Cómo fue la experiencia de Aerolíneas en Chile y Perú
“Hoy despega Aerolíneas del Sur, la suma del mejor talento chileno más el respaldo de Grupo Marsans, líder en turismo a nivel internacional que da empleo a más de 21.000 personas en todo el mundo, el grupo que transformó a Aerolíneas Argentinas. Un grupo humano que ofrece una nueva manera de volar. Esto significa que vamos a tener que esforzarnos más para que nos elijas, vamos a tener que pensar en cada detalle, vamos a tener que ofrecerte las mejores tarifas para que volar te sea más fácil. Hoy nace Aerolíneas del Sur y eso es bueno para todos los chilenos que quieren volar por este cielo.”
Así, el 1 de abril de 2004 se presentaba en su web oficial la empresa de Aerolíneas en Chile. La propietaria de esa empresa fue Aerolíneas Austral Chile S.A. –del grupo español Marsans- y sus aviones eran similares a los de Aerolíneas (incluía el isotipo del cóndor blanco), pero en vez azul, el rojo era el color que acompañaba al blanco en esos aviones.
Si bien hoy el contexto es completamente diferente, porque el grupo Marsans ya no está en escena, por lo que la experiencia de las subsidiarias de Aerolíneas Argentinas en Chile y Perú no es completamente válido para analizar un escenario futuro de eventual proyección de la empresa aérea nacional en la región, al menos entre el ayer y el hoy aparecen constantes que vale la pena tener en cuenta: la rivalidad entre Aerolíneas y LAN y el papel clave de los Kirchner en lo que fue el mundo aerolíneas en la era Marsans y en lo que es en la actualidad, desde la órbita de La Cámpora.
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“Aerolíneas Argentinas es la empresa extranjera con más antigüedad en Chile”, desde Buenos Aires anunció Antonio Mata, socio de Marsans y presidente ejecutivo de la empresa de avión argentina. Y comparó esta última con la naciente en Chile, es decir, Aerolíneas del Sur: “será la de dos hijos con el mismo padre”.
El padre era el grupo Marsans, de los españoles Gonzalo Pascual y Gerardo Díaz Ferrán, que en junio de 2001 adquirió el 92,1% del paquete de Aerolíneas Argentinas y Austral. Ese grupo empresario también lo integraba la aerolínea Air Comet (conformadas por Spanair y Air Plus).
La flamante Aerolíneas del Sur llegó a ser la número 2 de Chile (detrás de LAN) y empezó a derrumbarse en 2007, cuando su flota se despegó del cóndor blanco y de todos los colores e insignias que lo hicieran “hijos de un mismo padre”, o mejor dicho “hermano de Aerolíneas” y pasó a llamarse Air Comet Chile.
Air Comet Chile cesó sus operaciones el día 31 de octubre de 2008. Nunca logró destronar a LAN.
En esos años, también Marsans - a través de Air Comet - se metió en Perú para intentar adueñarse del aire de ese país, en manos también de LAN. Y también lo hizo a través de Aerolíneas Argentinas.
El 12 de mayo de 2005, desde Buenos Aires, Antonio Mata anunció la creación de la subsidiaria Aerolíneas del Perú, para operar en el mercado aerocomercial de Perú, con una inversión inicial de 10 millones de dólares.
Además de vuelos de cabotaje, Aerolíneas del Perú también contemplaba vuelos internacionales, para competir directamente con la chilena Lan.
Mata fue muy claro y marcó la cancha al afirmar que la nueva aerolínea surgía para aprovechar "el malestar de los pasajeros de la principal compañía peruana”, en referencia a Lan Perú, subsidiaria de Lan Chile.
Finalmente Aerolíneas del Perú nunca existió.
Entonces el grupo español propietario de la principal empresa de transporte aéreo de Argentina y la segunda en Chile repitió en Perú la misma experiencia que los trasandinos: en vez de “Aerolíneas del…” sería Air Comet.
Arrastrada por la expropiación de Aerolíneas Argentinas por parte de Néstor y Cristina (ocurrida en 2008), y tras pérdidas registradas en 2007 y 2008, Air Comet Perú se acabó el 21 de diciembre de 2009 y un año después, el grupo Marsans declaró la quiebra y dejó de existir.
Codazos en el aire
“Somos un competir incómodo para cualquiera”, reconoció Enrique Meliá en octubre de 2007, enviado por Gonzalo Pascual y Gerardo Díaz a Chile para resucitar a Aerolíneas del Sur, la “hermanita pobre” de las siete que integraban el grupo Marsans (que facturaba 4.300 millones de euros al año). En esos días, la “hermana menor” de Aerolíneas Argentinas copaba el 17,1% del tráfico aéreo de Chile, después de LAN Chile (con 65,5% )y por sobre Sky (16%). Tenía sólo cinco aviones.
A la vez, LAN también intentaba meter en el mercado argentino una “hermanita menor” de su aerolínea y en julio de 2008 la prensa chilena, que llenaba de elogios a Enrique Meliá, se animaba a decir que “LAN tiene la posibilidad de liderar el mercado aéreo de Argentina”.
La hermana menor de Aerolíneas, tras una cirugía de imagen, pasó a llamarse Air Comet Chile y en diciembre de 2007 anunciaron el gran sueño de la aviación trasandina: llevar a esa nación del avión de pasajeros más grande del mundo, el flamante Airbus A380, capaz de llevar hasta a 800 pasajeros y valuado en ese entonces en 400 millones de dólares. Formaba parte de un ambicioso plan de expansión de unos 7.000 millones de dólares, que incluía la compra de 73 aviones.
“Reuniones matiné, vermut y noche, comidas de negocios y eventos varios, todo se incluye en el combo (Enrique) Meliá”, retrataba en esos días el diario más prestigioso de Chile, El Mercurio.
Dos años después, desde España, el aviador Luis Pérez difundía el siguiente mensaje:
“Soy un ex piloto de Air Comet Chile que está sin trabajo y en la calle por la malísima gestión de estos impresentables pseudo empresarios llamados Pascual, Diaz, Melía, Mata etc. Es increíble lo que hizo el mayor (no por tamaño) impresentable representante de Marsans aquí en Chile, Enrique Meliá Soriano, un personaje que trataba a sus trabajadores de una forma indigna. Planificó tan bien la quiebra de la empresa que a todos nos pilló de sorpresa, no tuvo la decencia de decirle a sus trabajadores en ningún momento que la situación estaba mal y que estuviésemos preparados para lo peor. Estos personajes exprimen las empresas y cuando ya no dan mas, las cierran y crean otras para continuar con el mismo ciclo”.
Air Comet Chile volaba regularmente a las ciudades de Iquique, Antofagasta, Calama, Santiago, Concepción, Temuco, Puerto Montt, Balmaceda, Puerto Natales y Punta Arenas.
La luna de Miel duró muy poco: en 2008, la expropiación de Aerolíneas por parte de Néstor y Cristina no resultó ser un golpe hacia el “imperialismo empresario español” sino que determinó el destino favorable para LAN en América del Sur, porque además de ser Argentina, como lo expresó la prensa chilena, “la posibilidad de liderar el mercado aéreo en Argentina”, la debacle del grupo Marsans ayudó a que LAN se afiance en Chile y Perú, porque cayeron con efecto de dominó Air Comet Chile y Air Comet Perú.
Desde el 22 de junio de 2012, LAN se fusionó con la brasilera TAM y conformaron LATAM. Y más allá de los números en rojo registrados en los últimos 12 meses, hoy son la compañía aeronáutica más grande de América Latina y décima del mundo.
Mientras, en los últimos días, el ministro Florencio Randazzo le pidió a LATAM que facilite los hangares en aeropuertos de Chile y Brasil para que Aerolíneas pueda realizar vuelos de cabotaje en esos países.
Marsans se desinfla y eyecta aire a LAN
Tras su mala experiencia con la española Iberia, en octubre de 2001 Aerolíneas Argentinas entró en convocatoria de acreedores. La empresa fue cedida a Air Comet.
En esos días la industria aeronáutica no pasaba por un buen momento: el 11-S había calado miedo en muchos individuos tras observar cómo dos aviones comerciales de American Airlines impactaban contra las Torres Gemelas de Nueva York. Y lo agravaba la crisis del corralito. Esto llevó a cesar algunos destinos internacionales en los primeros meses de 2002. Pero ese año, un juez aceptó reestructurar la deuda de la compañía, que recibió una inyección de 50 millones de dólares.
Al igual que un avión, el cóndor blanco abrió sus alas a pleno y empezó a despegar. Llegó 2004 y lanzaron un plan de expansión con la apertura de filiales en Chile, Uruguay y Bolivia.
En esos días, Aerolíneas se convertía en uno de los mayores grupos de América Latina y al iniciar 2005 trabajaban allí unos 7.016 empleados. El grupo se expandía con Air Comet Chile (ex Aerolíneas del Sur), Air Comet Perú (la que quiso ser Aerolíneas del Perú), Austral Líneas Aéreas, la empresa de cargas Jet Paq, la empresa de rampa Aerohandling, Aerolíneas Argentinas Cargo, Aerolíneas Executive Jet y Aerolíneas Argentinas Plus.
Un año después el plantel del personal llegaba a 9.000 trabajadores y en el semestre que determinó la decisión del Gobierno argentino de expropiarla surge una trama que vincula a Aerolíneas con Air Comet: acusan al grupo Marsans de transferir recursos monetarios desde la compañía aérea argentina a la chilena.
Concretamente se denunció el grupo Marsans por transferir dinero, aviones y combustible para mantener las operaciones de Air Comet y Air Comet Chile.
En otros se supo que Air Comet cargaba combustible en sus aviones y luego éste se facturaba tal como si hubiese sido cargado en un avión de Aerolíneas Argentinas.
Sin dudas que el pasivo de Aerolíneas creció mucho tras estas irregularidades.
Luego de que los Kirchner desplazaran a Marsans de Aerolíneas, las “hermanas menores” de Chile y Perú comenzaron a sentir la falta de dinero y resistieron un año y medio, hasta quedar en la ruina.
Ante las fuertes necesidades de financiación, Air Comet empezó a no pagar a sus acreedores en 2008, año en que se agravó su situación por la decisión del Gobierno de Cristina Fernández de expropiar Aerolíneas Argentinas.
Había cerrado con "gravísimas pérdidas" los tres últimos ejercicios: de 32,6 millones de euros en 2006, de 27,7 en 2007; 55,9 millones en 2008 y el 21 de diciembre de 2009 no pudo afrontar la deuda de 240 millones de euros con el banco alemán Nord Bank, por el alquiler de sus aeronaves, que dejarían en la calle a 640 trabajadores.
Si bien Air Comet Perú tenía precios más baratos que LAN, también –en proporción a cantidad de pasajeros- era la empresa aérea de Perú que más quejas recibía, según reconocía en ese entonces el presidente del Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Propiedad Intelectual (Indecopi) del Perú.
Más allá de los manejos económicos de LAN y Aerolíneas de ayer y hoy (la primera es privada y tuvo pérdidas en el último año, mientras que la segunda recibió del Gobierno, desde 2008, 3.566 millones de dólares, lo que se considera que son pérdidas ya que necesitó de esa ayuda económica para subsistir) y todo lo que se escribió sobre lo que dejó el grupo Marsans en Argentina, lo que en estos días empiezan a descubrir muchos argentinos, a través de las noticias sobre el posible desalojo de LAN de Aeroparque Jorge Newbery, es que se trata de dos empresas que son símbolos fuertes de sus respectivos países, con dos modelos de negocios distintos y con una misma misión/visión: ser el que mayor alas tenga en el espacio aéreo latinomericano.

