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Enduro (Golpe a golpe, verso a verso)

Aproximación al estilo de vida de una raza muy frecuente en Mendoza. Consideraciones sin malicia, ya que, al fin y alguna vez, han tomado protagonismo inusual en estos días.

Del inglés enduro, y este formado sobre endurance "resistencia".

1. Carrera motociclista de resistencia, disputada a campo traviesa, sobre un trayecto fijado y sorteando obstáculos naturales.

Siempre he pensado que la vida del endurista deja huellas. Casi como la de los boxeadores. Es que tanto golpe recibido no ha de ser gratuito, amigos. 

Imaginen una cuenta: en 3 horas de práctica, como mínimo, sufren 50 golpes (si bien no todos bruscos, golpes al fin). Extendamos la cuenta: un año tiene 48 fines de semana, que es el período en el cual el endurista más se aplica a este fenómeno divertidísimo. Pues bien: anualmente, esta clase de ser humano recibe 2400 golpes. En 5 años, 12000. Estos impactos hacen mella en todo el cuerpo y en la cabeza. Una vida menos heroica que la de un boxeador, decididamente.


El endurista cree ser parte de una suerte de secta, mientras destruye buena parte de la naturaleza de nuestra geografía. Ese punto es quizá una de las muestras de la que tanto se jactan como hombría y valentía: la naturaleza del escape (mientras se siguen golpeando zonas vitales para el funcionamiento del cuerpo). Es cierto que hay gente que cree que el cuerpo termina en el cuello, sin considerar la cabeza. Pero la medicina moderna los contradice: también hay clínicos de la mente. Más aún: muchos la consideran un fragmento más que importante para razonar, deducir, sentir, amar, sacar cuentas, relacionar ideas (etcétera).

En Mendoza hay mucho endurismo. Es un hábito que podría decirse ha conformado toda una raza. Más que comerse la vida han deteriorado vastas zonas, en la montaña, en el desierto, a la vera de los ríos, en zonas protegidas por la ley. Han corrido animales de su hábitat. Y ahora sabemos que también el endurista es un fisgón de la propiedad privada. 

Acaso sea la única transgresión del endurista: andar a tontas y locas, en proporciones idénticas, destruyendo todo aquello que se ponga por delante 

Si yo fuera psicólogo diría que, como mínimo, la vida del endurista, carece de aventura, riesgo. Y abunda en monotonía y escasa dote por la seducción. Subliman estos valores arriba de los rodados (recordemos, por año reciben 2400 golpes). 

La moto da lo que la vida no. Buen epitafio para un endurista.