El miembro fantasma o la sombra que crea nuestro cerebro
" Tenemos un montón de goteras en nuestra realidad", Philip Dick
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Mario se queja de picazón constante en su mano izquierda; Juan, refiere sentir "hormigueos" en su pierna derecha y Sara dice sentir dolores menstruales. ¿Qué hay de raro en esto? A Mario le amputaron la mano izquierda, a Juan la pierna derecha y Sara fue histerectomizada.
¿Es normal tener sensaciones de órganos que ya no están?
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El Doctor Andrés Barboza, Neurólogo, nos cuenta que el 80% de las personas que sufren amputaciones experimenta sensaciones (dolor, hormigueo, picazón, etc.) desde el miembro que ya no está. Inclusive hay quienes sienten el anillo en el dedo removido. El inicio puede ser inmediato o muchos años después de la amputación. Los síntomas suelen agravarse cuando la persona está nerviosa o si alguien se aproxima a la parte ausente. La incidencia es independiente del género, de la edad y del nivel de amputación. Es menos frecuente en niños y jóvenes e inexistente en sujetos nacidos sin una extremidad.
Cuenta la historia que un señor llamado Walt Whitman, en el año 1862, emprendió viaje para buscar a su hermano, que había sido herido durante la Guerra Civil Norteamericana. No lo encontró, pero permaneció tres años ayudando a cuidar heridos de guerra. A su regreso, se dedicó a escribir sus experiencias. En ellas, contaba cómo los soldados hablaban sobre "los fantasmas de su propia carne", señalando sus muñones.
¿Cómo es posible esto? Nuestro cerebro tiene representaciones de nuestro cuerpo físico (serían como mapas), que le permiten conocer dónde se localiza nuestro organismo y cada una de sus partes en el espacio real.
En el miembro fantasma, aunque la extremidad o el órgano ya no estén, mantiene su representación en el cerebro. Es decir que las neuronas conectadas a los nervios del miembro amputado generarían sensaciones coherentes con los estímulos que ya no reciben. Esto respondería a una necesidad de mantener el mapa del organismo coherente y completo.
El doctor Barboza nos dice que no hay consenso acerca de la eficacia del tratamiento, que puede ser tanto farmacológico como no farmacológico. Dentro de las terapias no farmacológicas están la estimulación eléctrica transcutánea, la acupuntura, la estimulación cerebral profunda y la terapia del espejo. Esta última, particularmente, fue creada por el neurólogo Ramachandran en 1996 y se trata de imaginar el movimiento de la extremidad amputada observando el movimiento normal de la extremidad existente a través de un espejo. También ha resultado positiva la terapia cognitivo conductual.
En la actualidad se continúan llevando a cabo investigaciones para poder ayudar a las personas que sufren este mal.
Desde la experiencia cotidiana con estos pacientes, nunca debemos olvidar que tratamos con personas que sufren. Independientemente de la realidad, existe dolor, existe pérdida, existe desazón, existe desolación. El contener desde la medicina es fundamental, pero el complemento afectivo y de comprensión de quienes rodean a los enfermos resulta ser sumamente reconfortante también. Que a la ausencia física no se sume la ausencia de cariño y que el miembro fantasma se refiera sólo a una parte del cuerpo, no a los seres queridos.
Lic. Cecilia C. Ortiz / Mat.: 1296 / [email protected]


