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Crece el escándalo en la UNCuyo por la suspensión de un decano

La Facultad de Ingeniería intenta que su propio decano sea suspendido y separado del cargo de forma definitiva por sospechas de corrupción en una licitación. Lo acusan de favorecer a una empresa con la que tenía un contrato confidencial y personal. Así lo pidió el Consejo Directivo. Pero el rector Arturo Somoza lo protege. Más detalles del caso.

La Universidad Nacional de Cuyo es un hervidero, pero no sólo por las elecciones generales del mes próximo en la casa de altos estudios. El pedido que hizo el Consejo Directivo de la Facultad de Ingeniería para suspender y expulsar a su propio decano Marcelo Estrella Orrego, sospechado de corrupción, se ha transformado en un verdadero escándalo. Mientras las autoridades de la facultad que Estrella Orrego conducía hasta tomar sucesivas licencias presentaron un duro sumario contra el decano pidiendo que sea removido, el Consejo Superior mantuvo el caso con bajas pulsaciones en tanto el decano investigado conseguía una licencia médica ante las autoridades administrativas de la universidad, de modo de evitar sanciones o suspensiones en lo inmediato. Todo ello, con las elecciones de rector, decanos y consejeros a la vista en menos de un mes, el 16 de junio.

La polémica tuvo secuelas. En medio de esta investigación, el rector Arturo Somoza decidió remover de la Dirección de Prensa del rectorado a la comunicadora Martina Funes -una profesional de muchos años de carrera en el lugar- y colocar en su sitio a un militante K llamado Matías Quinteros Poquet, de manera de evitar filtraciones. Es que en las últimas semanas la Universidad se vio sacudida por informaciones concretas publicadas primero por este medio y luego reproducida por otros, respecto del rol que la Universidad de Cuyo tuvo en la certificación de reservas del yacimiento Cerro Dragón en Chubut, un caso en el que la empresa Pan American Energy fue “auto denunciada” por su accionista British Petroleum por el supuesto pago de coimas. Luego se filtró el caso del decano, y además, el rector no quiere que los postulantes a sucederlo brinden entrevistas ni siquiera al Canal U de la universidad. La que dieron en MDZ Online fue indigerible para Somoza, quien entonces decidió remover a Martina Funes. La idea es centralizar fuertemente en el rector todo el manejo de la información. Quinteros hará el comisariado político del flujo de noticias.

El caso de Estrella Orrego fue esta semana por MDZ Online. Pero ahora se conocieron más detalles de la mano de una decisión administrativa: el decano consiguió una licencia médica hasta el 6 de junio, cuatro días antes de las elecciones. El ingeniero es sospechoso de realizar con la empresa adjudicataria de obras en La Lujanita un contrato privado y mutuo de varias cifras en moneda extranjera, aunque no trascendió exactamente cuál es el objeto de ese acuerdo.

edicionuncuyo.com
Arturo Somoza y el decano investigado Marcelo Estrella Orrego.


La central hidroeléctrica La Lujanita generó energía durante más de 60 años. Estuvo abandonada mucho tiempo hasta que por una ley, en el año 2007 fue donada a la UNCuyo para trabajos relacionados a la Facultad de Ingeniería. Antes, a fines de los noventa, había sido saqueada. Luego comenzó un plan de puesta en marcha para producir energía nuevamente y capacitar además a los estudiantes. En 2009 hubo una licitación realizada por ENARSA y adjudicada por el decano ahora investigado, Estrella Orrego, y ratificada por el Consejo Superior. Así, una empresa denominada SIRJ SRL se hizo cargo del complejo para operarlo durante 15 años y venderle la energía al Estado.

La firma sospechada

La empresa SIRJ SRL es propiedad de un grupo de personas de Buenos Aires cuya cara visible en Mendoza es un ingeniero llamado Gerardo Ferreira (*). Y accedió a la explotación de la Lujanita en 2009. 48 horas antes de la compulsa cambió su objeto social para acomodarse a los pliegos de la licitación. Es una empresa muy pequeña que nació el 24 de mayo de 2005, hace exactamente 9 años. Los socios originales fueron Ricardo y Laura Falabella, y Jorge Salvador Piña. El objeto social central fue la consultoría técnica en todo tipo de proyectos. En lo referido a sistemas de generación de energía, su objeto indica que la empresa se dedicará a “la consultoría, operación, asesoramiento y asistencia técnica en materia de energía eléctrica y gas…” entre muchos otros trabajos posibles. Se inscribieron en la AFIP un año después, declararon contar con hasta cinco empleados y una facturación anual de hasta 1 millón de pesos. Arrancaron con un capital inicial de 12.000 pesos. El 24 de agosto de 2009, dos días antes de que venciera el plazo para la licitación de La Lujanita, la empresa SIRJ cambió el objeto de su contrato social, y agregó en su artículo tercero la actividad “construcción” entre sus fines, en materia eléctrica. Fue así que encajó en las exigencias del pliego. “La sociedad tiene por objeto dedicarse por cuenta propia, de terceros, y/o asociada a terceros, en el país o en el exterior a la consultoría, construcción, operación, asesoramiento y asistencia técnica en materia de energía eléctrica y gas…” dice ahora su declaración de principios sociales.

Tras algunos cambios societarios, en Mayo de 2011 la empresa designó al ingeniero Gerardo Ferreira como representante en Mendoza. Y en diciembre de 2012 ampliaron su capital de 12.000 pesos a 4,9 millones de pesos. Esto no es todo. Hay un dato "asesino" que muestra una extraña vinculación entre el decano Estrella Orrego y el representante de la firma que se quedó con La Lujanita: el 17 de marzo de 2010, más de un año antes que Ferreira fuese el “representante de SIRJ en Mendoza”, Estrella Orrego lo designó profesor Ad Honorem de la Facultad, de acuerdo a la resolución que compartimos:

 

El cambio de objeto social, la apertura de la sede en Mendoza, la relación entre Estrella Orrego y el representante de SIRJ y –por sobre todo- el contrato confidencial entre la empresa adjudicataria de La Lujanita y el decano investigado, indican que aquella licitación de ENARSA que adjudicó el propio decano se habría tratado en realidad de una compulsa dirigida a que la empresa SIRJ ganase la licitación para explotar energía eléctrica de la pequeña represa (1,7 MW) por 15 años, mientras las instalaciones de la antigua central recuperada serían utilizadas para prácticas de estudio, profesionales y distintas actividades académicas. La sospecha, a partir de que se ventiló un contrato confidencial entre el decano Estrella Orrego y accionistas de la empresa SIRJ, es que el académico violó sus deberes de funcionario público para que la empresa adjudicataria se quedase finalmente con la licitación. Es decir, Estrella Orrego habría disfrazado una adjudicación directa de la que él se benefició de manera personal, de licitación con apariencia de legalidad. De hecho, el Consejo directivo de la universidad cree que habrá consecuencias penales derivadas del expediente que el Consejo Superior y el rectorado guardan bajo siete llaves.

Lo que sigue, es la comunicación del Consejo Directivo de la Facultad de Ingeniería, fechado el 11 de abril de este año, solicitando la “suspensión y/o remoción” del decano Estrella Orrego.
 
 
La sucesión de los hechos de acuerdo al propio Consejo Directivo y a información recabada por este diario roza el grotesco. El contrato secreto entre el decano Estrella Orrego y la empresa SIRJ SRL, los adjudicatarios de La Lujanita, apareció en manos de por los menos siete integrantes de la conducción de la facultad de ingeniería, integrantes de la unidad académica del proyecto hidráulico y algunos docentes, por un error del propio Estrella Orrego. Puso en un correo a modo de “adjunto” su contrato particular, y estalló el escándalo. El vicedecano hoy a cargo de la facultad, el Ingeniero Daniel Fernández, pidió las explicaciones del caso y en una reunión posterior entre el decano sospechado y quienes recibieron el correo, más autoridades de la facultad; el ingeniero acusado de incompatibilidad en sus funciones reconoció la veracidad del contrato y su relación previa con la gente de la empresa que ganó la licitación de la Lujanita. La instrucción posterior dejó a Estrella Orrego en una posición incomodísima, pero el rector Arturo Somoza consintió en otorgarle una larga licencia por vacaciones no gozadas que luego completó con otra por motivos de salud, según información extraoficial que la Universidad se ha empeñado en no confirmar ni desmentir, y en no dar información. El nuevo “jefe militante” designado por Arturo Somoza al frente de la prensa del Rectorado, Matías Quinteros Poquet, se negó a atender llamadas de MDZ Online en tres oportunidades argumentando estar en reuniones. Tampoco contestó preguntas por escrito que le hemos enviado por correo electrónico. Se ve que tiene la orden de cerrar y oscurecer la casa a miradas extrañas.

Las licencias por vacaciones y luego por salud de Estrella Orrego finalizaron el 8 de este mes. De inmediato, el decano tramitó a espaldas de su propia facultad una nueva licencia por enfermedad, que vence el día 6 de junio.

El expediente por la suspensión o remoción de Estrella Orrego –su propia facultad documentó que había “pérdida de confianza”, una acusación tremenda en un ámbito académico- está ahora en manos de la instrucción de un abogado. Horacio Cuervo, el abogado director de asuntos jurídicos de la Universidad, señaló que la dirección a su cargo sólo es el organismo de aplicación y que el abogado sumariante –a fin de garantizar el derecho a defensa de decano- es el doctor Adrián Salomón Vinacour, con la ayuda a modo de secretaria de Amalia Cabrera; aunque en honor a la verdad Cuervo sí debe dar un dictamen. El abogado jefe de la universidad informó además que el decano acusado no podrá ser sancionado de ninguna manera mientras permanezca de licencia. La especulación en la Universidad es que al vencimiento de la licencia actual, pediría otra hasta superar la fecha de las elecciones del 10 de junio. Sucede que algunos de los académicos que lo denunciaron participan del acto eleccionario, lo mismo que quienes lo defienden.

Según versiones recogidas por este diario, en la última reunión en la que el Consejo Superior trató este asunto, las discusiones fueron realmente fuertes. Pero primó la opinión del rector Somoza, quien por un lado pidió investigar con celeridad, y por el otro mandó a clausurar cualquier flujo informativo mientras consentía licencias a Estrella Orrego. Finalmente, la situación del decano será juzgada en la Asamblea Universitaria. Esa es la apuesta del decano, si el oficialismo triunfa en las elecciones del mes próximo. Esa asamblea está compuesta por todos los consejos directivos, el consejo superior, el rector y el vicerrector, y todos los decanos. Pero ese “juicio” aún no tiene fecha ni plazos, como tampoco los tuvo la instrucción encargada por el Consejo Superior el viernes 16 de este mes por resolución 184 (Ver facsímil).
 
 
El caso de Martina Funes

No hay periodista en Mendoza que no conozca a la comunicadora Martina Funes, encargada desde hace por lo menos doce años y hasta ayer de la comunicación de la Universidad. Pero parece que ha tenido varios encontronazos con el rector ex “Guardia de Hierro” Arturo Somoza. Al jefe máximo de la casa de altos estudios le disgusta la exposición en los medios. Y se molestó muchísimo cuando se divulgó la vinculación extraña de la Universidad con la certificación de reservas de Cerro Dragón, una operación que se investiga en seis juzgados federales y algunos provinciales del país. En ese expediente aparecen papeles de la Universidad que habrían sido falsificados, o por lo menos, no fueron reconocidos por la Facultad. Somoza tuvo una intervención política en este asunto cuando debió responder un pedido de informes de los senadores nacionales de la UCR Laura Montero y Mario Cimadevilla. Después, tuvo una reunión secreta con Rodolfo "Chango" Díaz, abogado en jefe de los letrados de Pan American Energy.
 
El caso Cerro Dragón-UNCuyo fue ventilado en medios de todo el país luego de una publicación de MDZ y ello incomodó sobremanera en el Rectorado, donde responsabilizaron a Funes por las filtraciones, una suposición absolutamente incorrecta. Aunque como medio tenemos el derecho constitucional de proteger con el secreto a nuestras fuentes, sí podemos afirmar que Martina Funes no brindó a MDZ ni uno solo de los datos que comprometieron a la universidad ni en el caso Cerro Dragón, ni en las sospechas de corrupción en la Facultad de Ingeniería mientras Estrella Orrego estuvo a cargo. También molestó a Somoza el hecho de que varios de los candidatos a rector –excepto su propio postulante Roberto Battistón- participasen de una mesa de debate organizada por MDZ Online. La orden de clausura fue tal, que Battistón ni siquiera accedió a dar notas ni debates en el Canal U, la señal universitaria.

El propio Somoza envió ayer una comunicación a los medios informando la designación de Matías Quinteros Poquet. Y Martina Funes terminó recalando en el canal universitario desde donde coordinará medios de la universidad. Aunque no accedió a dar declaraciones periodísticas, la licenciada que manejó la comunicación de la universidad durante 12 años se despidió por Facebook, en un tono formal: “Estimados colegas y amigos. Ya no estoy más a cargo de la Prensa del Rectorado. Voy a cumplir funciones coordinando el área periodística de los medios universitarios. Ha sido un verdadero placer trabajar todos estos años en un lugar espectacular como es el Rectorado de la Universidad Nacional de Cuyo. A partir de hoy sus necesidades se pueden dirigir al Lic. Matías Quinteros. Quiero agradecer especialmente al equipo de prensa del Rectorado que ha trabajado incansablemente a mi lado durante todos estos años. Maria Laura Colmenares, Fernanda Soler, Marcelo Cara Fernández, Hernán Quiroga, y a Miguel Longo que ya se jubiló y Sandra Xenia Bueno que nos acompañaron con gran dedicación. Hasta siempre” se despidió. Su remoción muestra la política de puertas cerradas a los asuntos sensibles con la que Arturo Somoza terminará su rectorado en la Universidad de Cuyo.
 
En tanto, las chances de que la investigación sobre Estrella Orrego finalice antes de las elecciones aparecen complicadas. Y, como en la política, si la justicia llega tarde no será justicia y entonces se transformará en impunidad.
 
Como se puede apreciar, un final a toda orquesta.
 
(*) Nota del autor: Muchas fuentes del caso trataban de saber si el ingeniero Gerardo Ferreira, representante de SIRJ en Mendoza y en relación con Estrella Orrego, es el mismo Ferreira propietario de la empresa Electroingeniería. No es así, sólo son personas homónimas.