Alta performance y calidad de vida: La evolución de los vínculos
Recordando nuestros primeros vínculos con personas de la familia, podemos observar que no fue siempre igual la manera en que nos relacionamos con los hermanos, padres, primos, etc.
-
Te puede interesar
Los mejores destinos para una escapada el próximo fin de semana largo
|
Natalia Aramburu |
Las modificaciones muchas veces implicaron un desarrollo, un proceso consciente de transformación y crecimiento hacia un nivel superior. Podríamos decir, una evolución.
Claro que eso dependerá de la dedicación de ambas partes. A veces los cambios en nuestra conexión con otra persona generan en ella cierta alarma. Esto obedece a un natural temor a lo desconocido: cualquier variación en algún aspecto de ese lazo tiende a desestabilizarnos. Si somos conscientes de esa posibilidad y la canalizamos constructivamente, lograremos superar los momentos de inquietud y transformar la novedad en algo positivo, modificándonos también a nosotros mismos.
Hay algo que tienen en común todos los tipos de vínculos: crecen y evolucionan en la medida que ponemos energía, comunicación y cariño en ello. Por momentos cediendo un poco, por momentos teniendo paciencia, por momentos tomando algo de distancia, por momentos escuchando y en otros siendo escuchado, pero siempre con la decisión de mantener ese nexo y el deseo de que se torne más fuerte y maduro con el tiempo.
A algunas personas todo esto les podrá parecer un gran esfuerzo, pero considero que es la mejor manera de fortalecer y hacer madurar las relaciones que nos acompañan y enriquecen día a día.
Por Natalia Aramburú, directora de la sede Mendoza del Método DeRose.