Alta performance y calidad de vida: El encanto de la identificación
A veces pasamos mucho tiempo en la búsqueda de una gama de estímulos externos con los cuales podamos sentirnos plenamente identificados, es decir, reflejados en ellos.
Natalia Aramburu |
En general, demoramos en saber hacia dónde ir. Por ejemplo: no siempre a los diecisiete años se tiene certeza cuando se nos impone la obligación de decidir qué estudiar, y proyectar además toda una vida dedicada a ello. Personalmente me parece una carga demasiado pesada, si bien muchos tienen la suerte de tener afinidad para siempre con lo que han elegido en aquel momento. Por otro lado, otros –como fue mi caso– tardan más en encontrar aquello con lo que realmente sienten conexión, y les lleva más tiempo elegir la profesión, ocupación y estilo de vida que realmente desean.
Trasladándolo a otras áreas, vemos que lo mismo que sucede con la vocación suele suceder con otras cuestiones. Lleva tiempo a veces encontrar lugares, actividades, objetos y personas con las que nos sintamos conectados. A mi parecer, uno reconoce esa conexión cuando siente una especie de encantamiento, ya sea con un lugar o con una persona que está conociendo, y esa sensación tiene que ver con que hay algo propio que descubrimos en ese afuera, aunque a veces ni siquiera seamos conscientes de ello.
Para que esos hallazgos sean más frecuentes, creo que lo más importante es estar conectado con uno mismo, conocer los propios deseos y valores, y tener suficiente flexibilidad para no enfocar las expectativas en una sola dirección. De esa manera vivenciaremos el encanto de identificarnos en forma más espontánea con actividades, personas y lugares que no estaban en nuestros planes.
Por Natalia Aramburú, directora de la sede Mendoza del Método DeRose.
