Instrucciones para convertirse en padre
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Sofía, de catorce años, llega desde Gesell a Morón, en donde sabe que vive su padre, Lucas, de cuarenta años y que no tiene ni la más remota idea de que tiene una hija adolescente, producto de un romance de verano con Laura, la mujer que acaba de morir dejando sola a la adolescente.
Lucas (un escritor que vive de los réditos de su primer y único libro) reside en un pequeño departamento con Fabiana, quien, por supuesto, también se entera con él de la situación. La cosa se complica definitivamente, porque uno de los acuerdos entre ellos dos, Lucas y Fabiana, era no tener hijos, lo que desde el primer momento marcará la relación entre Sofía y la esposa de su padre.
Hasta aquí, es probable que te estés preguntando qué tiene de novedoso esta novela, qué la aparta de los sensiblero y cursi de lo que hablábamos más arriba. Pues sencillamente que Sacheri elabora una trama en la que se relacionan personajes muy bien elaborados, por lo que están llenos de errores y algunos aciertos, lo que hace que el relato no decaiga.
Y si esto no fuera suficiente, hay en el encuentro y posterior conocimiento de padre e hija una permanente tensión tan humana que nos podemos reconocer en ellos, los adultos en Lucas, los adolescentes en Sofía, y por eso es una novela que puede ser leída por unos y otros.
Pero Sacheri también logra que el texto esté atravesado por un tono muy particular. El relato está elaborado desde la óptica de Sofía, por lo que, si bien hay un narrador onmisciente, el lector siente por momentos que es la adolescente quien le habla, lo que le da un toque de inocencia, cuando no de imprudencia y de desparpajo, que enamora.
No te pierdas Ser feliz era esto, y si hay adolescentes cerca, compartilo con ellos.
Alejandro Frias