Cuando la seguridad en las piletas municipales se pone en duda
¿Accidentes aislados o falta de seguridad en las piscinas municipales? La pérdida de dos niñas nadadoras en Mendoza, Marcela Sánchez (12) y Eugenia Alaniz (16), obliga a repensar sobre las condiciones bajo las que se practica este deporte. Algunos sostienen que son tragedias del destino, otros ponen el foco en el incumplimiento de normas básicas.
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El fallecimiento de Eugenia Alaniz, luego de quedar cuadripléjica por una mala caída en la pileta del Gimnasio Municipal n º 1, sacudió al círculo deportivo de Mendoza y, una vez más, planteó la duda sobre las condiciones de seguridad de estos espacios públicos destinados a la práctica de natación, tanto en niveles iniciales como competitivos.
Analía Fretes, esposa de Gustavo Oriozabala –concesionario de los gimnasios municipales de Capital, entre ellos el n º 1-, sostuvo que “nadie puede explicarse lo que sucedió” con Eugenia y aseguró que todas las piletas tienen un protocolo de seguridad que cumplimentan.
"Nunca se trabaja con más de diez niños por profesor", indicó la mujer de Oriozabala.
“Debe haber asistencia médica permanente, me refiero a una cobertura médica permanente, que, por ejemplo, llames al ECI y esté de inmediato. En nuestro caso, tenemos el servicio privado pero también el municipal, por lo que están concesionadas. Hay personal de Higiene y Seguridad que visita mensualmente y revista las instalaciones”, indicó Fretes en diálogo con MDZ Online.
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Gimnasio municipal nº 1 en Ciudad.
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En cuanto a la cantidad de personal que debe atender al grupo de deportistas, precisó que, en las piletas que ellos tienen a cargo, nunca se trabaja con más de diez niños por profesor.
Fretes aclaró, en relación al caso de Alaniz, que en la provincia no se practica el clavado y no sólo por ser un ejercicio riesgoso sino porque demandaría una infraestructura distinta que no tenemos.
“Confunden a la gente y no está bueno eso. La nadadora clavadista no existe. El clavado existe en México pero acá en la provincia no. Imaginate que tenés que tener una torre de no sé cuántos metros, no hay en Mendoza”, indicó en conversación con MDZ Online.
"En Mendoza no se practica el clavado, ni siquiera en Argentina y tampoco se usan los trampolines", indicó Fretes.
Del mismo modo, aseguró que no se utilizan los trampolines sino cubos y/o plataformas exclusivamente dispuestas para nadadores de competición. La profesora de natación apuntó que, existe un reglamento de la práctica competitiva, donde se indica que la persona debe arrojarse siempre al agua desde el cubo y no desde la orilla de la pileta. Enfatizó que, todo ello, es reglamentario y que no puede manejarse al azar.
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Gimnasio municipal n º 3 en Ciudad.
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¿Es necesario un guardavida?
En contraposición con el testimonio de la mujer de Oriozabala, un entrenador que, pidió preservar su nombre, indicó, en diálogo con MDZ Online, que “ninguna pileta de la provincia cumple con las normas básicas de seguridad”.
“Sucede que por más que exista un entrenador lo que no hay en las piletas es una persona guardavida. Me refiero a alguien que entienda de técnicas de resucitación y demás. En mi caso como entrenador puedo decirte que sabemos de técnicas de reanimación cardiopulmonar (rcp) pero no es una garantía que todos dominen esto”, postuló el hombre.
"Ninguna pileta pública cuenta con un guardavida y son fundamentales", postuló un entrenador en off.
Así también resaltó que en la mayoría de las piletas públicas faltan elementos básicos como torpedos, salvavidas y camillas rígidas. “Ni en el gimnasio n º 1 ni en el n º 3 existen estos elementos”, indicó. Por otro lado, confirmó, en consonancia con Oriozabala, que, prácticamente no quedan piscinas con trampolines en la provincia y que tampoco se practica el clavado.
Otro nadador profesional que se dedica a la práctica desde los 8 años señaló atenuó la necesidad de un guardavida en una piscina indicando que un profesor o entrenador puede hacer las veces de rescatistas porque está preparado para ello. Sin embargo, resaltó que son poquísimas las piletas que, no sólo a nivel provincial sino a nivel nacional, tienen el personal y el equipamiento necesario.
“Argentina está muy por debajo en cuanto a equipamiento se refiere. Pero esto no es un tema sólo provincial, es nacional te diría. Yo he visitado y visito muchas piletas y, podría decirte que, las únicas que tienen equipamiento completo son las del club River Plate, por ejemplo”, apuntó.
“Torpedo, salvavidas, botiquín de primeros auxilios, lista de números de teléfono de emergencia, personas capacitadas en rcp, guardavida y la pileta en condiciones que no esté ni rota ni sucia y que tenga el nivel de altura del agua correspondiente”. Tales son, según enumeró el nadador profesional, las medidas de seguridad indispensables que debería cumplimentar cada pileta ya sea pública o privada.
"Ninguna pileta cuenta con torpedo, salvavida y camillas rígidas", indicó un entrenador consultado.
Generalmente, de acuerdo a lo que indicó un profesor de Educación Física que trabaja con niños y en escuelas de verano, no existe la figura del guardavida en las piletas públicas donde se practica natación.
“Para el caso de las escuelas de verano sí suele haber guardavida por la gran cantidad de niños y porque la labor del profesor está abocada a la enseñanza; pero, es común que en las piletas de espacios municipales que trabajan durante todo el año no haya guardavida”, destacó.
Roberto Cereda, ex director de Deporte de la Municipalidad de Mendoza, remarcó que la presencia de un guardavida es clave dentro de cualquier protocolo de seguridad.
“Mientras estuve en la gestión nos manejamos con un protocolo permanente. Teníamos a cargo piletas concesionadas como la del gimnasio municipal n º 1 donde el control es compartido”, indicó.
“Cualquier protocolo prevé la presencia de personal especializado, llamados de urgencia en caso de que se produzca un problema, salvavidas a mano, un médico en el lugar, guardavida permanente”, enumeró Cereda.
“La rescataron sus compañeros”
A propósito de la necesidad de contar con un guardavida, fuentes cercanas a la familia de Eugenia Alaniz contaron que sus mismos compañeros se tiraron al agua para rescatarla y uno de los entrenadores consultados hizo hincapié que, en ese momento, debiera haber habido un guardavida.
“A Eugenia la sacaron en un tablón y en ese momento no hubo un guardavida presente”, contó este hombre que pidió absoluta reserva de su identidad.
De hecho, una fuente allegada a la familia de la joven confirmó que a la joven la ayudaron los propios compañeros porque el entrenador se había quedado bloqueado y agregó que la misma chica pidió a sus padres no iniciar ninguna acción en contra de su profesor.
"A Eugenia la sacaron en un tablón", postuló el mismo entrenador consultado.
A propósito un profesor de Educación Física que, prefirió no revelar su nombre, indicó que fatalidades como las de Alaniz “sí pueden evitarse” e hizo hincapié en la falta de supervisión de parte del entrenador y/o profesor a cargo.
“No estuve en el momento en que ella se tiró, pero puedo decirte que se tiró con mi hija que al llegar al final del recorrido advirtió que no estaba su compañera. No se sabe qué pasó. Opinólogos podés encontrar cualquiera pero lo cierto es que no hay explicación”, sostuvo la mujer de Oriozabala, Analía Fretes.
“El ejercicio estuvo mal indicado”
Otra punta la ofreció un nadador de competición que advirtió que el error estuvo en indicar un ejercicio y una técnica que está en desuso y que data de los ’80, ’90. Se trata de la práctica “onda mariposa” que, según indicó el profesional, dejó de usarse hace tiempo.
"El ejercicio onda mariposa es viejo y ya no se usa. Estuvo mal indicado", explicó otro nadador de competición.
“Es un ejercicio viejo en el que te tirás con los brazos al costado, esa técnica te hace marcar dos cosas: una, la altura del cuerpo en el salto, en el despegue del cubo y otra, la profundidad. Cuando te tirás con los brazos al costado marcas la profundidad con la cabeza y sucede que si no sacás la cabeza para arriba, el cuerpo no sale”, explicó el nadador.
“El ejercicio que ha hecho Eugenia es con los brazos al costado, entonces al tirarte al agua, rompés el agua con la cabeza. Para su práctica debió tenerse en cuenta la contextura de la joven y el nivel de agua que había en la pileta”, postuló.

