Los roba pelos, la última leyenda urbana mendocina
Si algo le faltaba a la modorra periodística mendocina, es la historia de personas que supuestamente roban cabello a peatones desprevenidos. Motivos para desconfiar.
De pronto, los medios parecieron enloquecer con este nuevo fenómeno: los “roba pelos”. La situación es delirante por demás, pero se le ha dado una entidad que abruma.
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Según algunos medios —más de los que uno podría suponer— existen bandas que se dedicarían a robar cabello humano, con una ingeniería digna de una comedia de Mel Brooks.
Lo asombroso es la metodología: una persona se acerca a hablar con la futura víctima, mientras tanto un cómplice se acerca con una tijera sigilosamente. Acto seguido, le corta un mechón de pelo y se escapa corriendo. ¿Puede ser más insólita la situación?
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“La modalidad se alimenta del elevadísimo precio que tienen las pelucas, “cortinas” o extensiones en el mercado, cada vez más requeridas en salones de belleza”, aseguró diario Crónica esta semana, por caso.
Sin embargo, nadie responde la pregunta lógica: ¿Cuántas veces debe repetirse a lo largo del día la rutina de hurtar cabello de manera subrepticia para lograr un volumen considerable? ¿Vale un mechón de pelo el riesgo de ser detenido por la policía?
Y las dudas se multiplican: ¿Cómo hacer para conseguir mucha cantidad de cabello del mismo tono y color, siendo que se ataca a diferentes personas? Y más aún: ¿Qué papel le cabría a la peluquería que compra mercadería “robada”?
Como se ve, la cuestión no cierra por ningún lado.
Si algo le faltaba a la historia, es el testimonio del otrora célebre peluquero Rubén Orlando, quien aseguró esta semana a Canal 26 que “los robos son muy peligrosos porque si una chica se resiste, hasta puede causar la muerte”. ¿Cuántos casos existen de personas que fueron asesinadas por no dejar que les corten el cabello? ¿Conocerá alguno puntual el mediático estilista o solo hablará porque sí?
No conforme con el desafortunado comentario, Romano aseguró que suele aconsejar “a las chicas que cuiden sus cabellos para que no se lo roben”. ¿Cuáles serían esos consejos? ¿No ofrecer resistencia y luego escapar del agresor? ¿Usar una capucha con candado? ¿Raparse la cabeza?
En fin, toda la historia parece, ni más ni menos, que una tomadura de pelo. Valga la humorada.
Y las dudas se multiplican: ¿Cómo hacer para conseguir mucha cantidad de cabello del mismo tono y color, siendo que se ataca a diferentes personas? Y más aún: ¿Qué papel le cabría a la peluquería que compra mercadería “robada”?
Como se ve, la cuestión no cierra por ningún lado.
Si algo le faltaba a la historia, es el testimonio del otrora célebre peluquero Rubén Orlando, quien aseguró esta semana a Canal 26 que “los robos son muy peligrosos porque si una chica se resiste, hasta puede causar la muerte”. ¿Cuántos casos existen de personas que fueron asesinadas por no dejar que les corten el cabello? ¿Conocerá alguno puntual el mediático estilista o solo hablará porque sí?
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En fin, toda la historia parece, ni más ni menos, que una tomadura de pelo. Valga la humorada.


