Desmienten al músico mendocino que dijo ser golpeado en un bar de la Alameda
Los dueños de Casa Usher y el mozo, Jorge Galdame, solicitaron tener su derecho a réplica sobre la acusación del cantante de Orbis Tertius, Maxi Amué. El artista dijo que fue golpeado sin motivos por el mozo. Éste asegura que fue al revés, que Amué comenzó a tirarle sillas debido a que estaban cerrando el bar, además de subestimarlo todo el tiempo.
En la madrugada del viernes el cantante de Orbis Tertius, Maxi Amué, aseguró que fue golpeado por un mozo de Casa Usher. Contó en su muro de Facebook y también a MDZ que le vendieron una cerveza y casi inmediato le pidieron que se retire. Esto originó, según él el conflicto, y el mesero comenzó a pegarle cuando se puso de pie para irse con su novia. La respuesta a las acusaciones del no se hizo esperar.
Te puede interesar
Acceso Este: desde este lunes habrá nuevos desvíos y reducción de calzada
En la noche de este martes, los dueños de ese bar de la Alameda, Melisa Fernández y Ezequiel Della Penna, y el mozo apuntado por Amué como golpeador, Jorge Galdame, pidieron su derecho a réplica para desmentir al artista.
Los tres se sentaron y fue el mozo quien tomó la palabra para dar su versión: “Llegaron (Amué y su novia) como a las 3 de la mañana y fueron a la barra. Compraron una cerveza, una Heineken y la paga con $100. Entonces la chica de la caja le pregunta si tenía cambio, a lo que él respondió: ‘Con lo cara que estás vendiendo la cerveza tendrías que tener cambio’. La cajera le dijo que si no la quería que no la comprara, pero Amué la pidió igual, la agarró y se la llevó a la mesa”, relató el mozo.
Te puede interesar
Cómo se encuentra el paso a Chile este sábado
El músico había dicho que al instante de sentarse con su novia a tomar la cerveza le solicitaron que se retiren porque debían cerrar. Sin embargo, Galdame cuenta que alrededor de las 4.10, después de haber entrado las mesas que estaban afuera, se acercó a la mesa donde estaba el músico a decirles que “en diez minutos cerraban. No les quedaba nada de cerveza, tenían un ‘culito’ en el vaso. Y me dice: ‘No, yo me voy a ir cuando yo quiera’. Entonces me fui a lavar la vajilla”, explicó el acusado.
Según el mozo, después de diez minutos se arrimó otra vez a la mesa con dos vasos de plástico para poner la bebida que le quedaba a la pareja en los mismos y así poder lavar los de vidrio que estaban en la mesa. “Ahí me contestó que hacía cuarenta minutos que había comprado la cerveza, que yo no sabía quién era él y que por lo tanto se iría cuando quisiera”.
Fue en ese momento que al parecer la noche se salió de curso. “Le respondí: no sé quién sos vos, pero tratame con respeto porque yo te estoy tratando con respeto”, aseguró el mozo. Agregó que se retiró hacia la barra y volvió a los quince minutos a pedirles nuevamente que debían retirarse porque estaban cerrando.
Insistió Galdame, ante la atenta presencia de sus jefes, que fue subestimado por el artista casi todo el tiempo que estuvo en el bar echándole en cara una supuesta diferencia social debido a sus trabajos, al menos así lo interpretó el mozo.
Amué contó que cuando se puso de pie para irse le dijo a su novia “bueno, mi amor” y debido a que el mozo creyó que era una burla hacia él comenzó a pegarle (Ver nota relacionada).
Pero el acusado da una versión contraria. Manifestó que después de oír otra vez “yo me voy cuando yo quiero” le hizo una sobrada al decirle: “Bueno, mi amor, me voy”. Y en ese momento se paró Amué “como haciéndose el malo”, conjeturó el mozo y se fue hacia atrás porque no quería ser golpeado (por el músico) debido a que tiene triple fractura de mandíbula y no puede ser agredido en esa zona del rostro.
“Ahí empezó a tirarme sillas y yo no voy a dejar pegarme. Entonces entre los manotones que dí para esquivarlas probablemente alguno le llegó”, recordó Galdame y luego aceptó que uno de esos puñetazos llegó a la cara del músico pero que fue en total defensa.
No obstante, aclaró que el hecho pasó casi desapercibido, que ni siquiera los otros empleados de Casa Usher advirtieron el conflicto pero que se acercó un tal Juan y los separó. Destacó el acusado que no cerraron el negocio porque Amué dijo que les haría una denuncia si no que básicamente era porque tenían que cerrar.
Por su lado, Melisa Fernández también desmintió al artista quien había asegurado que los propietarios de Casa Usher no le habían querido dar el nombre del mozo. Ella contó que cuando Amué la llamó sí le aportó la identidad de su empleado pero destacó que no estaba enterada de lo que había sucedido “no porque no me lo hubiesen contado si no porque no fue trascendente, al menos no como lo cuenta Maxi”, enfatizó.
También ella y su pareja, Ezequiel, arremetieron contra los medios de comunicación que publicaron la noticia. Cuestionaron que no se le hayan sacado fotos a Amué para ver si era verdad que tenía las lesiones en el rostro que él asegura tener. Al explicarle que se negó por pudor a esas imágenes, ellos conjeturaron: “Tal vez porque no las tiene (a las lesiones)”.
Pero su mayor preocupación pasa porque su bar ha quedado mal parado frente a este hecho exagerado, para ellos, por el cantante de Orbis Tertius. También se refirieron a los mensajes que dejaron los lectores en la nota a Amué en los que solicitaban no asistir más a Casa Usher. “Actúan como rebaño”, criticó Melisa.
Fue en ese momento que al parecer la noche se salió de curso. “Le respondí: no sé quién sos vos, pero tratame con respeto porque yo te estoy tratando con respeto”, aseguró el mozo. Agregó que se retiró hacia la barra y volvió a los quince minutos a pedirles nuevamente que debían retirarse porque estaban cerrando.
Insistió Galdame, ante la atenta presencia de sus jefes, que fue subestimado por el artista casi todo el tiempo que estuvo en el bar echándole en cara una supuesta diferencia social debido a sus trabajos, al menos así lo interpretó el mozo.
![]() |
Amué contó que cuando se puso de pie para irse le dijo a su novia “bueno, mi amor” y debido a que el mozo creyó que era una burla hacia él comenzó a pegarle (Ver nota relacionada).
Pero el acusado da una versión contraria. Manifestó que después de oír otra vez “yo me voy cuando yo quiero” le hizo una sobrada al decirle: “Bueno, mi amor, me voy”. Y en ese momento se paró Amué “como haciéndose el malo”, conjeturó el mozo y se fue hacia atrás porque no quería ser golpeado (por el músico) debido a que tiene triple fractura de mandíbula y no puede ser agredido en esa zona del rostro.
“Ahí empezó a tirarme sillas y yo no voy a dejar pegarme. Entonces entre los manotones que dí para esquivarlas probablemente alguno le llegó”, recordó Galdame y luego aceptó que uno de esos puñetazos llegó a la cara del músico pero que fue en total defensa.
No obstante, aclaró que el hecho pasó casi desapercibido, que ni siquiera los otros empleados de Casa Usher advirtieron el conflicto pero que se acercó un tal Juan y los separó. Destacó el acusado que no cerraron el negocio porque Amué dijo que les haría una denuncia si no que básicamente era porque tenían que cerrar.
Por su lado, Melisa Fernández también desmintió al artista quien había asegurado que los propietarios de Casa Usher no le habían querido dar el nombre del mozo. Ella contó que cuando Amué la llamó sí le aportó la identidad de su empleado pero destacó que no estaba enterada de lo que había sucedido “no porque no me lo hubiesen contado si no porque no fue trascendente, al menos no como lo cuenta Maxi”, enfatizó.
También ella y su pareja, Ezequiel, arremetieron contra los medios de comunicación que publicaron la noticia. Cuestionaron que no se le hayan sacado fotos a Amué para ver si era verdad que tenía las lesiones en el rostro que él asegura tener. Al explicarle que se negó por pudor a esas imágenes, ellos conjeturaron: “Tal vez porque no las tiene (a las lesiones)”.
Pero su mayor preocupación pasa porque su bar ha quedado mal parado frente a este hecho exagerado, para ellos, por el cantante de Orbis Tertius. También se refirieron a los mensajes que dejaron los lectores en la nota a Amué en los que solicitaban no asistir más a Casa Usher. “Actúan como rebaño”, criticó Melisa.



