Estos cinco años de MDZ y todos los que vienen por delante
En Twitter: @GabrielConteMDZ
La idea es así: contarte lo que está pasando ahora, analizarlo en tiempo real y buscar la mayor cantidad posible de opiniones sobre el tema. Es posible, nada más que para que ello ocurra hace falta gente dispuesa hacerlo. Durante mucho tiempo, aun con MDZ en funcionamiento, se pensó que ejercer el periodismo con este nivel de exigencias (rapidez, rigurosidad y amplitud) era inviable. Pero aquí, en MDZ, todos los días debemos revalidar los títulos: nadie puede sentarse en los laureles a esperar que la inercia haga lo suyo del otro lado de la pantalla, ya que los lectores son parte del proyecto e informan, critican, empujan, exigen, aportan, corrigen, cuestionan, piden más y más y, además, se prueban la silla del periodista cuando creen que están en condiciones de hacerlo. Y se la prestamos, porque creemos que la profesión del periodista no es tal si no incluye, fundamentalmente, una buena dosis de oficio, eso que no se adquiere, sino que nace desde lo más profundo de cada uno.
Un dicho interno de la Redacción, de la que sabemos que te sentís parte, es que los años para quienes trabajamos aquí se cuentan como los de los perros: se trabaja mucho, muchísimo, pero se siente la satisfacción unavez que vos hacés clic para leer una nota, compartirla y hasta comentarla. Por eso esto de "cinco años" hace que nos miremos de reojo. "¿Son cinco, nada más?". Nos ha tocado abrir caminos en terrenos pantanosos o áridos de la profesión, encontrar salvoconductos y sintonizar mucho con aquellos a quienes destinamos el trabajo de informar.
Al principio, como cuentan los fundadores, muchos de los cuales son el norte del trabajo de los más jóvenes en MDZ, todo fue transitar por un sendero espinoso. Y si bien ya están los carriles abiertos para poder llegar a los principales objetivos, también los estamos planteando cómo debe ser el periodismo digital del futuro.
Dice Ignacio Ramonet sin asustarse de nuestro trabajo, pero poniendo las necesarias advertencias, que el periodismo "explotó" con Internet. A la vez, alerta sobre el fin de la prensa en el sentido clásico. Y aquí vivimos esos cambios en medio de la montaña rusa de experimentarlos y, en muchos casos, liderarlos, mientras otros se toman sus años para analizarlo. Sin ser profetas, hay cuestiones que nos ocupan en esto de pensar qué seremos mañana, pasado mañana o dentro de cinco años. Si hay algo que sabemos que seguiremos siendo eso es periodistas. Con la información de primera mano, cruda y sin la asistencia profesional pasa lo mismo que con un enfermo frente a un manosanta: nada; o lo que es peor: la consolidación de su enfermedad.
Por eso, aquí que no tenemos qué nos limite los espacios ni las formas de participación, sabemos que lo que viene es una mayor calidad en la tarea que hacemos los periodistas, pero también todos los que hacemos un diario, desde este y aquel lado del monitor. Mayor calidad en nuestro trabajo, que implica más rigurosidad, estilo, profundidad y recursos multimedia, pero lo mismo para con los comentarios y aportes de los lectores. Nacimos con una globa de diálogo como marca y eso es innegociable. Pero con cinco años (o 28 si los contamos como se hace con la edad de los perros por aquello que dije más arriba) es hora de que esta conversación se torne más adulta y responsable.
Gracias por acompañarnos, a vos que seguís allí, gracias a los empresarios que se animaron a conmover a Mendoza con un proyecto considerado loco y de altísimo riesgo comercial en su momento y gracias también a quienes trabajan mucho, muchísimo por encontrar la verdad, esté en donde esté.


