Seguro te ha pasado: ¿qué es la amnesia disociativa?
"¿Estuve enfermo? ¿He sanado? ¿Y quién ha sido mi médico? ¡Ah! Si todo lo he olvidado. Mi médico fue el olvido", Friedrich Nietzsche.
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Cuenta el mito que Afrodita y Adonis tuvieron un amor prohibido. Afrodita se propuso olvidar a Adonis y, por consejo de Apolo, se dirigió a la isla de Leucade, desde donde se lanzó al mar. Cuando salió, las aguas habían borrado sus recuerdos. A partir de ese momento, los amantes heridos que querían olvidar sus penas se dirigían a ese lugar. ¿Quién no ha querido, alguna vez, borrar de su mente hechos dolorosos?
¿Por qué hay una parte de mi vida que no puedo recordar? Es la pregunta que solemos escuchar de quienes padecen amnesia disociativa, un trastorno que implica la incapacidad de recordar información personal importante. Lo llamativo del cuadro es que el olvido abarca información correspondiente a episodios específicos de la vida y no es el que se daría en una forma típica, ya que las personas mantienen conservadas el resto de sus funciones cognitivas. Los datos olvidados pueden abarcar horas, días o meses vividos.
Quienes la padecen sienten que hay una ruptura de continuidad en su historia personal. Una parte importante de su pasado no es accesible a su conciencia. Saben que el recuerdo debería estar, pero, sencillamente, no pueden traerlo al presente. Es una experiencia que angustia, irrita, enoja, entristece.
¿Qué es lo que ocurre? Los especialistas sugieren que sucesos traumáticos (como puede ser una situación de abuso sexual, combate, genocidio, acto violento) o momentos vivenciales cargados de estrés que podamos haber experimentado (de manera activa o pasiva) o presenciado, nos someterían a un gran monto de sufrimiento, entonces, para protegernos, el cerebro bloquea la etapa de acceso (o evocación) a esa información.
Esto sería análogo al funcionamiento de una computadora. Hay información que ingresa al sistema, éste detecta que es peligrosa, entonces la encripta, lo que la vuelve inaccesible a cualquiera, salvo que posea la clave de acceso adecuada.
Desde otra epistemología, pero no totalmente alejada de la anterior, los neurocientíficos sustentan que una experiencia traumática genera que el organismo entre en estado de alerta, por lo que aumenta la producción de ciertos neurotransmisores y neuroptéptidos, que alterarán el normal almacenamiento de la información y, por ende, su recuperación.
¿Cuáles son los síntomas?
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Pérdida de información referida a episodios importantes de la vida personal. El olvido puede abarcar horas, días o meses.
Sensación de estar separado de las emociones.
Dificultad para enfrentar el estrés (laboral, interpersonal, doméstico, etc.)
Trastornos en la esfera afectiva, como ansiedad, depresión.
Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM V), los criterios para diagnosticar amnesia disociativa son:
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La alteración predominante sea uno o más episodios de incapacidad para recordar información personal importante, generalmente un acontecimiento de naturaleza traumática o estresante, que es demasiado amplia para ser explicada a partir del olvido ordinario.
La alteración no aparece exclusivamente en un trastorno de identidad disociativo, en una fuga disociativa, trastorno por estrés post traumático ni es debida a efectos fisiológicos directos de una sustancia (drogas o fármacos) o a una enfermedad médica o neurológica (trauma de cráneo, crisis convulsivas).
Los síntomas producen malestar clínico significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas de la actividad del individuo.
Para llegar a un diagnóstico adecuado, se realizará un examen médico (clínico o neurológico) y psiquiátrico. Deberán incluirse pruebas complementarias como resonancia magnética, electroencefalograma, análisis de sangre y orina completos y evaluación neuropsicológica y psicológica.
¿Qué pronóstico tiene?
El pronóstico es variable y está íntimamente vinculado a la intensidad emocional del suceso estresante o traumático, a la capacidad del paciente de resolver conflictos y a lo que se denomina ganancia secundaria (posibilidad de manipular el entorno desde los síntomas). Hay pacientes que, luego de un tratamiento adecuado, puede recuperar los recuerdos, y hay quienes nunca lo harán.
En cuanto al tratamiento, el psiquiatra deberá evaluar si es necesario medicar. La terapia psicológica resulta ser una buena opción. En la mayoría de los casos ha resultado sumamente positiva la inclusión de las personas que rodean al paciente.
La vida se va construyendo en base a recuerdos y, así como el punto que se sale del tejido rompe la trama, los recuerdos que se borran fragmentan angustiosamente nuestra historia.
Lic. Cecilia C. Ortiz / Mat.: 1296 / licceciortiz@hotmail.com