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Acusada de abuso sexual por besar el casco de un policia

Una joven de 20 años besó la visera de un agente antidisturbios durante una protesta en Barcelona y fue acusada de abuso sexual por las autoridades.
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Un beso a un agente antidisturbios en una protesta en el norte de Italia le puede salir muy caro a Nina de Chiffre. La policía italiana ha denunciado a la manifestante por "acoso sexual" por haber besado la visera del casco de un agente presente. La foto trascendió a las redes y así la manifestante pudo ser identificada.

Un grupo de ciudadanos protestaba el pasado 16 de noviembre en contra de la línea ferroviaria de alta velocidad que atraviesa los Alpes entre la ciudad francesa de Lyon y la italiana de Turín. En un momento de la concentración, Nina de Chiffre, una joven de 20 años, se acercó a uno de los agentes, Salvatore Piccione, y le besó la visera incorporada en el casco, parte del uniforme de los antidisturbios. Además, y según informan fuentes policiales citadas por la BBC, la manifestante se lamió un dedo y se lo acercó a la boca del policía.

El secretario general del principal sindicato de la policía italiana (COSIP), se preguntó, en una entrevista al diario La Reppublica, qué hubiera pasado si la situación se hubiera producido a la inversa. "Si el policía la hubiese besado a ella, hubiese estallado la Tercera Guerra Mundial", aseguró Franco Maccari.

Franco Maccari, el secretario general de COISP confirmó al diario La Republica que acusaron a la joven de violencia sexual y de insultar a un funcionario público.

El secretario del sindicato, pese a reconocer que un beso es un gesto presuntamente positivo, apuntó que, en ese contexto y entre un policía y una manifestante, era un acto irrespetuoso.

Nina de Chiffre, que acusa a los agentes de golpear a uno de sus compañeros, destacó en su muro de Facebook que el beso no era un gesto pacífico, sino una provocación. "No es un mensaje de paz. Los policías son cerdos pastando prejuicios".

Esta provocación puede costarle una pena de prisión a la manifestante, ya que su actitud irrespetuosa puede ser legalmente considerada como acoso sexual. Pese a la polémica, los ciudadanos de la región siguen luchando de forma constante contra el controvertido trayecto del TGV entre Lyon y Turín, con argumentos ecológicos y económicos por encima de provocaciones y reacciones desmesuradas.