Las fotos de la bebé que sobrevivió a la muerte
Recién vuelta de una de las tantas iglesias a las que suele acudir para dar charlas y contar lo que vivió al lado de su pequeña, Analía Boutet habló con este medio sobre su vida junto a Luz Milagros –le dieron el alta hace más de un mes– y sobre cómo piensa celebrar este Día de la Madre, el primero al lado de la pequeña que al nacer fue dada por muerta.
![]() |
Si hay un fiel ejemplo de lo que es el instinto maternal, sin dudas éste debería ser el indicado. Porque hubo algo –ese indefinible hasta irrazonable "algo"– que le hizo sentir a Analía que su pequeñita no estaba muerta, y necesitó ir junto a Fabián –su marido– para verla, tocarla y comprobar por ella misma el final que los médicos le anunciaron ho"No sentí que estaba muerta. No sentí el dolor del duelo", recordó Analía cuando respondió qué la llevó a pedir el ingreso a la morgue y ver al que hasta ese momento y para todo el hospital era el cuerpito sin vida de una niña recién nacida.
Fue entonces cuando la acarició, cuando dejó que todo su amor de madre traspasase las fronteras más impensadas. Fue entonces cuando el pequeño ser movió su dedito, y luego se sintió su corazón, ese que –habían jurado– no latía.
Analía no reconoce que fue ella quien dos veces, de alguna manera, salvó la vida de su hija. Esta primera vez en la morgue y cuando se negó rotundamente a aceptar la propuesta de muerte digna que los médicos del Hospital Italiano le habían aconsejado, pues la niña parecía no evolucionar.
Quizás esa mutua confianza hizo que ambas hicieran un pacto interno y que, entonces, la niña respondiera a los deseos de su madre y a los de un país que cada día pedía una cadena de oración por la pequeña Luz Milagros.
"Nunca pensé que yo la haya salvado de algo; de hecho, ¡ella salió de ese lugar! ¡Ella demostró que estaba acá por algo! ¡Ella luchaba por algo! Era muy contrario que, si había luchado tanto tuviera muerte digna", aseguró Analía.
"(En Buenos Aires) los médicos me dijeron que sí había otro camino, pero luego le empezaron a hacer los estudios y fue evolucionando. Estuvimos dos meses y medio" en el Hospital Italiano.
Provista de una humildad notable, Analía tiene, sobre todo, el don del perdón. Es una mujer que vive sin rencores; tanto es así que no guarda resentimiento contra los médicos que le indicaron tomar la terrible decisión: "No los culpo, porque los estudios indicaron eso".
Llegar a casa, al finras antes.
Como si el nombre de su ciudad natal hubiese marcado su destino, el 6 de septiembre Analía entró por primera vez con Luz Milagros a su casa en Resistencia (Chaco), donde la esperaban sus otros cuatro hijos.
Allí llegó con el oxígeno que la beba necesitaba para poder respirar: "Cuando llegamos, el oxígeno estaba en 2 mg/L y ahora lo tiene en 0,5 mg/L, prácticamente nada. Ella es muy fuerte".
La pequeña está siendo atendida también por enfermeras, pero su madre no puede evitar hacerlo todo ella: "De las 24 horas del día, 22 horas estoy con ella", dijo la mujer, que tampoco baja los brazos y que feliz saca a su hijita a pasear por el barrio: "La nena va a la iglesia, también sale en el cochecito con mochila de oxígeno. En cada paso que da, estamos con ella".
Una vez más, contra todos los pronósticos médicos la niña muestra avances: "Nos habían dicho que no iba a poder ver ni escuchar, pero cuando la sacamos a pasear o si la cambiamos de habitación mira todo como queriendo reconocer el lugar", dijo risueña Boutet, y añadió: "Y si está durmiendo y hacemos ruidos, ¡se enoja! ¡Rezonga! Tiene su carácter".
Leé la nota completa en el link.




