Transmisión precisa del conocimiento
Antes, mucho antes, el conocimiento se comunicaba sólo en forma oral, ya que no existía la escritura.
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Natalia Aramburu |
La única forma de enseñar y propagar cualquier saber era a través de la palabra, así que quienes tenían la responsabilidad de transmitirlo a las generaciones futuras, seguramente ponían mucho empeño en memorizar el mensaje y no alterarlo.
Actualmente disponemos de muchas herramientas que nos permiten tener más tranquilidad a la hora de dar información importante, pues existen registros de distintos tipos mediante los cuales podemos asegurarnos de que el material de estudio no sufra modificaciones: escritura, grabaciones, filmaciones, etc.
Sin embargo, tal vez por contar hoy con esas facilidades, incurrimos en el error de ser menos exigentes en corroborar las fuentes y transmitir con precisión un mensaje o enseñanza que hemos recibido, con lo cual es fácil cometer pequeños errores u olvidos que van deformando la información.
Si tenemos el rol de enseñar, es imprescindible ser serios con respecto a los contenidos que exponemos. Transmitir datos imprecisos o errados, aun si es algo pequeño, puede traer a largo plazo consecuencias que no podemos calcular. Tratándose de enseñanzas técnicas, me animo a decir que es aún más importante el hecho de ser responsable y estar bien formado e informado respecto a lo que se está enseñando, ya que estamos influyendo bastante en el otro, quien por confianza aplicará nuestras instrucciones considerándolas seguras.
Por Natalia Aramburú, directora de la sede Mendoza del Método DeRose