¿Por qué el sauna es bueno para la salud?
La ciencia asegura que en el sauna aumenta nuestro ritmo cardíaco y los vasos sanguíneos se ensanchan, lo que aumenta la circulación. El aumento de la circulación puede ayudar a reducir el dolor muscular, mejorar el movimiento de las articulaciones y aliviar el dolor de la artritis.
"El calor también puede promover la relajación, lo que mejora la sensación de bienestar", destaca el informe de la revista Muy Interesante.
Un posible beneficio para la salud del uso de la sauna es la reducción del riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular, según concluyó un estudio publicado en JAMA Internal Medicine y realizado en Finlandia con 2.315 hombres de edades comprendidas entre los 42 y los 60 años que tuvieron un seguimiento durante 20 años.
Fueron 929 los que murieron de enfermedad cardíaca, enfermedad coronaria o muerte cardíaca súbita. Los participantes también fueron categorizados por la frecuencia con la que usaban la sauna, incluyendo una vez a la semana, de dos a tres veces a la semana, y de cuatro a siete veces a la semana. Tras ajustar los factores de riesgo cardiovascular, el aumento en el uso de la sauna se asoció con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares relacionadas con la muerte. Los resultados fueron aún mayores para los hombres que usaban la sauna con más frecuencia. Aquellos que usaron la sauna cuatro o más veces a la semana sufrieron un 63% menos de muerte súbita cardíaca que aquellos que solo lo hacían una vez a la semana.
La sauna ayuda a liberar estrés. Este efecto también puede ayudar a reducir los eventos cardiovasculares.
Es cierto que la sudoración se produce durante el uso de la sauna, pero no hay ninguna investigación científica que demuestre que desintoxica el cuerpo, pues a través del sudor apenas nos libramos de un 1% de las toxinas. Toxinas como el alcohol, el mercurio o el aluminio son eliminadas principalmente por los riñones, el hígado y los intestinos.
Es posible pesar algo menos después de la sauna, pero esto se debe exclusivamente a la pérdida de líquidos, no de grasa. El peso será reemplazado tan pronto como comamos o bebamos algo.
