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El circuito del éxtasis: de Holanda a los bares de la Arístides y fiestas electrónicas

El descubrimiento de una encomienda que venía desde Europa sirvió para determinar cómo funciona el circuito de distribución de esa droga en Mendoza.

Origen: Holanda. Destino: Mendoza. Servicio: puerta a puerta y por Correo Argentino. Contenido declarado: alcoholímetros, tecnología o cualquier otra mercadería que no llama la atención. Contenido real: pastillas de éxtasis para distribuir "en mano" a clientes en bares de la calle Arístides, en la Terminal y en fiestas electrónicas. Ese fue el recorrido que realizó una encomienda hallada en la sucursal del Correo Argentino de calle Colón y San Martín y que es un caso testigo que sirve para ilustrar que Mendoza está en la ruta narco de las drogas de diseño.

Por ese paquete hay un hombre detenido. Se tata del destinatario de la encomienda y encargado de la distribución. Pero hay otra causa con un volumen mayor de droga y ambas podrían tener conexiones. Aunque los investigadores admiten que hay grandes bandas que pueden organizar la trama, también detectaron que la logística "hormiga" es la forma de distribuirlas: se reparten con encomiendas del servicio ordinario, disimuladas sin mayores complejidades y muchas veces con preventa.

La ruta

La operación no levantaría sospecha si no fuera por el contexto. Una encomienda en papel madera originada en Holanda. Un paquete más de los miles que llegaban a la sede central del Correo para ser repartido por el sistema "puerta a puerta" a una casa ubicada en calle Furlotti de Maipú. Pero en un control de rutina detectaron que la encomienda nomenclada con el código 1703DJEN00844878M aparentemente no tenía un "tester electrónico de alcohol en aliento como se había declarado", sino 208 pastillas. Los agentes de la Aduana alertaron que podría ser droga por los antecedentes: en Córdoba ya se habían hallado envíos desde Holanda con éxtasis. En el primer testeo se determinó que eran anfetaminas y luego se precisó que era MDMA (3,4 Metilendioximetanfetamina) o éxtasis.  Pero para descubrir la trama, el personal de Gendarmería Nacional y el fiscal federal Fernando Alcaraz armaron una investigación que incluyó la "entrega vigilada" de la encomienda, aunque con pastillas inocuas, y escuchas telefónicas. Es ese proceso se detectó que además de recibir la encomienda, Emmanuel Encina,el detenido, tenía a su cargo la distribución. Los sitios donde se vendían esas pastillas eran un bar de la Terminal, varios locales ubicados en la calle Arístides Villanueva y también fiestas electrónicas. En las escuchas se descubrió el contacto con los clientes a quienes les explicaba que estaba a la espera de la encomienda con pastillas que fue interceptada. En la investigación se descubrió que la misma persona había recibido otras encomiendas, aunque con una frecuencia aleatoria y aparentemente no uniforme. 

Aunque Mendoza ha sido noticia en las últimas semanas por ser parte de la logística de grandes bandas narco, la novedad es que también aparece en el mapa como destino para consumo de drogas de diseño. Para poner en contexto puede servir un dato: según el último informe epidemiológico del Sedronar, el consumo de éxtasis en niños y adolescentes aumentó un 200% entre 2010 y 2017 y la edad de inicio en el consumo de éxtasis pasó de los 16 años a los 14 años y medio.

El recorrido de la droga era Holanda, Argentina, Mendoza y de allí hacia el menudeo en bares y fiestas." Asimismo, se pudo determinar que el nombrado visitaba asiduamente bares de la zona de la Terminal de Ómnibus, de la calle Arístides Villanueva de Mendoza y fiestas electrónicas", dice el fallo de la Cámara Federal que deniega la excarcelación al acusado. La hipótesis justamente apunta a que esa industria ilegal aprovecha "pequeños distribuidores" en todo el país. "En este sentido, este Tribunal, no puede hacer caso omiso a la delicadísima problemática que actualmente plantea el crecimiento preocupante del Narcotráfico en nuestro Argentina, no siendo una excepción la Provincia de Mendoza. Si bien la droga entra a nuestro país a través de cartel organizados de gran magnitud, con un importante caudal de este tipo de sustancias, la forma en que la misma corre y se distribuye a lo largo y ancho de la Argentina es por medio de pequeños kioscos o distribuidores. Los estupefacientes llegan a mano de los consumidores por medio de pequeños comerciantes", describieron los investigadores. "Frente a esta situación, sería ingenuo seguir sosteniendo que los "pequeños comerciantes de estupefacientes" con su conducta no alcanzan a conmover la identidad normativa de la sociedad, ya que, son quienes distribuyen la droga y la ponen al alcance de los individuos más vulnerables. Su función dentro de la cadena del tráfico hace a la estructura del mismo", describen.

Ese formato también hace más complicado el seguimiento. Es que, explican, se trata de seguir "muchos casos pequeños" y no solo una gran banda. La Aduana ya ha detectado el mismo sistema en otras provincias.