"No escuché a ningún intendente plantear un proyecto de desagüe pluvial"
El doctor en Sociología e investigador del Conicet, Jorge Ricardo Ponte, aseguró que las acequias cumplen en Mendoza una función para la cual no fueran creadas: la de desagüe pluvial. Y se lamentó de que jamás escuchó a ningún intendente plantear un proyecto para que escurra el agua cuando se producen lluvias.
La muerte de treinta y una personas en la ciudad de Buenos Aires y La Plata, a causa del caos que produjeron las inundaciones, es la consecuencia más triste e irreparable de no contar con un sistema adecuado de desagüe pluvial.
En Mendoza, cualquier lluvia de verano anega la ciudad y causa inconvenientes a miles de ciudadanos.
El ahorro mendocino
Ponte explicó que todas las ciudades del mundo deben pensar en contar con un sistema de desagüe pluvial, pero comentó que Mendoza se “ahorró” este trabajo y utilizó las acequias para un fin que no fueron creadas.
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Ponte dijo que las acequias no fueron creadas como desagüe pluvial.
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El arquitecto, que es un estudioso del tema, dijo que las acequias forman parte de la cultura de Mendoza, ya que históricamente fueron creadas para dos fines: proveer de agua potable a la población durante años y para regadío de chacras y quintas.
El investigador explicó que la lógica no acompaña a la nueva función que le dio Mendoza a las acequias. “La lógica marca que una acequia empieza ancha y termina finita, mientras el desagüe pluvial empieza finito y termina ancho. Como las acequias tienen la misma medida, para el agua potable y de riego está bien, pero para utilizarlas como desagüe pluvial no”, fue la reflexión del arquitecto.
El autor del libro De los caciques del agua a la Mendoza de las acequias, se lamentó de que pese a esta falta de lógica, ni el gobierno provincial, ni los comunales se ocuparon de plantear un proyecto de desagüe pluvial.
“No escuché nunca a ningún intendente hablar de un proyecto para hacer un sistema de desagüe pluvial”, fueron sus palabras.
“No escuché nunca a ningún intendente hablar de un proyecto para hacer un sistema de desagüe pluvial”, fueron sus palabras.
Pero más allá de que las acequias fueron creadas para otro fin, su nueva función de ser descargadoras de agua no se cumple por el mal uso que le dan los ciudadanos, para los cuales son una especie de gran basurero.
“Llegan las tormentas de verano y se arma el caos, pero nadie se hace cargo. Las acequias no estaban hechas para eso, están cumpliendo una función para la cual no fueron creadas y el mal uso hace que colapsen”, recalcó Ponte.
“Llegan las tormentas de verano y se arma el caos, pero nadie se hace cargo. Las acequias no estaban hechas para eso, están cumpliendo una función para la cual no fueron creadas y el mal uso hace que colapsen”, recalcó Ponte.
Irresponsabilidad ciudadana
Los funcionarios no fueron los únicos que recibieron críticas por parte del doctor en Sociología. Dijo que los ciudadanos son irresponsables y poco solidarios, porque utilizan las acequias como basureros, lo que complica el desagüe.
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Catorce personas murieron en las ciudades de Buenos Aires y La Plata.
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“En la época de la colonia cada vecino era responsable de limpiar su tramo de acequia, no como ahora que creen que la comuna tiene que hacerlo. Si tuviéramos recursos ilimitados, bueno, pero lo cierto es que las municipalidades no dan abasto con una sociedad que usa las acequias para tirar la basura. Deberíamos volver a un sistema más solidario”, recalcó.
“En la época de la colonia cada vecino era responsable de limpiar su tramo de acequia, no como ahora que creen que la comuna tiene que hacerlo. Si tuviéramos recursos ilimitados, bueno, pero lo cierto es que las municipalidades no dan abasto con una sociedad que usa las acequias para tirar la basura. Deberíamos volver a un sistema más solidario”, recalcó.
El investigador recalcó que tener el sistema de acequias es una elección que está relacionada con aspectos culturales y de identidad. Pero advirtió que esta decisión obliga a los ciudadanos a ser responsables.
Una parte de la historia
Ponte comentó que el temas de las acequias atraviesa la historia, la sociedad, las creencias y que es rico en matices para contar la historia de Mendoza.
El investigador es un defensor del sistema que crearon los primeros habitantes de Mendoza, tanto que planteó que es el único elemento que tiene Mendoza para ser declarada patrimonio de la humanidad. Pero para lograr este reconocimiento, no sólo se debe impulsar a través de organismos oficiales y privados, sino que las acequias deben estar en buen estado, porque nadie aprobaría esto con la cantidad de basura que hay a lo largo de todo este sistema de riego.
El arquitecto también destacó el papel que cumplen las acequias para mantener el arbolado público. Y aclaró que la ciudad no tuvo árboles y luego se crearon las acequias, sino que porque existía este sistema es que se pudo pensar en tener especies arbóreas que aportaron sombra en un lugar desértico.
Ponte se lamentó de que ningún gobierno provincial o comunal le de importancia al tema. Según su punto de vista, es tan relevante que debería existir un ministerio de acequias y zanjones, algo que considera pertinente para una ciudad que nació con acequias.