Presenta:

¿Puede una persona definir su identidad sexual a los seis años?

A partir del caso de la madre que solicitó el cambio de sexo en el DNI de uno de sus hijos, MDZ Online habló con Diego Pedernera, titular de OMIN.
497255.jpg

En estos días llegó a los medios de comunicación el caso de una madre que había pedido el cambio de sexo en el documento de su hijo de seis años que le negaron, por lo que la  Secretaría Nacional de la Niñez, Adolescencia y Familia de Argentina (Senaf) emitió un dictamen para que el Registro de las Personas revise su negativa y le permita al niño cambiar su sexo en el DNI.

Gabriela, la mujer que había hecho el pedido, tuvo hace seis años dos mellizos, pero al tiempo notó que uno de ellos se sentía niña.  "Mi hija, a pesar de tener genitales masculinos, cuando comenzó a hablar decía 'yo nena, yo princesa' y pedía ropa de mujer y polleras", explicó Gabriela a la prensa.

El caso llevó a que MDZ Online invitara a Diego Pedernera titular de la Organización Mendocina de Integración Minorías Sexuales (OMIN) para conversar sobre la identidad sexual y su construcción.

- ¿Una persona puede definir su identidad sexual a los seis años?

- La identidad sexual es una construcción, y hablamos de un período de tiempo en el que se tienen muchísimas vivencias. Un niño o una niña pueden tener muchísimas vivencias y dentro de esas vivencias también tienen la de si esta construcción de la identidad va acorde con su cuerpo biológico o no, de hecho, la experiencia que yo tengo de militar con chicas tras es que ellas a muy temprana edad se dieron cuenta de que la construcción que les estaba empujando la sociedad no era la que querían. Lo que pasa es que muchas veces un niño o una niña depende de los padres y tiene poco poder de decisión, pero lo cierto es que existen muchos niños que van construyendo su identidad y a muy temprana edad se manifiestan, o sea, tengo un cuerpo con el que nací y la sociedad me asigna de qué manera que me debo comportar pero no es lo que siento, no es lo que quiero. Entiendo que muchas veces, cuando no hay algo de lo cual tengamos respuestas certeras, pensamos que hay una patología, y ese el gran error que a veces tiene la medicina, porque lo que no se entiende, lo que no se puede explicar con las herramientas que se tienen del lado de la ciencia, es patológico, y muchas veces lo que no hacemos es escuchar a esa persona, poder entender, poder acompañar a esa persona sin reprimir, sin doblegar, sin formatear a esa persona.

- Decía que la identidad de género es una construcción, pero, ¿hasta dónde influyen es esta construcción los deseos de los padres? Por ejemplo, en el caso de alguien que quería una hija y tuvo un hijo.

- El tema de yo quería un nene y tengo una nena, es decir, quiero que este nene responda a determinados deseos, a determinados comportamientos, es muy variable, porque ni siquiera hay una construcción definida de lo que es un nene y lo que es una nena. Hay un montón de variables que van apareciendo en esta construcción. Obviamente que influye el entorno, influyen los padres en la decisión del niño o de la niña, pero yo no me animaría a decir que hay un formato de nene y un formato de nena, y creo que los niños tienen poder de decisión. Los padres pueden incidir en algunas y en otras no, a mi papá le hubiera gustado que yo fuera un jugador de fútbol pero nunca lo pudo lograr, aunque me llevó a la cancha desde los cuatro años. Creo que existe el mito de que tenemos la capacidad de formar a la gente, pero a la vez creo que la gente puede escuchar a otras personas, porque uno hace una propia construcción única e irrepetible de uno mismo, y es lo que hemos defendido, la autodeterminación a ser quien uno es, con todas las variables que pueden existir, y esas variables enriquecen a la sociedad. Hemos construido un entendimiento de la sexualidad por el cual le queremos poner rótulo a todo, hasta lo que no podemos llegar a imaginar, pero ahora los nuevos paradigmas nos llevan a pensar en un avance. El matrimonio igualitario y la ley de identidad de género han roto esas estructuras y nos muestra que la diversidad aun en la sexualidad es mucho más abarcativa de lo que pueden explicar las ciencias duras, como la medicina, o las ciencias más sociales desde el lado de la psicología, la sociología, porque el protagonista debe ser la persona, no una estructura que queremos encajar a toda costa en la vivencia de una persona.

- En el caso de un niño o una niña que se cambia el nombre, ¿cómo se resuelve esto en la escuela, donde, para empezar, hay baños para nenes y baños para nenas, entre otros espacios diferenciados.

- Siempre que hay un proceso de cambio, surgen tensiones, porque hay una estructura que se resiste a aceptar los nuevos paradigmas. Más que decir cómo se soluciona, hay que decir esto es lo que tenemos, es decir, tenemos niños y niñas que a temprana edad pueden construir una identidad de género no acorde con su sexo biológico y a lo que la sociedad manda que debe hacer bajo los parámetros de que nació hombre o mujer, y, evidentemente, como contemplamos un mundo binario de hombres y mujeres, no hay un espacio para este grupo. Ahora, qué nos enseño la Ley de Identidad de Género, que son sujetos y sujetas de derechos, y que esos derechos deben ser garantizados por el Estado. Entonces, qué debería hacer la escuela, la escuela tiene que pensar en derechos humanos y tiene que garantizar el bienestar de ese niño o esa niña. Hoy tenemos una ley que es vanguardia en el mundo porque rompió con pensar en la transexualidad como algo patológico, esa famosa frase disforia de género, y la ley no contempla la disforia de género, sino que dice que a la identidad la hace la persona en su autopercepción, porque quien uno es no lo puede decir la ciencia. Y ante esto hay que acompañar garantizando derechos humanos, y esto ha pasado muchas veces en la historia, cuando se les ponían a los negros aspectos biológicos, determinaciones que empujaban a una raza a ser mejor que otra, y también pasa con las mujeres cuando se piensa que tienen características biológicas que las hacen más débiles que los hombres. Entonces, esa escuela debería hablar con las organizaciones de diversidad para entender la situación. Ahora, mirándolo desde el punto de vista de los derechos humanos, cuando uno puede conocer las historias de vida de niños y niñas adolescentes trans entiende que cuando la sociedad no se adecua a los derechos humanos de estas personas, estos niños y estas niñas llevan infancias y adolescencias muy traumáticas.

- ¿Qué les dirías a los padres de niños o adolescentes que tuvieran que vivir una experiencia como la de esta madre con su hija?

- Primero, que tienen que entender que los niños y niñas y adolescentes son sujetos y sujetas de derecho y que sus derechos deben estar garantizados, principalmente por quienes están más cerca, que son los papás y las mamás, y que no tengan miedo a lo que de repente uno no puede comprender, que sobre todo acompañen a estos niños y niñas en lo que ellos quieran construir y desarrollar, que no es un camino erróneo, que es parte del crecimiento. Y hay que garantizarles los derechos. En el caso de esta niña, que hay tanta resistencia a darle el documento, el documento lo que va a hacer es garantizarle derechos que son vulnerados, porque aunque no tenga el documento esa niña va a construir su identidad de género como quiera construirla, o sea, esto ya existe, esto no se va a evitar negándole un documento. Entonces, cuál es la diferencia. Es que si vos le negás un documento, estás vulnerando sus derechos, porque eso implica que esa mamá va a ir a una escuela con un documento de varón y van a ver el aspecto físico de nena y van a empezar los conflictos, porque puede ser que alguien que no entiende esto o que aún está en su proceso de adaptación cultural va a querer nombrarlo como niño. Esa es la diferencia, porque, por lo demás, construyendo su identidad como la está construyendo, el documento no le va a cambiar nada.