de población, la mayoría de los departamentos los varones están en inferioridad numérica respecto de las mujeres, menos en Lavalle, Malargüe, Santa Rosa, Tupungato y San Carlos, donde hay paridad.

La mayor presencia de población envejecida se da en Capital con un 81,8%. Aquí, el índice pone en relación los jóvenes con los adultos mayores, es decir la cantidad de personas de 65 años y más por cada 100 personas de 14 años y menos.

En el cuadro conyugal el 37,5% son solteros, el 51,8% casados o unidos, el 5,5% separados o divorciados y el 5,2 viudos.

La paridez media, que da cuenta de la fecundidad, se calcula a partir del total de hijos nacidos vivos en relación al total de mujeres. El promedio es de 2 hijos, con una leve ventaja de partos en la zona rural.

El 2,4% de la población actual está integrada por migrantes que llegaron sobre todo de países limítrofes y de otros puntos del mundo. Tanto en zonas urbanas como rurales, poco más del 90% de la población nació en Mendoza, mientras que el resto se distribuye en migrantes internos, provenientes de otras provincias y en menor medida migrantes internacionales.

La lupa en la salud provincial certifica que el 61,4% de la población tiene cobertura y el 38,6% no tienen o sólo cuentan con servicio de emergencia (sobre todo en la zona rural donde alcanza al 53%). 

Se considera cubiertos aquellos que poseen PAMI, OSEP, otras obras sociales,mutuales, prepagas o planes de salud. Para dimensionar puntualmente la importancia de OSEP y PAMI: el 18,3% y el 12%, respectivamente, de los mendocinos depende de ellas.

¿Dónde se atienden? El 40% en hospitales públicos o centros de salud, 40,6% en sanatorios o consultorios de obras sociales, y 10,6% en hospitales o consultorios privados. En las zonas rurales el mayor porcentaje de la población se atiende en hospitales públicos (50,8%). Poco más de la mitad de la población requirió algún tipo de asistencia médica en los últimos seis meses del 2017.

Del total de los mendocinos, el 16,7% tiene alguna enfermedad crónica. Mientras que el 5% presenta alguna discapacidad, siendo la motriz la más común.

Los indicadores educativos revelan un dato alentador: la tasa de alfabetización es del 97,8%. Tanto a nivel provincial como departamental, las zonas urbanas presentan porcentajes mas altos de alfabetización que las zonas rurales. El grupo con mayor cobertura es el de los niños que tienen entre 5 y 12 años, donde el 99% se encuentra asistiendo al sistema educativo formal. El porcentaje de asistencia también es muy alto para las personas entre 13 y 17 años, ubicándose por encima del 93%. Para el grupo de mayor edad, 18 a 24 años, el porcentaje de asistencia es considerablemente menor.

Según el nivel de escolarización, el 80,9% de los mendocinos cuenta con estudios secundarios y el 29,8% con estudios superiores o universitarios. 

Entre los argumentos de aquellos que no pudieron concluir sus estudios y debieron abandonar el cursado, el 61,3% lo hizo por motivos económicos o de trabajo. En ese contexto, Lavalle presenta el menor número de graduados universitarios: el 6,5%.

En lo laboral, la zona Urbana concentra poco más del 75% de la población ocupada. La región Gran Mendoza es la que posee la mayor participación de ocupados tanto urbanos como rurales. Lavalle, San Carlos y Tupungato son los que poseen la mayor participación de trabajadores rurales, en tanto que Capital, Godoy Cruz y Las Heras tienen en su mayoria trabajadores urbanos. 

Tienen trabajo el 60,2% de los hombres y el 39,8% de las mujeres. Dentro de los ocupados, casi el 70% de los trabajadores independientes (patrones y cuentapropias) no realiza aportes jubilatorios, en tanto que entre los asalariados la no registración alcanza al 40%.

El rubro donde hay mayor cantidad de mendocinos trabajando es el comercio: 19,3%. Le sigue la industria manufacturera con el 10,2%.

El ingreso familiar medio es de $22.099. En cuanto a la brecha entre el hombre y la mujer en relación a los ingresos salariales es del 26,9%.

En relación a los hogares y a la población urbana bajo la línea de pobreza, esta representa el 27,1% de la población (18,6% de los hogares). Bajo la Línea de Indigencia (LI) está el 2% de los hogares, los cuales no cuentan con ingresos suficientes para cubrir una canasta de alimentos que satisfaga el mínimo de necesidades energéticas y proteicas.

El ítem "Estrategias de vida" hace foco en casos de debilidad o carencia, donde se presume que los ingresos corrientes y de fuente genuina no son suficientes, por lo que los miembros del hogar deben recurrir a ayudas externas, endeudamiento, u otras alternativas. A la cabeza marcha gastar lo que se había ahorrado, comprar en cuotas o fiado, y pedir un préstamo bancario.

Un capítulo aparte, para desarrollar en futuras notas, es el uso del tiempo libre, que también fue testeado en esta encuesta realizada en los 18 departamentos de la provincia. En este rubro, los mendocinos ratificamos el perfil de montañeses, algo así como poco afectos a hacer deportes y a la vida social, sobre todo a asistir a espectáculos públicos. En otras palabras, perezosos, cómodos y un tanto desconfiados. El delivery, queda en evidencia, parece haberse inventado a nuestra medida.