Infierno en Rentas: cuando hacer los deberes es un suplicio
Adentrarse en una oficina pública para realizar un trámite es una aventura impredecible. Todo puede salir bien y la gestión se puede completar en poco tiempo y sin obstáculos, o hay que esperar eternidades y malos tratos para conseguir concertarla. La segunda opción es la más factible, y es lo que le sucedió a un lector que se comunicó con MDZ para contar su historia.
Una de las fotos enviadas por el contribuyente: nadie
atiende a las 13 hs.
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“El ambiente de la Dirección General de Rentas está completamente viciado, sobre todo porque es un subsuelo. El malhumor, de los que esperan y los empleados, es claramente generalizado. No culpo a los que trabajan ahí, ellos también tienen que lidiar con un sistema tecnológico completamente obsoleto”. Según el ofuscado contribuyente, el primer día, había sólo una persona trabajando y 7 ú 8 computadoras vacías. Sin mencionar que el sistema se cae constantemente.
Más allá de la espera interminable, la lentitud de un trámite simple y la burocracia que caracteriza las gestiones estatales, el lector destaca una situación que le causó malestar y vergüenza ajena. “Los turnos para el trámite de Ingresos Brutos se entregan hasta las 13. Las personas que trabajan en horario de comercio se ven dificultadas para llegar a horario. Una señora con una discapacidad motriz importante llegó 13.15, y por esa demora de 15 minutos no pudo pasar antes que todos: tuvo que esperar hasta el final. La mujer presentó el certificado de discapacidad correspondiente y no le dieron prioridad”.
El lector comentó que el mismo sistema conspira contra los ciudadanos y los trabajadores, la demanda supera los recursos humanos y técnicos. Mucho se habla de una agilización estatal, de la construcción de un Estado eficiente y accesible, sin embargo la experiencia en Rentas se vive en casi todos los organismos públicos: la Afip, el Poder Judicial, el Registro Civil, entre otros.

