Presenta:

El tiempo, una cuestión de prioridad

De lo que hacemos desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, nos llevará a descubrir mucho tiempo desperdiciado.
476066.jpg

Por Natalia Aramburú, directora de la sede Mendoza del Método DeRose.

Muchas veces pensamos –incluso estamos convencidos de ello– que no podemos hacer ciertas cosas por falta de tiempo. ¿Será verdad? Es más probable que no tengamos una buena administración del tiempo y/o demos prioridad a otras cosas. Tiempo, siempre hay.

A veces al final del día tenemos la sensación de haber hecho muchas cosas y por ello estamos agotados, y esta percepción se traslada en ciertos casos a semanas enteras, que pasan volando. No obstante, tener esa impresión no es siempre sinónimo de que realmente hicimos mucho o aprovechamos bien el tiempo; se relaciona más con que dimos muchas vueltas o dejamos mucho tiempo muerto entre una y otra cosa. O bien corrimos de un lado a otro a lo largo de un día, solo para concretar dos o tres cosas importantes.

Para poder administrar mejor nuestro tiempo, podemos comenzar por hacer una lista de prioridades y observar a cuáles de ellas realmente les estamos dedicando espacio. Otra lista, de lo que hacemos habitualmente desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, nos llevará a descubrir mucho tiempo desperdiciado.

Hace poco escuché decir al educador DeRose en una de sus clases que no hay secretos en cuanto a la buena administración del tiempo: las personas que tienen más tiempo son las que más cosas realizan, justamente porque las hacen en el momento, no las dejan para después, lo que evita que se les acumulen tareas pendientes y les permite disponer de un tiempo sobrante para utilizar en lo que quieran. Tiene sentido, ¿verdad?


Muchas veces me encontré anotando en mi agenda la misma tarea, que no realicé el lunes, en la hoja del martes, luego en la del miércoles, y a veces pasándola de una semana a otra, no porque no fuera importante, sino porque me dispersé con otras cosas que no eran prioritarias.

Si decidimos no dejar nada para después, y a eso le sumamos algunos ítems como vivir cerca del lugar de trabajo, alimentarnos de manera frugal para no perder energía y tiempo luego de comer, dormir las horas necesarias para estar renovados al comenzar el día, seguramente comenzaremos a tener mucho más tiempo para otras cosas, en especial para aquellas que siempre postergamos y que tal vez sean las que más colaborarían para mejorar nuestra calidad de vida.