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Baños públicos: sólo una vez Mendoza los tuvo para demandas masivas

Mendoza es uno de los polos turísticos más importantes de Argentina y aún no se ha planteado la necesidad de tener un plan de servicios sanitarios públicos para quienes la visitan en forma masiva. El Parque General San Martín, la Terminal del Sol y un acotado número de lugares más son sólo las únicas alternativas para atender una emergencia sanitaria, en forma digna.
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Los baños públicos nacieron en el mundo condicionados por la necesidad humana de mantener la higiene en distintos poblados civilizados.

En Roma, además de bañarse, llegaron a constituir verdaderos espacios sociales donde los vecinos del lugar se arrimaban para disfrutar de uno de sus momentos de ocio más valorados. En las antiguas villas de Roma los baños se llamaban “balnea” o “balneum” y si eran públicos “thermae” o “therma”.

Con el tiempo, esos sitios dejaron de tener especial significado debido a que hasta se concentraban allí actividades religiosas o simplemente sociales y más tarde tomaron un viraje para conformar una necesidad higiénica común. Luego comenzaron a desaparecer como consecuencia de la aparición de lugares para aseos privados y porque los baños se incorporaron a la estructura social hasta que cada hogar llegó a contar con su propio lugar de aseo.

Sin embargo, el viejo negocio del viajero ha llegado a plantear por peso propio que esos servicios de antaño vuelvan pero ahora para atender emergencias sanitarias de turistas que recorren hermosos parajes como los que contiene Mendoza.

Una necesidad que en forma masiva ya no puede ser atendida en la provincia desde que en 1948 se erigió en la Ciudad de Mendoza el primer y único edificio de baños públicos que tuvo en su historia y que se localizaba en la intersección de las calles Vicente Zapata y San Juan.

Los únicos de la historia


En ese momento, como ahora Mendoza se jacta de ser uno de los puntos turísticos más importantes de Argentina, se ufanaba la provincia de tener el complejo sanitario adelantado más importante del interior del país.

Dicho edificio disponía  de un subsuelo y de dos plantas superiores donde se podía demandar distintos servicios sanitarios. En el subsuelo se ubicaban las calderas, un secadero y la casa habitación del jefe del establecimiento.

La planta baja estaba destinada a los caballeros y contenía a veinte cabinas con duchas individuales, una sección de baños sulfurosos y otros denominados turcos y finlandeses con sus respectivas cámaras con diferentes temperaturas. También disponía de reposeras, de una peluquería, un bar, un pedicuro, masajistas y servicios sanitarios completos.

En la planta alta estaban las instalaciones para las damas con similares servicios. Además del aspecto higiénico, el establecimiento daba solución a un problema médico social a través de los baños turcos – romanos de temperatura elevada y el sulfuroso que era aconsejado por los médicos para distintas dolencias como el reuma.

El rendimiento integral de esos antiguos baños públicos mendocinos, en el lapso de ocho horas de funcionamiento, incluyendo las dos plantas, era de 640 baños de ducha e higiénicos, 74 baños sulfurosos y 200 baños turco – finlandeses.

Sin plan

Hoy, en medio del entusiasmo que genera en el Estado provincial y en el sector privado el estallido del turismo que elige Mendoza para vacacionar en distintos momentos del año, el asunto aún no es un tema central de discusión.

Así lo ha revelado al menos el Director Ejecutivo de la Cámara de Turismo de Mendoza, Alfredo del Giusti, quien ha asesorado a 13 gobernadores mendocinos.

“Así como lo están planteando nunca se ha analizado el asunto de los baños públicos en Mendoza. Siempre hemos tenido otras prioridades. No se ha tratado porque no estaba considerado entre los temas importantes. Sí nos interesa actualmente que Mendoza sea promocionada fuera de la provincia y del país y que, por ejemplo, que más empresas aéreas –además de las tradicionales Aerolíneas Argentinas y LAN- incorporen a Mendoza en sus escalas habituales, ya que ello traería la posibilidad de captar nuevos mercados”, consideró.

El experimentado hombre del turismo mendocino que trabajó para gestiones militares, peronistas, demócratas y radicales, manifestó que “siempre el Estado ha estado enfocado en que los bares y restaurantes tengan la obligación de prestar el servicio a quien lo requiera, sea un cliente o no. Pero así mismo la cuestión no ha logrado una solución efectiva hasta el momento. Por ejemplo, si una mujer tiene que ir hasta la caja a pedirle la llave del baño a un hombre, es un poco desalentadora la experiencia, porque la situación puede tornarse un tanto embarazosa”, analizó.

“Lo de los baños públicos de Mendoza en su momento no fue pensado para los turistas. Fue para los mismos mendocinos. En ese momento no existía el movimiento turístico que tenemos ahora. Eran para el uso de la gente que no tenía baños adecuados en sus casas. Pero en realidad este asunto de los baños públicos para el turismo nunca se ha planteado como tal, nadie lo ha planteado, porque no es lo más importante”, expresó.

Sí marcó que en términos turísticos Mendoza tiene algunas deudas pendientes “como la recuperación del viejo Hotel de las Termas de Cacheuta que se llevó el alud de 1965. Mendoza tiene 136 fuentes termales de las cuales actualmente sólo funcionan dos. Además falta invertir en el Hotel de Potrerillos y en la recuperación del Hotel de Villavicencio”, marcó.

Buenos servicios

La recorrida que realizó MDZ con el fin de relevar los actuales servicios sanitarios públicos de los que hoy puede disponer un visitante, fuera de los que pueden prestar los privados, se resumen en los que posee la Terminal del Sol, en Guaymallén y a metros de la Ciudad de Mendoza, donde los viajeros pueden demandar servicios básicos o hasta de una ducha para recargar energías, los que se observan en el Área Fundacional, en el Acuario, ambas sobre la Costanera en Capital, los que hay en la Plaza Independencia, en el sector de los juegos para niños, en el Parque General San Martín, que están en excelente estado de prestación y los del Zoológico provincial.

Obviamente que los baños públicos en el Aeropuerto Francisco Gabrielli tienen una condición especial, considerando la talla de los viajeros que por allí pasan o pasaron, como el cantante de U2, Bono, que los utilizó en su sorpresivo viaje a Mendoza.

Fuera de esos lugares, en la Ciudad de Mendoza y muy cerca de ella, no son muchos más los lugares donde se pueden solicitar sanitarios para mantener la higiene del cuerpo.

En el caso de las iglesias, para pedir el baño hay que dirigirse a las oficinas parroquiales. Y si la necesidad urgente a un peatón lo sorprende en plena caminata capitalina, lo más común es que la persona se someta al humor del dependiente de turno de cualquier bar o restaurante, donde se suele escuchar a modo de contestación, cuando no se está consumiendo en dicho lugar la famosa y tediosa frase “está clausurado”.

Sin obligación de prestar

En ese sentido, Juan Manuel Vargas, director de Fiscalización y Control de Servicios Turísticos de Mendoza, confirmó que “los bares o restaurantes no tienen ninguna obligación legal para prestar el baño a cualquiera que lo solicita. Casi siempre se reservan el derecho de prestar el servicio sanitario a quienes son sus clientes. Que lo presten o no depende del criterio de ellos. En nuestro caso, los inspectores sólo hacen observaciones a las cocinas y los baños pero no levantan actas. Si hay algún problema se deriva la inquietud a Defensa del Consumidor o a las autoridades del municipio correspondiente”, observó.

También confirmó Vargas que “si bien no somos quienes debemos entender en alguna queja relacionada tenemos la capacidad de recepcionar alguna queja pertinente o alguna denuncia. Pero no hemos recibido inquietudes relacionadas a los baños públicos”, marcó.

Limpios, cuidados y con buena atención

En el Parque General San Martín sin embargo la realidad es otra a la que se vive en la Ciudad de Mendoza debido a que posee muy buenos servicios de baños públicos, donde se pueden utilizar las instalaciones con una pequeña colaboración que inicia con un peso, según el servicio requerido.

Esto fue confirmado por MDZ luego de la conversación mantenida con el director del Parque General San Martín, Eduardo Quiroga: “Tenemos a cargo ocho unidades sanitarias en el parque. Dos en forma directa y el resto a través de lo que denominamos unidades de servicios”, que no son otra cosa que unidades comerciales concesionadas a privados que poseen instalaciones de baños públicos”.

En esos baños la atención es personalizada por un encargado, generalmente una mujer mayor, que amablemente explica y recomienda el uso de los servicios. Además mantiene que la higiene sea como en casa. Según Trinidad, a cargo del baño público a metros de los Caballitos de Marly, “yo pienso que un baño tiene que estar impecable. Para mi cuando viene un turista es como si viniera a mi casa y conociera la cocina o el baño. Allí se ve cómo uno es y yo no quiero que nadie en los baños que cuido y administro se lleve una mala impresión. Cuando los veo que necesitan una ducha, recomiendo las que están en la punta del lago”.



En ese lugar, una pareja cuida las amplias y bien mantenidas instalaciones. Casi como el vestidor de un club, allí, en los baños “de la fuente” el peregrino puede solicitar una ducha con agua caliente, que el lugar esté calefaccionado y hasta que le provean de un casillero donde guardar con seguridad sus pertenencias mientras se baña.

Los servicios para hombres y mujeres son similares aunque el de las damas tiene un detalle: grandes espejos cubren las paredes donde estén dispuestos los lavabos.

En forma similar, frente al Rosedal, Olga, sentada en su silla mientras disfruta del sol del mediodía mendocino, enfatiza: “Yo les pongo flores para que quien ingresa se sienta bien y tengo todo impecable todo el tiempo. Mire, pase y vea, si quiere saque fotos, pero a mi no”, dijo riendo.


Recomendados en el mundo

La atención a un detalle tan importante como tener baños públicos en buenas condiciones, considera un blog dedicado en Internet a aconsejar por el uso de buenos servicios alrededor del mundo, es una de las bases que tiene que tener cualquier ciudad que pretenda recibir turistas.

Si bien las costumbres son muy diferentes de un lado a otro del planeta, la clave es tratar de tener los baños más completos y en excelentes condiciones de higiene que se puede.

Quienes viajan mucho saben que no siempre es así. Es el caso del baño en Los Libertadores, en Chile, cuya higiene es deplorable, el trato es más que molesto y mal educado y si no se paga no se puede evacuar necesidad fisiológica alguna. En ese caso queda la montaña como silencioso testigo de una urgencia por la cual hasta puede quedar uno multado por un carabinero que considera la acción como una exhibición obcena.

En este estado de situación, hay al menos dos ciudades que le dan mucha importancia al asunto actualmente: París y Tokio.

En París fueron inaugurados antes de que finalizara 2010 400 baños públicos gratuitos en las zonas más importantes de la ciudad.

Están adaptados para discapacitados, y se puede entrar tanto con la silla de ruedas, como con una bicicleta. Son auto limpiantes y de diseño impecable.

En forma similar, en la famosa tienda Daimuro en Tokio se pueden observar los baños más tecnológicos del mundo.

Una música permanente con sonidos de la naturaleza (mar, pájaros, entre otros) y un aspecto súper impecable los caracterizan.

Pero la estrella son los inodoros inteligentes, con calentador de asiento y bidet incorporado. El secador con aire a temperatura regulable es una más de las funciones de este inodoro, algo que en algún momento podrían disfrutar los turistas que conocen Mendoza, con un tipo de atención que podría llegar a compararse con los ejemplos anteriores.