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Asaltó una panadería, huyó en bicicleta y lo atraparon en Guaymallén

Ingresó con un arma de fuego y redujo rápidamente a una empleada que le entregó la recaudación del día. Unas horas más tarde fue detenido mientras corría por los techos del barrio Lihué.

Un hombre fue detenido después de robar una panadería y enfrentarse en un tiroteo con los policías en Guaymallén.

Los asaltos en la vida real pocas veces –o ninguna-, se parecen a los ensayos de Hollywood. A diferencia de los cinematográficos atracos perpetrados sobre las sucursales de los grandes bancos, donde se hace necesario la utilización de todo un grupo comando con roles bien definidos y un chofer al volante de un rodado capaz de vencer en la carrera a los móviles policiales; en estas latitudes del globo, se suele prescindir de algunos acompañantes y hasta incluso de un medio de escape acorde a las circunstancias.

Un ejemplo de estas variaciones tercermundistas, se produjo esta mañana en el local de una panadería ubicada en la calle Cervantes al 1.528 de Guaymallén. Alrededor de las 11, Marco Javier Lucero (29) ingresó exhibiendo un arma de fuego y manifestando claramente que estaba dispuesto a hacer uso de la misma si en recompensa no se le entregaba el total de la recaudación del día. En ese momento, el local se encontraba con al menos unas veinte personas, entre clientes y empleados. Hecho con el poder del dinero, Lucero se retiró hasta la puerta profiriendo gritos y amenazas.

Una vez fuera del local, repasó con la mirada cada uno de los autos que estaban estacionados en los alrededores, pero influenciado por la humildad característica de un criminal del pedemonte, prefirió montarse sobre la misma bicicleta en la que había llegado.

Minutos más tarde, avisados a través del 911, los efectivos pertenecientes a la División de Automotores de Guaymallén dieron rápidamente con la ubicación del ladrón, que a esa altura ya se encontraba en el barrio Lihué a la altura de Pedro Molina y Rafael Obligado. Allí, Lucero detuvo su paso para intercambiar una serie de disparos con los policías, lo que le dio el tiempo necesario para poder ingresar en el populoso barrio. Una vez dentro, el ritmo de los hechos se aceleraron de modo vertiginoso. Acorralado por los policías, tuvo que meterse por la fuerza dentro de una de las viviendas, donde aprovechó para subirse a los techos e intentar perder a sus captores, aunque sin éxito, ya que fue interceptado y arrestado rápidamente.

Una vez introducido dentro del móvil que lo trasladaría hasta la comisaría, los efectivos buscaron sin éxito el arma utilizada para el robo.

Por Horacio Yacante, en twitter @horayacante