Descalzo (El cura que pagará 756.000 pesos por abuso sexual)
Del participio irregular de descalzar.
-
Te puede interesar
Crisis de la autoridad parental: la trampa de ser "amigos" de los hijos
1. adj. Que no lleva calzado.
2. adj. Dicho de un religioso o de su orden: Que sigue una regla reformada cuyo espíritu ascético y de pobreza exige llevar los pies descalzos o desnudos en las sandalias como manifestación externa.
No son muy buenas horas para la Iglesia en Argentina. Y mucho menos para el máximo responsable de la institución en el mundo, cada vez más parecido al no tan ex militante peronista Jorge Bergoglio y menos a un Sumo Pontífice.
Podría especularse que su intervención directa en la política de nuestro país, a través de su"bendición" a distintas organizaciones partidarias, es una muestra para intentar poner freno a varios desguisados. Varios de ellos relacionados con la misma Iglesia que compartió Bergoglio aquí, antes de su viaje triunfal a Roma. Y otros tantos con aquellos personajes que ha recibido en el Vaticano (antes de la era M.) y que, se sospecha, le caen más en gracia, como más simpáticos, según su decidida incorporación en la política de cabotaje. Milagro Salas, Moreno, Hebe de Bonafini.
Es raro el sentido de humor y de la simpatía de Francisco. Y si no es raro, por lo menos es bastante poco ecuménico, salomónico, si se extiende la metáfora.
El lunes pasado tampoco fue el mejor Día de la Lealtad Peronista. Es lo que seguramente debe haber pensado -como mínimo- el funcionario de CFK más desfachatado y fuera de órbita que se tenga memoria en el siglo XXI. Me refiero a José López, "Josecito". La novedad, en este caso de los millones de dólares y el revoleo de bolsos, es que las tres "monjas" que ayudaron al ex secretario de Obras Públicas de la Nación, están a punto de ser acusadas por "encubrimiento".
Esta realidad incontrastable no parece ser el tipo de Iglesia que pregona el actual jefe del Vaticano
La semana está siendo pródiga en materia de información religiosa. Y mucho hay que atribuirlo a la tenacidad del abogado Pablo Bortoli, representante legal de un ex seminarista, Rubén Descalzo, un hombre bueno en manos de un hombre malo, como lo fue el ya fallecido arzobispo de Santa Fe, Edgardo Storni.
Hace 15 años Storni fue acusado por abuso sexual. Y hace unos días un fallo judicial dictaminó la condena del ex arzobispo, que por ese hecho, pese a su desaparición física, ha sido obligado a pagar la suma de 756.000 pesos. Se trata de una compensación para el ex seminarista. Es una condena judicial que la Iglesia Católica todavía no digiere. No es costumbre que sus pecadores sean sometidos al fuero civil, como cualquier otro mortal, sin ninguna clase de privilegios.
"Esta es la primera vez que tenemos un juicio civil en contra de la Iglesia Católica en la Argentina", resalta el abogado Bortoli
El caso Storni fue un escándalo, desde que se conoció su condena penal. Corría 2009 y el prelado debió enfrentar una condena a ocho años de prisión, por "abuso sexual agravado por el vínculo", en hechos sucedidos en 1992. Sin embargo, esta decisión fue anulada en apelación en 2011. A partir de entonces, la muerte del arzobispo logró la extinción del procedimiento. Aunque no del todo.
Es que el ex seminarista, Descalzo, ya había iniciado un proceso civil. Y es en este contexto que la Arquidiócesis de Santa Fe y los herederos del difunto prelado fueron condenados, el viernes último, a "pagar la suma de 756.000 pesos dentro de los diez días" de comunicado el fallo.
"¿Cuál es el objeto de la compensación? El daño moral. Para mí, el daño resultó y debe ser compensado", dijo la jueza, Beatriz Forno Piedrabuena. El protagonista de esta historia, Rubén Descalzo, manifestó que "estaba contento y aliviado" por la decisión judicial, en verdad inédita, valiente y que incluo sienta precedente para casos similares. Lamentablemente son más de los que hasta el propio Francisco admite.
No está de más recordar que Storni apenas estuvo dos años bajo arresto domiciliario. Y aún bajo esta condición conservó el título escolástico hasta sus últimos días, en 2012. Esta condición lo habilitó a cobrar una pensión a cargo del Estado nacional equivalente a una dieta de legislador del Congreso. Increíble, pero más que real.
Storni fue objeto de una investigación interna de la Iglesia, que comenzó dos años más tarde a las denuncias. En todos los careos internos negó cualquier clase de culpabilidad ante las acusaciones de abuso sexual.
Tampoco parece ser la iglesia a la que aspira comandar el papa Francisco, aunque, por ahora, Bergoglio está jugando a la política como un dirigente más, común y silvestre.
Tampoco está de más enumerar los Diez Mandamientos:
Amarás a Dios sobre todas las cosas.
No dirás el nombre de Dios en vano.
Santificarás las fiestas.
Honrarás a tu padre y a tu madre.
No matarás.
No cometerás actos impuros.
No robarás.
No darás falsos testimonios.
No consentirás pensamientos ni deseos impuros.
No codiciarás los bienes ajenos.
En este partido, no sé si la pelota, pero el que porta el silbato es el argentino Jorge Bergoglio. Quizá un día de estos consiga volar, más como un cóndor que como gorrión. Todos lo sentiríamos más cerca de la palabra de Dios.