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La (in)creíble historia del suicidio del joven en la Comisaría 47ª

Este mediodía un muchacho de 19 años fue encontrado muerto dentro de un calabozo en una comisaría de Luján de Cuyo, según el parte policial se habría suicidado con su propia remera. El ex director del COSE Arturo Piracés, opina sobre la realidad que vive esta generación de jóvenes que “viven al extremo”.
Símbolico movil policial.
Símbolico movil policial.
No deja de sorprender y preocupar la noticia de la muerte de un joven de 19 años que fue encontrado muerto dentro en un calabozo en la Comisaría 47 de Luján de Cuyo. Según lo declarado en el parte policial, el chico se habría suicidado con su propia remera.

El muchacho había llegado a la Comisaría 47 derivado de la Oficina Fiscal 3, después que fuera detenido por conducir un Fiat Duna robado por las calles de la Ciudad, con el que chocó contra un taxi.

Como el vehículo tenía orden de secuestro por la Oficina Fiscal 15 de Luján de Cuyo, el joven fue derivado hasta allí.

La tragedia se desencadenó unos minutos después que fuera alojado en esa dependencia policial, en el intermedio en que los efectivos lo dejaran solo dentro de la celda, para volver más tarde y encontrar su cuerpo sin vida obstruyendo la entrada.

Según fue indicado en el parte policial, el hombre habría utilizado su propia remera para enroscarla en el cuello y colgarse atando un extremo libre entre medio de los barrotes de la puerta de entrada al calabozo.

Consultados al respecto, el personal judicial que trabaja dentro de la Oficina Fiscal, asegura que el joven “no presentaba signos externos en su comportamiento de los que se pudiera inducir algún tipo de trastorno severo que pueda inducir a un suicidio”. Por lo que –obedeciendo al procedimiento habitual- solo le sustrajeron las prendas comunes que pueden ser utilizadas para dañarse a sí mismo, como lo son: cordones, cinto, relojes, u otros elementos similares.


El suicidio y la “generación extrema”

Debido a las repercusiones que ha tomado este hecho, Arturo Piracés -quien fuera director del COSE durante veinte años-, le explicó a MDZ Online que no es de extrañar que el joven halla tomado una decisión tan determinante sobre su propia vida, dadas las circunstancias en las que se desenvuelven estos jóvenes cuyas vidas transcurren “al extremo”.

Piracés recuerda que durante el tiempo que dirigió la institución de menores, tuvo que enfrentarse reiteradamente con intentos de suicidios por parte de los internos, e incluso sufrió la pérdida de tres de ellos.

Dentro de las patologías que pueden desencadenar este tipo de ataques contra la propia integridad física se pueden enumerar la pena y el arrepentimiento del delito; el castigo simbólico contra los propios padres; la falta de atención de la sociedad.

Además, “estos chicos no tienen límites, y terminan siendo agresivos consigo del mismo modo en el que son agresivos con todas las demás personas”. Por lo tanto “hay una tendencia autodestructiva en el delito”.

También advirtió sobre la gran cantidad de intentos de automutilaciones que presentan niños y jóvenes, y que recibe la denominación de “parasuicidio”.

El director del COSE, se refirió a estos jóvenes que reinciden en la delincuencia, como “una generación que siempre vive al extremo y desplazados de todo y de todos”, y que viven amparados en la “economía informal del robo, sabiendo que no tienen acceso a nada en la sociedad”.