Millonaria indemnización por daños a un ex convicto
La Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal condenó al Estado Nacional a pagar una multimillonaria indemnización a un ex preso por las lesiones que sufrió durante una requisa cuando, hace casi dos décadas, se hallaba detenido en la cárcel de Devoto.
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La sentencia, dictada por la Sala IV de la Cámara, incluyó en la condena al responsable del Servicio Penitenciario Federal (SPF) que se desempeñaba como "Jefe de Requisa" el 31 de marzo de 1998, cuando se registró el hecho que tuvo como damnificado a Gabriel Darío Martínez, detenido y luego condenado por robo a mano armada.
Ese día Martínez, durante una imprevista requisa en el Pabellón 6 de la penitenciaría, recibió un golpe en la cabeza por lo que debió ser internado en el Hospital Santojanni por "traumatismo encéfalo craneano" y luego ser objeto de una intervención quirúrgica, tras lo cual quedó con pérdida de visión en ambos ojos, casi total en el derecho. Luego los peritos dijeron que la pérdida de visión era definitiva, sin posibilidad de recuperación ni tratamiento.
Desde el SPF argumentaron que ese día hubo una protesta de internos que quemaban colchones y que Martínez participó de la revuelta.
La Sala IV de la cámara sostuvo, en cambio, que "de toda la prueba reunida no surge constancia alguna que acredite la inconducta" del demandante y agregó que en esa ocasión también otros internos resultaron lesionados.
El tribunal recordó jurisprudencia según la cual "la seguridad, como deber primario del Estado, no sólo importa resguardar los derechos de los ciudadanos frente a la delincuencia sino también los de los propios penados, cuya readaptación social se constituye en un objetivo superior del sistema al que no sirven formas desviadas del control penitenciario".
Los camaristas Marcelo Duffy, Jorge Morán y Rogelio Vincenti concluyeron que se verificó una "notoria desproporción entre los incidentes que se trataban contener y los perjuicios que se ocasionaron" a los detenidos. "Tampoco se advierte que haya existido alguna conducta reticente del actor respecto al operativo policial que se llevó a cabo que justifique la magnitud de la agresión que sufrió", agregaron.
Martínez también tuvo problemas neurológicos porque el traumatismo craneoencefálico le produjo un desorden mental orgánico postraumático, "con alteración en la memoria" y "fluencia verbal", e "incierto pronóstico" en el largo plazo.
El tribunal mandó pagar 500.000 y 300.000 pesos por daño sobreviniente y por daño moral, respectivamente, más los intereses (tasa pasiva) "desde el día del hecho dañoso".

