Las horas previas a la muerte de Luciana
La noticia de la muerte de la pequeña Luciana conmocionó la modorra de la sociedad mendocina e instaló un debate inesperado vinculado a la violencia sobre los más pequeños. ¿A quién le cabe la responsabilidad de lo que les ocurre, al Estado, de la familia, de todos en general?
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La pregunta es parte de la discusión que se da en estas horas y que no tendrá sencilla respuesta, ya que se trata de un tema más que complejo. Mientras tanto, las miradas deben enfocarse en intentar avanzar en la investigación judicial y determinar cómo y por qué murió la indefensa niña.
La tarea está en manos de la fiscal Daniela Chaler, quien hoy supervisa a la madre y el padrastro de Luciana, ambos detenidos en la Comisaría nro. 3 de la Ciudad. Se trata de Rita Evelyn Rodríguez y Jorge Orellano. Merece la pena detenerse brevemente sobre el historial de cada uno de ellos.
Rita Evelyn Stefanía Rodríguez Rivas, DNI 34.988.757, paradójicamente nacida el 7 de enero de 1990, justo 24 años antes de que muriera su pequeña. Sin trabajo conocido, sospechada firmemente por la muerte de Luciana, apenas percibe una Asignación Universal por Hijo por $368.00.
El otro implicado es Jorge Gabriel Orellano, DNI 25.968.762, nacido el 2 de octubre de 1977. Su vida laboral también es inexistente. Se trata de un hombre fichado por la policía por la enorme cantidad de delitos que ostenta en su haber: robo a mano armada, hurto, privación ilegítima de la libertad y tenencia ilegal de armas de fuego son solo algunos de los hechos que lo complicaron en su vida. Por caso, estuvo largamente preso en la cárcel Boulogne Sur Mer.
Hoy Orellana está bajo la atenta mirada judicial por haber sido quien llevó a Luciana —ya sin vida— a la clínica Santa María. ¿Es el asesino de la pequeña? Solo la Justicia podrá decirlo.
Para lograrlo, deberá trabajar en lo que se denomina "línea de tiempo", es decir, todo lo ocurrido durantes las horas previas al deceso de Luciana.
Tiempo antes
Horas antes del asesinato de Luciana, Jorge Orellano mantuvo una discusión elevada con algunos vecinos y cuidacoches del lugar.
Luego se lo vio yendo a comprar vino y, según contó un vecino, "ya estaba pasado" de alcohol.
Poco más tarde salió con la niña envuelta en una sábana, relató el hombre a MDZ.
Minutos más tarde Luciana sería abandonada sin vida en la clínica Santa María, a la vuelta de su casa.
El vecino contó que vio al hombre volver a su casa y encerrarse y que al poco tiempo la policía lo llevó detenido.
Su mujer, Rita Evelyn, llegó despúes y corrió la misma suerte.
"Cuando llamábamos al 911 nos preguntaban si eramos familiares o teníamos algún vínculo. Al no serlo, no nos tomaban la denuncia", apuntó el informante, quien dijo que vieron varias situaciones de violencia.
"Ayer a la noche (por el martes), lo vimos con mi hermano llevar a la nena envuelta en una sabana, parecía sin vida, pero creí que estaba desmayada. Llegó a la clínica y el loco la 'descartó' y se encerró en su casa, re pasado en droga y alcohol. La desfiguró a golpes", contó un cuidacoches de la cuadra.
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Nacho Gaffuri / MDZ
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"Mi hermano a la tarde se cruzó con él y lo invitó a pelear dentro de su casa. Fue y discutieron, pero no llegaron a las manos", agregó.
Los vecinos divisaban la situación hace tiempo. Todos los días las niñas estaban desnudas y mugrientas y parecían padecer desnutrición dijeron otros vecinos.
Con Rita, su mujer y madre de Luciana, quien presuntamente se dedicaba a la prostitución, tenían recurrentes peleas. "Se la vió varias veces golpeada, con la boca partida", contó el cuidacoche.
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Nacho Gaffuri / MDZ
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"Ocuparon un colegio abandonado; la municipalidad dijo haber hecho los controles pertinentes, y sin embargo ahí seguían", confirmó un vecino.
"Prendían fuego dentro de la casa y, para tener luz, tiraban un cable", detalló.
Concluyendo
Mientras estas líneas se terminan de escribir, la fiscal Chaler espera el resultado del Cuerpo Médico Forense para conocer con claridad las causas de la muerte de Luciana. Con esa información a cuestas, la funcionaria deberá determinar la eventual calificación que dará a su madre y padrastro.
Al mismo tiempo, la sociedad ha dado comienzo a un debate que no será de sencilla resolución, respecto de la responsabilidad del Estado en el cuidado de los menores en riesgo.
Es una discusión que jamás será extemporánea, solo debe tenerse en cuenta un punto no menor: los mismos que hoy se rasgan las vestiduras, deberían reconocer que son parte del mismo problema que gustan señalar.
Claramente lo dijo el escritor español Pascual Candel Palazón: “Sólo los necios confunden la carga de su estulticia con el peso de la responsabilidad”.

