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Jesús nació en un caballo, según el Papa

Lo afirma Benedicto XVI en su último libro, "La infancia de Jesús", que sale hoy a la venta traducido a nueve idiomas.

La afirmación esencial del último libro de Benedicto XVI, La infancia de Jesús, presentado ayer en Roma es que las narraciones de Mateo y Lucas son “historia real y sucedida, interpretada y comprendida sobre la base de la Palabra de Dios”.

Distinguiendo lo esencial de lo secundario, el Papa recuerda que los Evangelios no mencionan el buey ni la mula en la gruta de Belén. Su presencia en las representaciones populares refleja una profecía sobre Israel.

Del mismo modo, Benedicto XVI confirma, como experto, que el nacimiento de Jesús tuvo lugar a caballo entre los años 7 y 6 antes de Cristo. Es bien sabido que la discrepancia con el año cero es un error de datación del monje Dionisio, encargado de cambiar del calendario de Augusto al de Jesucristo.

El libro sale a la calle hoy en los primeros nueve idiomas con una tirada superior al millón de ejemplares en 50 países. En los próximos meses se alcanzarán las traducciones a 20 idiomas y la publicación en 72 países.

El esquema de La infancia de Jesús no puede ser más sencillo. Se trata de un prólogo breve, cuatro capítulos que responden al orden cronológico de los acontecimientos, y un epílogo –el episodio de los tres días en el Templo, a los doce años- que en realidad es un “prólogo” de los acontecimientos de la vida pública y la Pasión ya presentados en los dos primeros volúmenes de Jesús de Nazaret.

En el primer capítulo, el Papa estudia las genealogías de Jesús en los Evangelios de Mateo y de Lucas, entre las que hay notables diferencias pero un mismo sentido teológico-simbólico: “La colocación de Jesús en la historia” como “un nuevo inicio que, paradójicamente, junto con la continuidad del actuar histórico de Dios, caracteriza el origen de Jesús”.

El segundo capítulo aborda el modo extraordinario en que tuvieron lugar los anuncios de la concepción de Juan Bautista y de Jesús, extendiéndose en la humildad y disponibilidad de María.

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