Alta Performance y Calidad de Vida: El placer de respirar
Se nos hace tan natural el hecho de que nuestro cuerpo realice sus funciones, que olvidamos qué increíble y maravilloso es todo lo que se procesa en cada segundo a nivel celular.
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Natalia Aramburu |
Si bien se trata de procesos automáticos e inconscientes, es interesante saber que podemos sumar consciencia en algunos, y de esa forma conocer ese vehículo tan importante que es el organismo, y cuidarlo mejor.
Una de las funciones vitales más importantes es la respiración, con todo lo que ella genera como consecuencia. Las distintas situaciones emocionales traen aparejado un efecto directo en el ritmo respiratorio; así, por ejemplo, cuando estamos descansando la respiración se aquieta, al enfrentar un peligro o desafío se acelera, y ante un susto repentino la respiración se detiene un par de segundos, generando alteraciones a niveles más profundos del organismo.
El método que enseño incluye técnicas milenarias que buscan hacer más consciente ese acto que repetimos tantas veces al día en forma automática y que implica, nada más y nada menos, llevar oxígeno a las células. Estas técnicas no sólo proponen prestar atención a esa función involuntaria y disfrutarla, sino también ampliar la capacidad pulmonar y el dominio sobre diversos estados emocionales. Por otra parte, el camino inverso de concientizar y ritmar la respiración no sólo generará mayor sensación de vitalidad, lucidez y disposición, sino que también nos dará la capacidad de conducir nuestras emociones, aquietándolas cuando sea necesario y aclarando el discernimiento. Aquella recomendación popular de respirar profundo ante una situación difícil, guarda bastante sabiduría.
Según mi experiencia, lo más interesante de esas técnicas es descubrir el increíble placer de percibir con detenimiento las sensaciones generadas por los ciclos respiratorios, como así también la profunda conexión con uno mismo que eso trae como consecuencia.
Por Natalia Aramburú, directora de la sede Mendoza del Método DeRose.

