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El corto adiós a Julio Cobos

Ascenso y caída de un traidor podría llamarse un documental en su memoria, para que las generaciones por venir sepan que hizo y dejó de hace este hombre gris que tuvo sus quince minutos de fama y que los sectores más reaccionarios de la argentina aplaudieron.

No quiero hacer leña del árbol caído. Es más, si alguien recuerda, he escrito desde esta columna más de una nota cuestionando el oportunismo del vicepresidente Cobos en su época de esplendor, cuando los flashes del país lo cegaban, desde aquella madrugada fatídica del 19 de julio de 2008.

Siempre pensé lo mismo de este personaje que se dejó tentar por el facón y la traición a sus propios correligionarios y a los que lo entronizaron en el puesto que hoy detenta. Ascenso y caída de un traidor podría llamarse un documental en su memoria, para que las generaciones por venir sepan que hizo y dejó de hace este hombre gris que tuvo sus quince minutos de fama y que los sectores más reaccionarios de la argentina aplaudieron (incluidos los medios de comunicación anti gobierno, grandes y chicos)

Cobos está cosechando lo que sembró y eso en la vida es ley. Nadie lo quiere a su lado y menos osaría agacharse a recoger el jabón en la ducha de un vestuario de trotadores con Julio presente. Pero no porque lo diga yo, sino porque sus laderos políticos lo han comprobado y a las claras está que no lo quiere ni el vecino, cerca.

Desesperado y con bronca, buscará integrar algún espacio (PJ Federal, PRO) para sumarse a lo peor de la oposición y, de paso, seguir traicionando a sus antiguos correligionarios de comité. Junto a Jaque, Cobos, son lo peorcito que parimos los mendocinos en la primera década del siglo XXI. Es así. Tipos que prometieron y defeccionaron, insultaron a la gente que alguna vez vio en ellos algo (no sé qué, pero lo vieron y los votaron)

Por eso Cobos tendrá un corto adiós en la política. Un adiós insano que rozará la indiferencia a la semana de su ausencia. Porque así como nació como “star system”, así cayó y será olvidado. Varios de los que lo rodearon y rodean se estarán preguntando por estas horas, “Julio, ¿Qué mierda querés hacer de tu vida?”