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A seis meses de la muerte de Puleo, el expediente sigue parado

A casi seis meses de la muerte del rugbier Cristian Puleo, el expediente que investiga su muerte sigue en “punto muerto”. Judicialmente, nadie aparece como responsable de lo ocurrido. Contrapruebas en Buenos Aires y parálisis investigativa.
Foto: Facebook
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La velada era prometedora y el momento parecía perfecto. Ciertamente era un encuentro más de los tantos que solían endilgarse aquella decena de amigos, entre los cuales se destacaba el joven Cristian Puleo.

El asado fue la excusa y el lugar elegido fue una quinta ubicada en Lunlunta, Maipú. Ese viernes 8 de noviembre del año pasado, las anécdotas corrieron casi tan aprisa como las botellas de alcohol. Pronto, alguien introdujo algunas drogas, principalmente marihuana, éxtasis y LSD. No era la primera vez.

Las horas pasaron entre risas y divagues, algunos de ellos provocados por la inevitable mezcla de juventud y estupefacientes.

En ese contexto, Puleo corría, reía y lloraba, y hasta desconocía a sus amigos.

De repente, pasó lo inesperado: Puleo se desplomó y comenzó a sufrir convulsiones. ¿Qué hacer al respecto? ¿Cómo se maneja una situación semejante? ¿Se le pasará en algún momento sin que intervenga nadie?

Esas fueron algunas de las preguntas que se hicieron en esas horas los amigos de Cristian, quienes se movían entre la conmoción y la preocupación constante. Nadie supo qué hacer, apenas sí atinaron a llamar a la emergencia médica. Al llegar, el galeno de la ambulancia constató que Cristian había tenido un paro cardíaco y no pudo reanimarlo. Ya era el sábado 9 de noviembre.

Esta semana se van a cumplir seis meses de ese hecho y aún la justicia desconoce a ciencia cierta qué es lo que causó la muerte del joven de 21 años de edad, de quien hoy se sabe que era fanático del rugby en el club Chacras Rugby Club y estudiaba Administración de Empresas.

Miguel Puleo, papá de Cristian, suele enojarse con los medios por puntualizar sobre el tema drogas y no hablar de su hijo “por lo que realmente era, una excelente persona".

Mal que le pese a Miguel, el tema de los estupefacientes no ha sido un invento del periodismo, sino parte de la declaración de los amigos de su hijo: todos coincidieron en admitir que habían consumido drogas y alcohol.

La declaración judicial de quienes estaban con Puleo fue contundente y clara. Sin embargo, jamás la justicia intentó buscar al dealer que proveyó los narcóticos esa noche de fiesta.

No era un trabajo complicado: su nombre aparece claramente mencionado por uno de los amigos del rugbier, está ubicado en la zona de Palmares.

Ello lleva a preguntarse: ¿Cuánto más se puede demorar la Justicia en saber qué sucedió concretamente? ¿Existe interés en hacerlo?

A días de cumplirse seis meses de ocurrida la muerte de Puleo, aún no hay imputación aún sobre nadie en particular y el expediente sigue en veremos. Peor aún: todavía no hay novedades de la contraprueba que se pidió hacer a Buenos Aires en noviembre pasado a efectos de saber con precisión qué provocó el deceso del rugbier.

Hace unos meses, la fiscal del caso, Susana Muscianisi —a cargo de la Oficina Fiscal nº 10— admitió a MDZ que el expediente no había avanzado en lo sustancial.

En esa misma oportunidad, antes de cortar la comunicación dijo a este cronista una frase cortante: “Cuando tenga información la voy a dar". Ello nunca sucedió.

Una interminable contraprueba

En noviembre de 2013, el entonces fiscal subrogante Juan Tichelli impulsó ante el Cuerpo Médico Forense un estudio que intentó confirmar o refutar la prueba que se hizo sobre el cuerpo de Puleo a días de fallecer y que arrojó que no tenía rastros de LSD.

En realidad, el estudio se hizo tardíamente dando la posibilidad al ácido lisérgico de no dejar rastros en el organismo del joven deportista. Como publicó en su momento este mismo diario, el LSD persiste solo unas horas y luego desaparece, a diferencia de la marihuana que sí es detectable al paso de los días.

El ex ministro de Salud provincial Sergio Saracco, no solo refrendó esa posibilidad sino que además advirtió que la marihuana que se encontró en la sangre del fallecido podría haber causado la broncoaspiración que produjo su deceso.

Concluyendo

A poco de morir Cristian Puleo, sus amigos escribieron en Facebook una elocuente frase: “Un día triste, se nos fue el ‘Perrito’ Puleo. Nos queda un vacío enorme. No hay palabras, sólo dolor. La vida nos dio una trompada, habrá que levantarse y seguir, y ese será nuestro homenaje”.

Frente a esas palabras, la Justicia poco y nada ha hecho para intentar develar lo sucedido esa noche. A nadie pareciera interesarle qué pasó con el joven rugbier.

La postal más cruel de ello aparece en la carátula de la causa judicial que investiga su deceso. Aún hoy, a seis meses, persiste una insípida leyenda: “Averiguación de muerte”.