Angélica Gorodischer: "Cada libro es un universo"
De visita en Mendoza para recibir su primer Doctorado Honoris Causa, que le otorgará este martes la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), Angélica Gorodischer no escatima en felicidad. La personalidad fresca, directa y carente de egocentrismo de la afamada escritora rosarina es hasta contagiosa: un placer que cualquier persona quisiera experimentar. Y no es para menos, ya que no siempre uno tiene la oportunidad de conversar con una figura del ambiente literario con más de 50 años de trayectoria que incluye no solo una profusa cantidad de obras publicadas y no pocos premios y distinciones, sino también la participación en cientos de conferencias, congresos y concursos como jurado en muchos países, siendo una de las escritoras más importantes de la Argentina.
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Acomodados en el comedor de un coqueto hotel céntrico, junto al arquitecto Sujer "Goro" Gorodischer, esposo de Angélica, quien aporta no solo comentarios muy acertados sino también un exquisito sentido del humor que revela una complementariedad absoluta con su pareja, nos embarcamos en una conversación que se pasea por variopintos temas. Una charla sincera, directa, alegre y familiar, de esas que cuestan despegarse.
- ¿Cómo se siente al recibir el Doctorado Honoris Causa?
- Me siento sensacionalmente bien. Estoy muy contenta por esta distinción, pero de vez en cuando pienso si lo merezco o tendré que ponerme a merecerlo (risas). Creo que ambas cosas, porque voy a seguir escribiendo y sacando libros, pero además es un aliciente muy grande. Me alegro que alguien piense que lo que yo he hecho tiene cierto valor.
- Además se lo otorgan en Mendoza, lugar que visita bastante seguido.
- Claro. Me han invitado a congresos, conferencias y otras cosas. Además es una provincia tan bella, los mendocinos son tan encantadores, la ciudad es muy linda y el vino es tan rico.

- Hace poco salió su último libro "Coro", el cual me pareció muy interesante por los temas que toca y la forma en la que aborda a los personajes. ¿Cómo fue su proceso de elaboración?
- Coro salió solo, porque un día había discutido con "Goro". Claro, hace 64 años que estamos casados y de vez en cuando discutimos, aunque después uno se olvida por qué discutió o se peleó. En ese momento, yo que soy una mina de escritura, pensé en la pelea y me puse a escribir (el cuento) Casa. Cuando lo terminé, le comenté a una amiga: "Acabo de terminar un cuento que se llama Casa", y ella me pregunta "¿Casa con 's' o con 'z'?". Entonces le respondo que no, que es con 's', pero "voy a escribir Caza con 'z'". A partir de ahí redacté todos los cuentos cuyos títulos empiezan con 'c' y tienen cuatro letras. Y me divertí mucho.
- Al igual que en sus últimos trabajos, en esta obra aborda a la mujer y la temática relacionada con lo femenino. ¿Cómo trabaja con ello al elevarlas como personajes protagónicos en sus obras?
- Es inevitable. Yo soy feminista. Cuando lo digo hay gente que piensa que odio a los hombres, y eso significa "criptomachismo": los que creen que no son machistas pero, si les decís algo, te tratan de loca. Que no se entere mi marido, pero a mí los hombres me encantan (risas).
A las mujeres salgo a defenderlas, porque todavía hay cierta sumisión y eso del segundo sexo. Sin embargo nosotras somos fuertes. Si los hombres tuvieran que parir, la humanidad ya no existiría.
- Una de las cosas que siempre destaca es su apasionamiento como lectora innata, que viene desde pequeña.
- Siempre he leído de todo. Empecé leyendo los libros que había en mi casa, ya que por suerte nací entre ellos. Dice Margaret Atwood que las escritoras tenemos en nuestro pasado dos cosas determinantes: la soledad y los libros. Y es cierto, yo tuve las dos y eso me formó.
Me acuerdo que jugaba con los libros cuando todavía no sabía leer, incluso mi mamá me había dicho que no los rompa ni los ensucie, pero eran mis juguetes.
Cuando empecé a leer, no puedo explicar el deslumbramiento que fue descifrar las palabras que estaban escritas ahí. Era salir al Universo y que todo fuera mío.
- ¿Cuál fue el primer libro que leyó?
- No me acuerdo el título, pero era algo sobre la sociología. Ni sabía lo que era, tenía seis años, cuando no entendía nada sobre que eran las cosas y vivía encerrada en mi casa. No me importaba, lo importante era descifrar esas cosas. Cuando mi mamá se dio cuenta de que yo leía, se asustó un poco y me sacó a la calle. Además me dejaba leer solo algunos libros, como los que eran biografías de pintores, y otros no hasta que fuera más grande. Por supuesto, cuando mi mamá se dio vuelta, lo primero que hice fue sacar los libros prohibidos. Estaba desobedeciendo y desobedecer es importante (risas).
- ¿Qué está leyendo hoy?
- Estoy leyendo la Historia de las Ideas Científicas. Desde Tales de Mileto hasta la Máquina de Dios, de Leonardo Moledo. La ciencia me vuelve loca. No hay mejor manera de probar la existencia de Dios que leer sobre ciencia.
Las partículas subatómicas estaban en el germen del Universo. La primera partícula subatómica, cuando no había ni tiempo ni espacio, de pronto explotó e inauguró el Ayer. ¿Por qué explotó? ¿Alguien la hizo explotar? Porque no había tiempo, y por ende, tampoco había espacio. Como dijo Einstein: "El espacio es cuestión de tiempo".
Cada libro es un universo. Tenemos a nuestro alcance todos los universos posibles porque alargamos la mano y agarramos un libro.
- El ganador del Premio Cervantes, Eduardo Mendoza, dijo recientemente que "se está perdiendo la literatura en favor de la lectura" ¿Cree que, por el contrario, la lectura es un incentivo a la literatura?
- Tal vez (Mendoza) tenga razón, o no, eso no importa. Creo que hay que leer de todo: lo bueno, lo malo, lo regular, lo pornográfico, lo santo, lo que sea. Toda lectura es germinadora de algo. Hay que leer.
¿Cómo se hace, en tiempos donde se dice que los chicos no leen por culpa de la televisión? A los bebés hay que contarles cuentos, y ellos los comprenden aunque no los entiendan. Además, desde antes de aprender a leer, hay que familiarizarse con el objeto libro. El chico sabe que hay un universo de palabras que le muestra maravillas y cosas extraordinarias que le rodean, y también sabe que, gracias a los libros, puede pensar que la realidad es otra cosa.
- De hecho siempre recomienda a los jóvenes que quieren escribir que lean mucho.
- La gente que lee mucho, en algún momento escribe, aunque sean cartas. Por ahí no llega a dedicarse como escritor por muchos motivos. Muchos lectores sienten incentivos para escribir cuando leen.
Cuando me preguntan si pueden ser escritores, les digo que escriban y que practiquen. Si yo no sé patinar, por ejemplo, y quiero aprender, me voy a poner patines y, aunque me golpee, termino patinando. A lo mejor, lo primero que escribís no sirve para nada, no importa, seguí. Después, al ir mejorando, te animás a participar en concursos y ganás algunos certámenes. Así nacen los escritores.
- ¿Cuáles son sus estímulos a la hora de escribir?
- Ya no necesito estímulos (risas). Escribo todos los días. Hace rato que estoy terminando un libro y me digo ¡Cómo me estoy demorando! (risas). Es un libro de cuentos que voy a terminar en cualquier momento. Trabajo mucho.
Tampoco tengo mucho material inédito, porque lo que considero que no debe publicarse, lo tiro. O nacieron con mala pata y siento que no sirven. Mientras me los saque de encima, mejor, y busco otra cosa que sí valga la pena.
- ¿Cuáles son sus escritores favoritos?
- Me gusta mucho Miguel de Cervantes. También me interesan las escritoras: Virginia Woolf, Simone de Beauvoir, Úrsula Le Guin y muchas autoras argentinas, como Griselda Gambaro. En general, todas las mujeres que han escrito me interesan particularmente, lo cual no quiere decir que los hombres escritores no me interesen. De hecho estoy leyendo las memorias de Umberto Eco y estoy maravillada.
- Hace unos años, en una entrevista con MDZ, comentó que la ciencia ficción estaba "agotada" ¿Sigue pensando lo mismo?
- La ciencia ficción se ha opacado mucho. Hubo una época de explosión donde se escribieron cosas maravillosas, y después el género se quedó un poco detrás, como si se hubieran agotado los temas. Pero en cualquier momento nos va a pasar algo para que volvamos a este tipo de género. Con citar a Philip Dick y Úrsula Le Guin, ya está listo.
- ¿Cómo ve la relación de la tecnología con la literatura, que se la materializado en los e-book y las descargas online, entre otras cosas?
- La tecnología es un instrumento. Es interesante, y hay tanto gente que está sujeta a todo eso como escritores que pueden hacer literatura con ello. En mi caso la aprovecho, por supuesto, no ando en carreta (risas), pero no me vuelvo loca. No estoy en las redes sociales ni tengo celular; para mi, cuanto menos, mejor.
No tenemos que dejar que la tecnología nos invada. Si la seguimos manejando es fantástico, porque es muy útil, pero si terminamos por depender de ella, es como si dependieramos de la madrastra mala, y la tecnología tiene esa capacidad para lograrlo. Hay que tener mucho cuidado.
No tengo redes sociales porque me interesa mi intimidad.
- Sujer Gorodischer: Además no sos conventillera. Las redes sociales son un conventillo.
- Es cierto, son conventillo. Sí quiero contar algo de mi intimidad, lo hago con mis amigas y amigos, que son muchos.
- Se ha puesto muy en boga mediáticamente que muchos escritores se involucren en política y den sus opiniones en ese aspecto, y otros adoptan posturas contrarias. ¿Le interesa la política?
- Sí me interesa, pero no como material para escribir. La cuestión política nos interesa a todos, porque todos vivimos en una sociedad donde se llevan a cabo muchos movimientos político-sociales y uno tiene que interesarse en eso y, si es posible, opinar.
- ¿Cómo ve la realidad del país?
Estoy un poco desilusionada, pero no de mi país, sino respecto a un sentimiento de resignación entre nosotros. Si pensamos que esto anda mal, tenemos que preguntarnos qué podemos hacer para que vaya mejor, involucrarnos en acciones para la sociedad, en algo que tenga sentido. Por ejemplo, si notás que falta algo en la escuela de tus hijos, formá un grupo con las madres y docentes para trabajar en eso.
Estamos viviendo en una sociedad violenta y la raíz de este problema es la educación. Incluso en muchas cosas terminamos con la misma conclusión. También influyen otras cosas, como la economía, pero hay que empezar a educar a los chicos para que, cuando lleguen a los cargos políticos, hagan otra cosa que no sea corrupción.
Doctorado Honoris Causa
Este fue solicitado por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo, a instancias de la Cátedra Libre "María Luisa Bemberg" de la citada unidad académica, dirigida por Bettina Ballarini. Tras elevarse el pedido al Consejo Superior de la UNCuyo, este organismo académico aceptó la propuesta.
Además de académicos locales, acompañaron su aval reconocidos escritores de como Ana María Shua, Mempo Giardinelli, Guillermo Saccomano y Patricia Suárez, la editora Laura Leibiker y la académica de la Uiversidad Nacional de Rosario Graciela Aletta de Sylvas, autora de La aventura de escribir: la narrativa de Angélica Gorodischer (Buenos Aires, Corregidor, 2009), que propone el primer estudio completo sobre la escritora.
En sus fundamentos, la UNCuyo no solo ha merituado la fluida relación de Gorodischer como jurado de concursos y panelista en numerosos congresos de nuestra provincia, sino fundamentalmente porque la obra de la escritora constituye un hito de la literatura argentina como eximia representante de las poéticas y categorías del relato contemporáneo, que atraviesa con igual calidad la ciencia ficción, el policial y la perspectiva de género a lo largo de cincuenta años de producción continuada.
El reconocimiento a la dimensión literaria como a la humana y humanística de Gorodischer desde la óptica de otros autores que jalonan nuestra literatura nacional (Giardinelli, Saccomano, Shua), tanto como a la riqueza de sus textos a la hora de los estudios académicos desde la ciencia literaria y los enfoques de los estudios culturales (Aletta), no han sido datos menores en la valoración de la justicia que significa otorgarle el Doctorado Honoris Causa. Su obra no se identifica como parte del discurso de un mercado editorial, sino de la construcción de la estética literaria y, en persona y en sus textos, Gorodischer representa una voz sin quebraduras en la defensa de los Derechos Humanos y en los temas relacionados con la mujeres.
También se resalta que Gorodischer alcanza a lectores de una vasta franja etárea que encuentran en su escritura la eclosión de un estilo dinámico, original y apasionado por el sentido de la vida, el humor y la literatura.
La entrega será este martes 25 de abril a las 17.30 en el aula C8 de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo.
Nicolás Munilla





