El negocio de los médicos en Mendoza
El debate por los salarios de los profesionales de la salud, esconde detrás una realidad de la que pocos se animan a hablar: el redituable negocio que hacen algunos médicos a costa del sacrificio de sus propios colegas y de los impuestos de los contribuyentes.
No se trata de la mayoría de los galenos, desde ya, pero sí de un grupo de vivillos que conocen los huecos del sistema y se cuelan por allí. No solo eso: han logrado que la discusión por la salud en la provincia vaya por otro carril, uno que jamás los roza.
Son profesionales que cobran salarios desorbitantes y que aprovechan sus cargos en el Estado para hacer suculentos negocios personales. La mayoría, a través de la derivación a clínicas privadas de pacientes que asisten a hospitales públicos. El negocio es redondo.
Sin embargo, no es el único “curro” de los galenos menducos: la sobrefacturación de trabajo al Estado provincial es su principal ingreso dinerario.
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Han coincidido en el mismo punto Matías Roby, ministro de Salud de Mendoza y Eduardo Villarreal, director del Hospital Notti.
“Son profesionales que pescan en el acuario”, dijo Roby a MDZ, por caso, en referencia a los médicos cuestionados. Y fue más allá: “Tienen una actitud deshonesta”.
Debe tenerse en cuenta que, aunque su diagnóstico no es errado, las palabras del funcionario conservan el sabor amargo de las paritarias aún no cerradas con el gremio salud.
Como sea, la avivada de unos pocos empieza mostrar sus propias grietas en el contexto de una provincia que ostenta severos problemas en sus cuentas públicas.
Si por caso ATE y Ampros aceptaran el ofrecimiento salarial propuesto por el Ejecutivo, casi cien médicos empezarían a cobrar entre $50.000 y $80.000 por mes. No es especulación, sino lo que surge de una simulación a la que tuvo acceso MDZ.
Esos números se suman a quienes ya cobran sueldos desorbitantes, los cuales, como ya se mencionó, son la minoría de los galenos.
Desde Ampros, Gladys Velázquez, aseguró a MDZ no haber visto la simulación de marras.
A la hora de explicar por qué hay médicos que tienen altos salarios, dijo que “en salud se da una situación especial; las clases van de la uno a la ocho y los que tenemos más de 35 años como yo, tenemos otro escalafón, con clases intermedias”.
Para Velázquez, todo depende de la cantidad de horas que se trabaje: “Muchas personas llegan a un salario que es mayor al que trabaja 24 horas, por ejemplo el que hace 55 horas que es lo máximo”.
No obstante, la gremialista omitió referirse a los "contratos grupales", uno de los puntos neurálgicos que escapa al control estatal concreto.
Escurridizos
No es nada sencillo rastrear a los profesionales que abusan del sistema, ya que saben escapar a los controles a través de vericuetos administrativos que permite el mismo Estado. Uno de ellos tiene que ver con los ya referidos “contratos grupales“. “De esa manera, trabajan varios médicos y luego se dividen las ganancias sin que pueda saberse quiénes son los que cobraron”, dijo el titular de ATSA a este diario.
Para este último, “no sólo hay que rastrear las planillas de sueldos sino también esos contratos”.
¿La solución? “Tendría que haber un solo mostrador a la hora de cobrar, no tres”, dice Navarro.
Para el ministro Roby, la solución es otra: tiene que darse a través de lo que él define como “remuneraciones estratégicas por producción”. Para el titular de la cartera de Salud, “hoy se paga por carga horaria, y debe transformarse esa carga horaria en prestaciones, en servicios, en más medicina para los mendocinos”.
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Hoy en día ello no ocurre y, en el marco de la discusión por los salarios, ese debate suena imposible y extemporáneo.
Ello a pesar de que los casos se multiplican por docenas. “Hay un tipo en el Hospital Central que cobra más de 100 Lucas; no aparece porque cobra en varios mostradores”, insiste Navarro, a efectos de ejemplificar uno de los tantos casos que, según él, conoce. Villarreal, director del Notti, refrenda la problemática, aunque no se atreve a dar mayores precisiones.
El ex director de un voluminoso hospital público de Mendoza, aportó su visión a este diario y explicó por qué existen tantos reparos en hablar de esta cuestión: “El 99% de los médicos que trabajan en efectores públicos saben que esto pasa, pero nadie quiere hablar porque se cierran muchas puertas; los que cobran mucha plata es porque están bien acomodados, no es nada nuevo”, dijo el profesional.
-Ustedes tienen su cuota de responsabilidad allí, ya que callan lo que saben.
-¿Vos denunciarías algo que el propio Estado permite si trabajás para el mismo Estado?
-¿El Estado lo permite?
-No seamos ingenuos, hace años que esto pasa y todos lo saben. Si lo sabemos nosotros, mucho más los funcionarios del Gobierno.
-Por lo pronto, el ministro de Salud lo está señalando públicamente.
-Eso es nada. Es el único que habla del tema y lo hace por despecho, no por convicción. ¿Por qué solo se habla de lo mucho que cobran algunos médicos —lo cual está perfecto— pero no se dice nada de las derivaciones que se hacen a clínicas privadas?
-¿Quiénes y a qué clínicas hacen esto?
-Yo no te lo voy a decir, pero es fácil saberlo, solo mirá cuántas clínicas hay en Gran Mendoza, no son muchas. Tenés que ver qué médicos trabajan allí y a su vez trabajan para el Estado. Es escandaloso.
Concluyendo
La actitud de los médicos que se aprovechan de la “teta” del Estado mendocino, no solo va en contra de la más elemental ética y moral, sino que viola el juramento hipocrático que alguna vez pronunciaron esos mismos profesionales.
Se trata de una promesa que se basa, no solamente en la responsabilidad del ser humano, sino además en la conciencia de ella.
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Es un debate que, más temprano que tarde, deberá darse en Mendoza, dejando de lado —por un momento al menos— la caliente cuestión de las paritarias de Salud.
Ya lo dijo una vez el abogado Ricardo Monner Sans: “No todo lo legal es legítimo, ni todo lo legal es ético”.



