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Reabren la casa de Gargantini en Rivadavia como hotel

El verano en aquel departamento ofrecerá un enorme atractivo turístico: alojarse en el chalet que el gran empresario del vino construyó, junto a un imperio camino a restaurarse enteramente.

La primera casa que construyó Bautista Gargantini, uno de los primeros reyes de la industria vitivinícola, en una finca llamada Florida del Medio, en La Libertad, Rivadavia, levantada en 1890, será reabierta para el verano, con fines turísticos y recreativos.

Este predio posee varias construcciones. Desde un local comercial, varias casas, un taller de mantenimiento, un quiosco, tinglados y un ex comedor, en el cual se reunían los empleados, todo dentro de una superficie total de 247 hectáreas.

La casona ha sido restaurada en una primera etapa, así como el sector de la piscina (de 20 por 10 metros) y el parque, en el cual se han implantado más de 300 ejemplares.

En 1896, Toso se separó y Gargantini quedó solo al frente de la empresa con Giol. Un año después compraron 48 hectáreas en Maipú. La firma se llamaba Colina de Oro, haciendo honor a su lugar de origen. La bodega produjo los populares vinos Toro y La Colina. El éxito fue descomunal. Llegaron a producir 30 millones de litros de vino por año. En 1911 se ubicaron entre los mayores productores mundiales.

En este casa vivió Gargantini con su mujer, Olivia Bondino. El imperio entre Giol y Gargantini  llegó a Rivadavia a comienzos de siglo. En 1906 compraron la primera bodega en ese departamento y luego adquirieron dos terrenos más. En uno de ellos construyó La Florida, que fue el capital con el que Bautista hijo inició su historia, quien llegó a ser vicegobernador de Mendoza.