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Infierno en Rentas: cuando hacer los deberes es un suplicio

Un simple trámite para darse de baja en Ingresos Brutos y cumplir con la recaudación y pagar la deuda puede convertirse en una eterna espera en la Dirección General de Rentas.
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Adentrarse en una oficina pública para realizar un trámite es una aventura impredecible. Todo puede salir bien y la gestión se puede completar en poco tiempo y sin obstáculos, o hay que esperar eternidades y malos tratos para conseguir concertarla. La segunda opción es la más factible, y es lo que le sucedió a un lector que se comunicó con MDZ para contar su historia.

El lector tardó dos días en realizar un simple trámite para darse de baja en Ingresos Brutos y pagar la deuda que debía. Dos extenuantes jornadas de 3 horas cada una, un suplicio para los que trabajan doble turno. “Llegué a Rentas el primer día, me entregaron un número y me preguntaron qué trámite venía a hacer. Sin ninguna recomendación, tuve que esperar hasta que me atendieran para que me explicaran los 4 papeles que tenía que llevar al día siguiente: bono de sueldo, fotocopia del DNI, una carta donde expresara qué necesitaba, y un formulario que se consigue online, sólo eso”.

Con un simple espacio de informes, nuestro lector se podría haber ahorrado esas preciadas horas y haber vuelto al día siguiente y esperar para concluir el trámite. Cuando procedió a entregar los papeles y poder librarse de la gestión, se percató con desilusión que le había tocado el número A30, y estaban atendiendo al 56, de la serie anterior.

Una de las fotos enviadas por el contribuyente: nadie
atiende a las 13 hs.

“El ambiente de la Dirección General de Rentas está completamente viciado, sobre todo porque es un subsuelo. El malhumor, de los que esperan y los empleados, es claramente generalizado. No culpo a los que trabajan ahí, ellos también tienen que lidiar con un sistema tecnológico completamente obsoleto”. Según el ofuscado contribuyente, el primer día, había sólo una persona trabajando y 7 ú 8 computadoras vacías. Sin mencionar que el sistema se cae constantemente.

Más allá de la espera interminable, la lentitud de un trámite simple y la burocracia que caracteriza las gestiones estatales, el lector destaca una situación que le causó malestar y vergüenza ajena. “Los turnos para el trámite de Ingresos Brutos se entregan hasta las 13. Las personas que trabajan en horario de comercio se ven dificultadas para llegar a horario. Una señora con una discapacidad motriz importante llegó 13.15, y por esa demora de 15 minutos no pudo pasar antes que todos: tuvo que esperar hasta el final. La mujer presentó el certificado de discapacidad correspondiente y no le dieron prioridad”.

El lector comentó que el mismo sistema conspira contra los ciudadanos y los trabajadores, la demanda supera los recursos humanos y técnicos. Mucho se habla de una agilización estatal, de la construcción de un Estado eficiente y accesible, sin embargo la experiencia en Rentas se vive en casi todos los organismos públicos: la Afip, el Poder Judicial, el Registro Civil, entre otros.