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Respuestas que no aplacan el miedo

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Vecinos que reclaman la retirada de torretas de telefonía móvil, historias sobre impotencias causadas por llevar el teléfono en el bolsillo o de arritmias por llevarlo en el de la chaqueta... La postura científica más generalizada, que ha descartado hasta ahora que las radiaciones de esos aparatos tengan consecuencias negativas para la salud, no ha conseguido zanjar una polémica permanente desde hace más de una década, muchas veces salpicada de leyendas urbanas y teorías de la conspiración.

Y probablemente no lo han logrado porque, de momento, la ciencia no ha dado con una respuesta tan rotunda como reclamaría la completa tranquilidad de la población. El ejemplo perfecto es el mayor estudio hecho sobre el tema, el Interphone, realizado desde 2000 en 13 países. Este trabajo concluyó el año pasado que no es posible vincular el uso del móvil con el riesgo de sufrir cáncer, pero tampoco se puede descartar.