Por qué la posverdad se filtró en los zocatruchos
+ Maridaje. Para la lectura de esta columna, el autor propone Sublimación, por Luciano Supervielle
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Mentira la verdad. La síntesis sería esta: Cristina Kirchner apeló a un dato falso para cuestionar en Facebook la cobertura de los canales sobre la crisis en Santa Cruz. En la volteada cayeron cual dominó Mariana Fabbiani, Diego Leuco, Alejandro Fantino y Santiago del Moro. Según el portal Chequeado, "tres de los graphs (zócalos) de las capturas de pantallas que adjuntó la ex Presidenta están trucados y nunca existieron. En el último caso se trata del titular de un programa viejo de El diario de Mariana donde no se hablaba de la crisis política en la provincia patagónica". Como era de esperar, los aludidos le saltaron al cuello a la expresidenta. La jugada de la exmandataria trajo a colación el fenómeno creciente de la "posverdad", un concepto que define situaciones en las que los hechos objetivos influyen menos en la formación de la opinión pública que la apelación a la emoción o a las creencias personales. Valgan de ejemplo la conmoción del 'Brexit' o la victoria no menos shokeante de Trump (en su primera semana de gobierno se comprobó que mintió más de 300 veces), que no se hubieran producido sin las variables de la emoción, las creencias o la superstición. ¿Vísceras e instinto versus razón o lógica? Para Rubén Amón, "la posverdad puede ser una mentira asumida como verdad o incluso una mentira asumida como mentira, pero reforzada como creencia o como hecho compartido en una sociedad". Mientras que José Nun, politólogo y exsecretario de Cultura de la Nación (gestión Néstor/Cristina), redobla la apuesta y plantea: "¿Por qué no hablar simplemente de mentira?". A manera de antídotos de las noticias falsas, ya hay varios sitios con el filtro activado (Wikitribune, PolitiFact y Snopes, entre otros). Pero el mayor desafío sigue siendo para quienes trabajamos con la palabra. Montaigne nos lo recuerda: "La palabra es mitad de quien la pronuncia, mitad de quien la escucha".
Letra chica: En 2016 Posverdad fue la palabra del año según el Diccionario Oxford. Le ganó la pulseada a adulting (comportarse como un adulto en tareas mundanas), woke (alerta usada en EEUU en referencia a una injusticia social), latinx (persona de origen latino) y brexiteer (alude a los partidarios del Brexit). El término proviene de un libro que el sociólogo Ralph Keyes publicó en 2004: Post-truth. Otros se lo atribuyen al bloguero David Roberts quien lo usó en 2010 en una columna en una revista electrónica.
Una limonada para Donald. "Ya sé todo sobre los limones. Crean o no, el negocio del limón es un negocio grande. Lo vamos a tomar muy en cuenta. Yo voy a hablar de Corea del Norte y él me ha hablar de limones. Me parece que vamos a estar muy bien con ese tema", chanceó Donald Trump en la conferencia de prensa que dio junto a Mauricio Macri. El republicano esquivaba decir que desde el 2001 Argentina no puede exportar ese preciado cítrico a su país. Ahora la cuenta regresiva está en marcha porque el Servicio de Inspección de la Sanidad Animal y Vegetal del Departamento de Agricultura publicó una lista de requisitos para la importación y así puso como fecha límite para decidirse el 11 de julio. De abrirse la puerta, el próximo paso será gestionar la venta de cítricos dulces (naranjas, mandarinas y pomelos) del nordeste y noroeste argentinos. Otro guiño positivo fue el de México, digno productor de lima no así de limón, donde la versión local del Senasa le dio el visto bueno para que por primera vez ingresen a ese mercado nuestros cítricos. El arranque sería con unas 10.000 toneladas, lo que representa una venta de U$S12 millones.
Letra chica: Argentina es el principal productor y exportador mundial de limones con casi 1,5 millones de toneladas producidas en 2015. Dos tercios se destinan a Rusia y la Unión Europea (España y Holanda). El 80% del limón exportado es de origen tucumano, donde cada año se producen 1,2 millones de toneladas.
Jefecito chacharero. Si se es futbolero, lo "normal" es que de niño se imite a los "héroes" del club del que uno es hincha y, por extensión, idolatre a los referentes de la Selección. En el picado callejero o el campito referencial, llevar la pelota, transmitir el picado a viva voz y autodenominarse con el nombre del ídolo, era/es una misma cosa. Hoy, con el efecto multiplicador de medios & redes, una arenga como la del Jefecito Mascherano a Chiquito Romero antes de los penales frente a Holanda (el recordado "Hoy te convertís en héroe"), se multiplica como una cadena de oraciones y no hay niño que quede preso de su influjo. En estos días, gracias a esa viralidad que saca del anonimato sin pedir permiso, un chico de 10 años que juega en San Martín tuvo sus cinco minutos de fama. Y fue por una arenga que, más que emocionar, lleva a preguntarse hasta qué punto los chicos pierden la espontaneidad en un mundo cada vez más "mediatizado". Fue el propio DT el que les mostró una de esas arengas de manual. "Los partidos se juegan, pero los clásicos se ganan y hoy tenemos que salir a defender la camiseta más hermosa del mundo: la que tiene el escudo de San Martín", alecciona el niño categoría 2006 a sus compañeros de equipo que no parecen hacerse eco de la aprehendida emoción del líder chacarero. Cuando salen a la cancha, en el video se ve cómo reproducen los gestos de los jugadores de primera (entrar con el pie derecho, tocar la imagen de la Virgen y persignarse). Hasta cuando caen, lo hacen tan artificialmente como los adultos, que en un foul menor ruedan como atravesados por la bala del asesino de Kennedy. Si de algo hay que cuidar a esos niños es, precisamente, de que no quemen etapas antes de tiempo. Su familia dice que no lo apuran, pero fue la que aportó vía whatsapp ese video que corrió como pólvora. ¿Quién desconoce en qué puede terminar en este presente 2.0 un inocente "videíto de los chicos"? Decirles, cual antiarenga, que no todos serán Messi no es pincharles el globo es, por qué no, dejarles la opción que puedan ser hasta mejores que Leo. O no tan buenos, pero igualmente felices.
Letra chica: Alexander Medina, entrenador del equipo de Tercera División de Nacional, elaboró una polémica lista de "10 mandamientos" para enfrentar a su clásico rival Peñarol. Pegado en una pared del camarín, el polémico decálogo rezaba: "No se saluda al rival", "No se levanta al rival del césped", "La primera patada es nuestra", "Si ganamos estamos allá arriba y si perdemos estamos allá abajo". Nacional ganó 2 a 0. Fue en Uruguay. Podría ser en cualquier acá a la vuelta.
Si no corren, vuelan. Mientras Uber sigue siendo para los mendocinos poco menos que una ficción, la ciencia ficción "real" está en camino y no viene de la mano de los herederos de Ray Bradbury sino en forma de coche volador. Se trata del nuevo chiche que Uber está desarrollando para estrenar en 2020 en Dallas y Dubai, donde quieren terminar con la congestión urbana con miniaviones. Y esto para empezar, como decía Celso Jaque en campaña. Pero como por estos pagos la única verdad sigue siendo la realidad, ahí están esos taxis impenitentes a los que no les cierra la puerta, los vidrios no suben, sus conductores fuman como escuerzos y no consultan si la cumbia o el reguetón es o no del agrado del circunstancial pasajero. Sin embargo, ante el amague del desambarco de Uber (o cualquier otra competencia), salen con los tapones de punta y exigen exclusividad. Si algunos mejoraron fue por la aparición de los remises, no por la convicción de que el pasajero -que paga- merece una buena atención y un mejor servicio. Con todos los planteos lógicos que se le hicieron a Uber cuando desembarcó en Buenos Aires, entre ellos el encuadrarse legal e impositivamente, la irrupción de un nuevo jugador en el negocio del transporte abrió el debate. O se aggiornan o serán superados por la competencia. Por ahora, todavía por tierra. Mañana, con una nave a medida.
Letra chica: No todas son rosas en los jardines futuros. O al menos eso viene a decirnos Jack Mac, el fundador y CEO de Alibaba, quien alerta que la inteligencia artificial causará más dolor que felicidad. En 2025 el número de oficios ejecutados por robots y máquinas alrededor del mundo aumentará al 23%(hoy es del 10%).
Huesos duros de roer. En otro de los tantos efectos de la posverdad, la política, o mejor dicho los políticos, atraviesan una fuerte crisis de credibilidad que da lugar a la irrupción de personajes como Donald Trump, el cómico, actor y político italiano Beppo Grillo o agrupaciones que desde espacios alternativos hace más ruido que los políticos con carnet. Este es el caso del Partido del Perro con Dos Colas, que fue fundado en Hungría en 2006 por un grupo de artistas y periodistas satíricos. Su nombre alude a la expresión inglesa "to be like a dog with two tails", que no difiere mucho de nuestro "más contento que perro con dos colas". Recién en 2014 fueron legalizados como partido bajo la sigla MKKP. Zsolt Victora, su vicepresidente, es un periodista y director de cine y teatro que fue candidato a la alcaldía de Budapest "prometiendo no prometer nada"... excepto vida eterna y cerveza gratis para todos. No ganó, pero tampoco perdió. La agrupación es una activa defensora de los inmigrantes frente a una política oficial que los rechaza como peste. Con una campaña satírica paralela contra la política xenófoba, suenan tan serios que hasta los serios ya no los toman en chiste. En las elecciones de 2018 llevarán boleta propia.
Letra chica: Tiririca, o Francisco Everardo Oliveira Silva según su DNI, es un actor, payaso, humorista, y político brasileño del Partido de la República (PR). Llegó al Parlamento en 2010 y en 2014 fue reelegido. Un año después fue el diputado con mejor asistencia: asistió al 100% de las sesiones. Su eslogan de campaña había sido "¿Estás hasta el moño de la política? Votá a Tiririca. Peor de lo que está no puede ser".
Plan maestro. En este oficio, el periodístico, todos los días perdemos colegas. Maestros, muy pocos. Eso era el español Miguel Ángel Bastenier. Las 24 horas. Lo era en escuelas de periodismo, como la de la Fundación García Márquez y la del diario El País de Madrid, donde trabajaba desde hace 35 años, pero también profesaba esa pasión a través de las redes sociales. Considerado uno de los grandes expertos en política internacional, era crítico del uso y abuso, no de las herramientas que ofrece la tecnología de la comunicación. Le bastaban los 140 caracteres de Twitter para compartir fervorosamente su lectura de la realidad, la crítica impiadosa a aquellos que bastardean la profesión y consejos simples y efectivos en pos de subir la vara del periodismo en español. "La única manera que tiene el periodista de hacer un mundo mejor es haciendo un periodismo mejor", tuiteaba con convicción este fumador compulsivo al que un cáncer de pulmón le cobró la partida a los 76 años. En su credo, el lector siempre tiene/tendrá la razón, que es lo mismo que decir que ni él ni el resto de los periodistas deben arrogarse esa potestad.
Letra chica: Los 172.000 seguidores que a diario encontrábamos en sus tuits un espejo implacable extrañaremos reflexiones como estas: "Todos los periodistas tienen una ideología, aunque crean que no, pero si ponen el trabajo al servicio de la suya, dejan de ser periodistas", "Plagas periodísticas: declaracionitis; politización; oficialismo; desconexión mundial", "En último término la frontera entre publicable y no publicable la dictan el sentido común y el buen gusto. No hacen falta manuales". Obvio, hay más y están ahí, en @MABastenier.
El resaltador
"En Argentina, se decía que el poder es como tomar ginebra en ayunas: la cabeza te da vueltas, te embriaga, te hace perder el equilibrio y te lleva a hacerte daño a vos mismo y a los demás, si no lo juntás con la humildad y la ternura".
Papa Francisco, en la charla TED que dio desde el Vaticano