“Los Villalba”, el clan narco al que no frena nadie
En los próximos días, el pabellón F del Modulo II del Complejo Penitenciario de Ezeiza tendrá un nuevo habitante. Por pedido de su abogados, Alan Marcial Villalba –23 años, alias “El Peladito”, detenido a fines de junio– será trasladado allí desde la cárcel de Devoto. No hace falta que se preocupe por el recibimiento: en el pabellón F (uno de los más tranquilos y limpios de Ezeiza) lo están esperando su padre, Miguel Angel “Mameluco” Villalba (55), su hermano Iván (25) y su tío, Alberto Villalba (31).
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Con la detención escalonada de los miembros más grandes del clan, la logística extra muros de la banda quedó en manos de Alan, que finalmente cayó por tráfico de drogas el pasado 20 de junio en una causa del juzgado federal N° 1 de Lomas de Zamora, de Alberto Santa Marina, según cuenta el informe del diario Clarín.
Alan ya estaba siendo investigado en el juzgado federal 2 de Lomas en un expediente en el que, en 2014, ya fueron procesados por comercialización de estupefacientes su padre, su madre (Sandra “La Gitana” González, de 46 años), su tío Alberto y hasta un ladero, Angel Blois –alias “El Abuelo”–, quien en su momento integró la banda que secuestró a Mauricio Macri en 1991.
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La detención de Alan Villalba vino a demostrar que la organización de su padre goza de excelente salud. Y a esto apuntó en la última semana la diputada Elisa Carrió, quien tomó el caso de “Mameluco” para reclamarle a la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal que despida al actual jefe de la Policía de la provincia de Buenos Aires, el comisario general Pablo Bressi.
Más allá de las internas políticas, en el expediente del juez Santa Marina el poder de “Mameluco” se evidencia en hechos concretos, como el secuestro de 10.000 dosis de cocaína, listas para ser llevadas a la Villa 18. Los “papeles” fueron encontrados por la DDI y la División Tráfico Ilícito de Lomas de Zamora (de la Bonaerense) en una propiedad alquilada por la banda para ser usada como centro de acopio en Spegazzini, zona de residencia de los Villalba.
“De acuerdo a las escuchas de la causa –que se inició en septiembre de 2015 tras la declaración de un arrepentido–, de ese centro de acopio salían 10.000 dosis por semana”, le dijo a Clarín una fuente del caso. Acto seguido hizo las cuentas: “Si cada dosis se vende a un promedio de 70 pesos, estamos hablando de 700.000 pesos por semana”.
Tan importante como la venta de cocaína era la de marihuana, droga a la que “Mameluco” se dedicó en los últimos tiempos luego de subestimarla comercialmente durante años. En los operativos del 20 de junio se llegó hasta el proveedor de marihuana.
La causa de Santa Marina ya acumuló 12 cuerpos (unas 2.400 páginas) y 56 legajos anexos. En los próximos días el juez resolverá la situación procesal de los detenidos, pero la cosa no termina ahí. La Unidad de Información Financiera (UIF) está trabajando en el caso con miras a una futura acusación por lavado de activos. Es sabido que a los narcos les suele doler más el bolsillo que el encierro.