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Ludopatía, la adicción de la que nadie quiere hablar

La preocupación por el crecimiento de la ludopatía en Mendoza y la Argentina, es tan elocuente como su crecimiento. Sin embargo, casi no se habla de ello. ¿Qué debería hacer el Estado al respecto? Todas las preguntas y algunas respuestas.

Primero lo primero: la Ludopatía es un trastorno reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) que lo incluyó en su clasificación Internacional de Enfermedades en el año 1992.

Antes, en 1980, en el Manual Diagnóstico y Estadístico (DSM_III) de la Asociación Americana de Psiquiatras (APA), se planteaba su definición y algunos criterios diagnósticos.

En principio, la ludopatía fue encuadrada en los “trastornos del control de impulsos” no clasificados en otras categorías y se describía como una conducta de juego inadaptada, persistente y recurrente, que podía alterar la continuidad de la vida personal, familiar o profesional.

Con el tiempo, se comprobó que la situación es más compleja que lo que a simple vista se ve.

“Aunque el juego en general es algo normal, cuando se constituye en adicción se convierte en enfermedad. Muchas personas han llegado a perder todo, dinero, familia, trabajo, relaciones. Para estos enfermos, jugar es una obsesión que puede considerarse como un descontrol de los impulsos”, asegura la Lic. Vanessa Pérez Montemayor, psicoterapeuta psicoanalítica.

La misma especialista advierte que la adicción al juego comienza lentamente y con la conciencia de que se controla la situación en cuanto la persona se lo proponga. “Lo arriesga todo por el placer del juego. No se trata de ganar sino realmente de jugar; por tanto ganar no es la finalidad; cuanto más se juega más necesidad se tiene de seguir jugando, se gane o se pierda”, asegura el psiquiatra español Jesús Ramos Brieva.

Según Pérez Montemayor, el ludópata no es capaz de manejar sus propias emociones y mediante el juego las libera para que no le causen tensión. “Las personas con esta enfermedad tienden a mentir a sus familiares, amigos, médicos, minimizando su situación de jugador patológico”, asevera.


Dicho esto…


Lo descripto forma parte de los síntomas que empiezan a visualizarse en Mendoza y gran parte de la Argentina. Son los coletazos no previstos del fenómeno que representa el avance del juego. Algo minimizado como “daño colateral”.

¿Debe importarle al Estado que sus ciudadanos se encuentren afectados por esta patología? Para algunos sí, para otros no. Los empresarios del juego están en esta última clasificación, desde ya.

Armando, un ludópata recuperado, habló con MDZ Radio esta semana. Allí definió claramente cómo es la adicción al juego: “Cuando toda tu vida empieza a girar alrededor del juego y no solo las horas que perdés jugando, sino que las horas que estás trabajando estás planificando cómo conseguir dinero para jugar significa que el juego se ha apoderado de tu vida”.

Armando aseguró que un jugador compulsivo pierde todo: “La parte económica, si bien es importante, no es lo más importante. Se pierde familia, amigos y trabajo”, agregó.

A ese respecto, el hoy adicto recuperado aseveró que se vive sobre la base de la mentira: “Hay que mentir para conseguir dinero, para tener tiempo para jugar”, explicó.

A su vez, Armando se mostró en contra de la quiniela instantánea que impulsa en estas horas el Instituto de Juegos y Casinos de Mendoza. “Pueden recuperar mucho dinero, pero ese dinero se va a ir en asistencia a ludópatas”, justificó.

Y finalizó: “Si seguimos fomentando el juego de esta manera indiscriminada vamos a tener que crear centros de atención de ayuda, que no existen en Mendoza, para asistir a ludópatas que sí existen y que vamos a crear con los nuevos juegos”.



El testimonio de Armando aparece en momentos en que la Comisión de Juegos del Senado discute la manera de suspender nuevas formas de juego. En la misma línea, el diputado Daniel Dimartino (UCR), presentó un proyecto que ostenta la venia de todo el bloque radical que busca derogar el decreto nº 2671, que autoriza la implementación de la quiniela electrónica.

El legislador, al igual que sus pares, aduce que esta provocará elevados riesgos de un incremento de la adicción al juego en la población y que no será beneficiosa para las arcas estatales.

Según explicó a MDZ el legislador, "la situación de la ludopatía en la provincia no se conoce porque no hay estudios recientes". Y agregó: "El plan contra la ludopatía del Instituto (provincial de Juegos y Casinos) no está funcionando, ya que la línea de atención no está funcionado y los grupos de trabajo no están activos".



Carlos Bianchinelli, titular del IPJyC, debió dar un paso atrás y aseguró a este diario oportunamente que, en caso de que hubiera algún tipo de resquemor ciudadano, se volvería atrás en la decisión de impulsar el polémico juego instantáneo.

Uno de los lobbystas más fuertes en contra de esa posibilidad es Alberto Silvestrelli, titular de la Asociación Mendocina de Agentes de Juegos Oficializados, quien admitió a MDZ que se encuentra a favor de impulsar la nueva actividad lúdica. "La quiniela instantánea es un derivado de la quiniela actual. Es una modernidad del juego ni produce ludopatía", aseguró a este diario.

-A mi entender es un cambio del juego tal y como lo conocemos. Una cosa es jugar y esperar el resultado del sorteo y otra es tener el resultado en el momento que permite a la persona jugar una y otra vez.
-Sí, perfecto. Seamos realistas, si usted tiene dos o tres personas atrás no se la va a pasar jugando a la quiniela instantánea. Podrá jugar hasta tres veces, nada más.

-Me parece que el foco al que hay que apuntar es el cambio de paradigma de juego, porque una cosa es jugar y esperar y otra es jugar de manera instantánea. Por otro lado, ¿a usted le parece que hacen falta más juegos en la provincia?
-Yo no hablo de un juego más, yo creo que esto se tendría que haber pensado antes. No es un juego más, es un derivado de lo que ya existe.

-En el marco del crecimiento de la ludopatía, me parece que no es el momento de impulsar un nuevo juego.
-En los centros que tratan a los ludópatas no existe una sola persona que tenga adicción a la quiniela.

-Porque aún no se implementó la nueva quiniela. No se puede
-Hablemos de la quiniela anterior, después se hará un estudio posterior a ver cómo funciona. La ludopatía existe en Mendoza así como existe en todas partes del mundo.

En contramano a las palabras de Silvestrelli, el diputado radical Juan Pedro Tunessi, uno de los que más conoce sobre el juego en Argentina, asegura que existe el juego “es una actividad de alto riesgo social (motivo por el cual) requiere una fortísima regulación del Estado”.
 
El legislador asegura que “la capacidad destructiva que tiene la actividad no regulada es muy grande” y advierte que la ludopatía es una adicción, por lo cual “la persona no puede resolverlo por sí misma”.

Y finalizó con un diagnóstico lapidario: “Hay una sobreoferta del juego en la Argentina”.

Los testimonios están a la vista, las conclusiones quedan en manos de los lectores de MDZ.