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Ladrón (roban, pero hacen)

Lino Villar Cataldo es un médico, común y silvestre, al que un hecho policial le cambió la vida para siempre. ¿Puede una víctima ser victimario? En Argentina parece que sí.

Del latín latro, -ōnis, bandido.

1. Que hurta o roba.

2. Pícaro, granuja.

Hay un dicho popular que dice: ladrón que le roba a otro ladrón tiene 100 años de perdón.

A su modo, es una variación más doméstica y quizá más ratera, del vasto y siempre presente dictado que, en lo público, sostiene el "roban, pero hacen".

Quizá estamos dejando de lado otra suerte de dicho, que además es una infracción a la ley: robar es un delito. No es un invento reciente, pero desde hace miles de años esta acción no sólo ha sido penalizada en cualquier sociedad, sino que también la ha organizado alrededor de que nadie puede apropiarse de lo que es del otro.

Este es el chico que murió durante un asalto del que fue protagonista. Su hermano, vía Facebook, tuvo reacciones más que cercanas a las amenazas contra el médico ("Este gil va a pagar lágrima por lágrima"). Luego borró todo y apenas dejó este mensaje: 

"Como hago para seguir ahora sin vos hermano danos fuerzas a mama,atu hija. Ala madre.a nosotros tus hermanos SIEMPRE t vamos a tener presente como SIEMPRE ojon,TE AMO y amamos con tu sobrina tizy Q volvias loca" (sic).

Fue un gran hallazgo, más allá del plano periodístico, el que propuso Jorge Lanata anoche, al entrevistar a quien fuera motivo de asalto, el médico Lino Villar Cataldo, y a la madre de Nunu. Presentó las dos versiones de un hecho que parece avivar una polémica: ¿hay castigo para quien roba?

Se desprenden, de este caso, algunas otras preguntas de estricta actualidad:

¿Recibe el mismo castigo un ladrón más que comprobado, como Lázaro Báez, que cualquier pibe que sale a afanar, sin posibilidad de estudio y mucho menos de acceso al trabajo?

¿Qué diferente es robar, como lo ha hecho el empresario Cristóbal López, estafando a millones de argentinos, a levantar autos cualquier noche, para hacerse de unos buenos mangos?

De cualquier modo no deberíamos olvidar que robar es un delito. No importa cuánto dinero está de por medio, qué objeto oneroso o no. También nos roba el empleado público que marca su entrada en un horario y que recién trabaja dos horas después. Y también roba el tipo que te cobra un alimento un 100 % más caro de lo que lo paga. Aunque en este último caso, el que da legalidad al robo es el que compra.

Para ser muy sincero, en el caso policial del médico que mató al ladrón, pienso en este pobre tipo que ante el riesgo de perder su vida se puso a salvo, en defensa de la suya.

No estoy afirmando que una persona es mejor que otra, ni justificando ningún hecho ni condenando a fuerza de prejuicio. Pero: ¿no es demasiado injusto ser, no sólo motivo de un robo, sino terminar en "medio de un infierno", del cual nadie garantiza que saldrá efectivamente?

¿Qué hizo mal este médico para merecer la condena social de alguna parte de la sociedad, que vaya a saber qué valores defiende o pretende defender?

¿Por que existe la sensación que en Argentina robar no es un delito, para varios, condenable?

Lamento la malograda vida de Nunu y su trágico desenlace. No hace falta ser un brillante sociólogo para concluir que lo que le sucedió era más o menos un destino pre-anunciado.  

Pero me permito acompañar el derrotero del médico Lino Villar Cataldo, su calvario, su pesadilla.

Ojalá se haga justicia.